sábado, 21 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2015-09-28 12:02

‘Rezaba’ las balas para que dieran en el blanco

Juan Camilo Ortiz, el sujeto quien habría ultimado a la periodista Flor Alba Núñez, seria un ferviente devoto de Santa Muerte. O por lo menos eso le dejaría sentado a los patrulleros de la Seccional de investigación Criminal de la Policía Huila, quienes en un allanamiento a su lugar de residencia en Pitalito le descubrieron un altar a esta divinidad pagana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 28 de 2015

Al mejor estilo de películas como ‘La Virgen de los Sicarios’ y ‘Rosario Tijeras’, las autoridades encontraron en la vivienda del presunto sicario Juan Camilo Ortiz, alias El Loco, un altar de santería al que acudía el capturado para “encomendar sus vueltas”. En un registro de allanamiento a su lugar de residencia, le fue encontrada una serie de elementos que, según los entendidos, son usuales en ritos de brujería, y que habrían sido usados por alias El Loco para ‘rezar’ los elementos usados por él para perpetrar el crimen de la comunicadora.

En tal diligencia judicial, las autoridades hallaron varias evidencias que servirían para demostrar que El Loco Ortiz sí fue partícipe directo del homicidio de la comunicadora que ocurrió el 10 de septiembre pasado. En efecto, lo que más llamó la atención a los patrulleros de la Sijín fue el ‘famoso’ altar de santería el mismo al que los sicarios, entre estos el hoy capturado, acuden para realizar extrañas peticiones, explicó la Policía.

Satanismo, religiosidad y muerte

La relación entre religiosidad y sicariato se ve a lo largo de toda la historia y de diferentes maneras. Según estudios de antropología y religión de la Universidad Nacional de Colombia, es histórica esta relación, traída principalmente de la cultura de los gánster y la mafia siciliana, quienes encomendaban sus fechorías y a ciertos santos a los que ellos les tenían fe.

Pero este tipo de actividades que buscan ligar la muerte con la espiritualidad se proviene de las religiones paganas nórdicas, cuando los guerreros vikingos ofrecían sus oraciones y algunos presentes como sacrificios cárnicos a Odín, el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte, antes de iniciar una guerra o cumplir con una misión en la cual pudiese estar en riesgo la vida.

Según el antropólogo José Gregorio Henríquez, investigador del fenómeno, la relación que resulta entre delincuencia, sicariato y la religión se inició en Colombia en los años 70 con San Judas Tadeo y la bonanza marimbera en Antioquia.

La Santa Muerte

Pero el fenómeno toma su influencia a su vez de los ritos hechos al paradójico personaje religioso llamado en México como la Santa Muerte. La cultura popular ha creado este extraño santo calificándolo de benefactor y protector, construyendo para este personaje templos en varias ciudades de esa nación. Sin embargo, diversas iglesias rechazan y condenan su veneración.

Para el experto, este tipo de relación es un paradoja social: mientras un ciudadano hace rogativas para que lo proteja de la muerte, el sicario ora para tener puntería a la hora de matar. Y es un altar a la Santa Muerte el que precisamente tenía Juan Camilo Ortiz, alias El Loco, el sicario que mató a Flor Alba Núñez.