sábado, 21 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2015-10-07 08:32

‘Echó al agua’ a quienes con él perpetraron el abigeato

Robinson Prado declaró en contra de sus compañeros que para aquel tiempo realizaron juntos el robo de 36 cabezas de ganado de una finca en la vereda La Victoria de Villavieja.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 07 de 2015

Robinson Prado Ortúa, el único que hasta hoy ha sido condenado por el delito de hurto de ganado en hechos acaecidos el 4 de marzo de 2014, declaró en contra de sus compañeros que para aquel tiempo realizaron juntos el robo de 36 cabezas de ganado de una finca en la vereda La Victoria, jurisdicción del municipio de Villavieja, norte del Huila.

En aquel hecho, dos personas fueron intimidadas con arma de fuego y secuestradas en el mismo inmueble, mientras los delincuentes, hoy procesados por este hecho, subían lo animales a tres camiones. Los sujetos fueron capturados posteriormente por la Policía.

Los señalados por Prado

Según declaró en el juicio oral, Prado Ortúa, ya condenado por preacuerdo a 19 años de prisión, desde hace un año conocía de las actividades ilegales de José Luis Calderón Castillo. “Siempre hablaba de ganado, de los negocios en Caquetá que hay de eso, que conocía a muchas personas que tenían fincas ganaderas y de poder hacer algo para ganarnos unos pesitos con eso”, subrayó.

Admitió además que uno de los cómplices en este ilícito intimidó con un revólver 38 largo al mayordomo de la finca para que ayudara a rodar y embarcar en los camiones con placas WDJ-584, TMA-689 y TTX-637 el ganado.

Una semana planeándolo

Dijo además que el ‘trabajo’, como él lo llamó, estaba desde hace una semana planeándose junto con Jorge Antonio Flórez Parra, Luis Fernando García Reyes y otros dos sujetos que llamó como Ferley y Ramón la fecha, hora y la manera como se debía transportar y por donde el ganado una vez hurtado. El hoy condenado también reveló en la audiencia de ayer que el plan era llevar el ganado a un matadero clandestino de la ciudad de Bogotá una vez los animales estuviera en su poder. Allí, una vez hubiesen entregado la mercancía, se repartirían por partes iguales la plata ganada en el ilícito.

Antes de perpetrarse el ilícito, la banda espero que el lechero recogiera la leche y se fuera y que una muchacha saliera del lugar, pues “ella estaba creo que cargando un celular”, dijo Prado Ortúa. Luego de ello, entraron a la finca y secuestraron durante tres horas a los habitantes de la casa. Para ello, se utilizó un revólver que se logró conseguir Ferley, según Robinson.

Pero todo se les frustró cuando la Policía les llegó, autoridad que les pidió las guías de transporte del ganado. De inmediato, ellos les presentaron las guías falsas conseguidas en Florencia (Caquetá) por Antonio Torres Parra. En ese momento, Ramón y Ferley, quienes aún estaban en la finca, alcanzaron a ver a los policías y lograron huir del lugar, dejando a las dos referenciadas inicialmente secuestradas en una de las habitaciones de la finca.

‘Dejó limpio’ a dos de ellos

Robinson dejó también claro que Diego Mauricio Tovar Adamez, uno de los que según su declaración, conducía el camión turbo el día de los hechos, no sabía lo que se estaba haciendo. Así también dijo que José Luis Calderón Castillo había también llevado ‘como gancho ciego’ a prestar otro de los vehículos para el transporte del ganado hurtado.

“A él [Diego Mauricio] le discutió a los otros del porque lo habían involucrado en eso, porque él y José Luis no sabían que lo que se estaba haciendo era un robo de ganado”, resumió Prado. El fiscal sexto antisecuestro le imputó los cargos de secuestro simple, hurto calificado y agravado, y porte ilegal de armas.