domingo, 22 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2015-06-03 10:34

Vehículo delató a los asesinos de familia plateña

Las seis personas involucradas en el homicidio perpetrado contra cuatro integrantes de una familia dedicada a la comercialización de café, en el centro poblado de Villa Losada, de La Plata, fueron aseguradas y enviadas a la cárcel de Rivera.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 03 de 2015

El juez segundo penal municipal de control de garantías ordenó medida de aseguramiento en la cárcel de Rivera, a las seis personas capturadas por la Dijín y la Sijín el pasado 1 de junio, señalados de ser los responsables del asesinato de cuatro integrantes de una misma familia y de causar heridas a otro más, en hechos ocurridos el 13 de marzo de este año en Villa Lozada, jurisdicción del municipio de La Plata.

Ayer en el Palacio de Justicia de Neiva fueron presentados ante el juez, Orlando Velazco Camayo, de Morales (Cauca) ex integrante de la columna Héroes de Marquetalia de las FARC; Jhon Fredy Guevara Hernández, de Bogotá; Zaira Shirley López Castañeda, de Bogotá; Sandra Mireya Navarro, de El Peñón (Cundinamarca); Róbinson Peñuela, de Chaparral (Tolima); y Johniley Rodríguez, de Cundinamarca, a quienes la fiscalía 92 les imputó los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, hurto agravado y porte ilegal de armas de fuego.

Estos sujetos fueron capturados en la capital del país, en Cundinamarca, Tolima y La Plata, mediante órdenes de captura y allanamiento expedidas por un juez el 20 de mayo, a excepción de Sandra Mireya Navarro y Robinson Peñuela, cuya aprehensión se dio en vía pública.

El vehículo abandonado fue clave

En la audiencia, la fiscal delegada expuso los resultados tras dos meses de intensas investigaciones y que terminaron por establecer que estas seis personas habían planeado y perpetrado el ataque al padre y cuatro hijos de la familia Ramírez Pisso, con el objetivo de hurtarles $80 millones, dinero que las víctimas emplearían para la compra y venta de café, labor a la que se dedicaban en esa zona del Huila.

De acuerdo con el ente fiscal, estos sujetos obraron con la colaboración de los hermanos José Íber Bonilla Montes y José Antonio Monjes Rojas, imputados, y un alias Morroco, ya fallecido, quienes conocieron y alertaron de los movimientos de efectivo de los Ramírez Pisso a los demás responsables.

Los delincuentes, viajaron desde Bogotá hacia Neiva y luego a La Plata, en un vehículo Renault 9 privado, dos días antes de la masacre. En las imágenes de prueba obtenidas por la fiscalía, se observa cuando el automotor de color rojo, hace el recorrido por este eje vial.

Seguidamente a eso de las 7:00 de la noche del 13 de marzo, los delincuentes irrumpieron en la casa donde se encontraba descansando la familia y apuntándoles con armas les indagaron por la fuerte suma de dinero. Pero ante la resistencia del progenitor, se generó la reacción de los moradores, desencadenando la muerte del señor Juan Ramírez Quichoya, de 58 años de edad, y sus hijos Eliécer, Víctor, Eduardo de 33, 27, 22 años respectivamente, y dejando gravemente herido a otro hijo, Aldemar Ramírez Pisso, de 20 años.

Así mismo algunos testimonios de aledaños al lugar de los hechos, coincidieron en decir a las autoridades que habían visto a 3 o 4 personas salir de la casa de los comerciantes en actitud sospechosa y subir al Renault 9. “A escasos kilómetros de la residencia, el vehículo al parecer presentó fallas mecánicas lo que obligó a los agresores a dejar abandonado el carro para continuar la huida, en cuyo interior luego de la inspección se hallaron 5 bolsos con prendas de vestir y un celular que pertenecía a Zaira Shirley López. Además se encontraron varios documentos como recibos de cambio de aceite, de tanqueo de gas y tiquetes de peajes, que fueron analizados y que evidencio que las huellas dactilares allí permeadas eran de Jhon Fredy Guevara, uno de los capturados”, manifestó la fiscal.

Todas esas evidencias dieron pie al rastreo de los demás participantes en el asesinato y que finalmente lograron ser capturadas y enviadas a la cárcel mientras afrontan el proceso judicial en el que intentarán demostrar si son culpables o no de los macabros hechos que conmocionaron al departamento del Huila.