Una papa-bomba se llevó a ‘Pepo’
Carlos Andrés Jiménez, conocido con el alias de Pepo, falleció luego de haber recibido la descarga de un artefacto explosivo. El hoy occiso se dedicaba a las ventas ambulantes en el transporte público. Los sobrevivientes al ataque señalaron como responsable del crimen a una pandilla del barrio La Cristalina.
Terminaba aquella noche, una de las tantas en las que había Carlos Andrés Jiménez compartido con sus amigos y compañeros del trabajo ambulante en la calle. Pero dos sujetos en una motocicleta de bajo cilindraje llegaron hasta la humilde vivienda de madera y arrojaron un artefacto explosivo artesanal por encima de las tablas.
La explosión la recibió con toda su fuerza Carlos Andrés, de 22 años de edad, quien murió a su ingreso al Hospital Universitario de Neiva. En la misma explosión, quedaron heridas otras dos personas, entre las que se cuenta un bebé de siete meses.
En el sofá viendo tele
De acuerdo a John Édison Vargas Rivera, testigo del hecho y uno de los cinco muchachos que con él compartían aquella noche, el hecho ocurrió entre las 10:30 de la noche y las 11:00, en momentos en que ellos veían televisión.
“Nosotros estábamos acá hablando tarde la noche, cuando en el momento menos pensado tiraron una papa-bomba y explotó. Nos mató al ‘parcero’ cuando lo llevaban al Hospital. Él estaba ahí en ese sofá sentado, y fue quien recibió más el impacto”, resumió el joven quien, en el momento de la explosión, las esquirlas le laceraron la pierna izquierda.
John Édison Vargas Rivera prefirió no ir al centro asistencial para que le revisaran su herida y quedarse en casa por temor a represalias. Para Ninfa Inés Silva Puentes, habitante del sector, este ataque hace parte de las múltiples agresiones que se hacen pandillas de los barrios La Paz y La Cristalina.
Un bebito herido
De inmediato, sus compañeros llevaron en la moto a Pepo, como era apodado entre sus amigos, al centro de salud IPC Andrés Rosas de la Comuna 8. Pero debido a la complejidad de las heridas, fue necesario llevarlo al Hospital Universitario de Neiva, y mientras era trasladado falleció.
En este mismo hecho, la bebita de una de las muchachas que acompañaba el grupo resultó con algunas laceraciones, por lo que fue necesario su traslado al centro asistencial de la Comuna 8. Allí recibe atención médica y se encuentra fuera de peligro. Por su parte, Vargas Rivera también presentaba heridas sufridas en esta explosión, pero dijo que por temor dijo era mejor quedarse en casa.
Amenazas de una pandilla
John Édison denunció, en medio del dolor que embarga de la pérdida de su compañero de trabajo, que la pandilla del barrio La Cristalina sería la que atentó contra ellos y cobró la vida de Pepo. “A nosotros nos tenían azotados los de La Cristalina. Ya nos habían amenazado, pero nosotros no les hemos hecho nada”, resaltó el joven en medio de temor.
Pedro Nel Jiménez, hermano del hoy fallecido, fue también asesinado en ese sector de la ciudad.
Para Ninfa Inés Silva Puentes, habitante del sector, todo apunta a que se trataría de ajuste de cuentas entre la pandilla de Los Matatombos del barrio La Paz y la del barrio La Cristalina. “Eso fueron represalias entre esa pandilla y la otra de arriba, las que probablemente estaban consumiendo alucinógenos. En ese instante que ocurrió el atentado estaban como cinco personas repartiendo la comida. Ahí fue atropellado varios muchachos y el bebé de la muchacha que vivía ahí con ellos”, resumió la señora a DIARIO DEL HUILA.
Vendía dulces en la calle
Este medio habló con doña Gerardina Jiménez, madre de Carlos Andrés Jiménez, alias Pepo, víctima mortal del ataque con el explosivo. Aseguró que su hijo se dedicaba a la venta de galletas, confites y pequeños libros con juegos y recetas de cocina al interior de los buses de transporte público.
“Él vendía dulces en el centro. Ayer en la noche llegó acá a la casa y se fue para arriba a donde los amigos. Él andaba con unos muchachos que le dicen Los Matatombos vendiendo dulcecitos, lo que fuera; incluso hay un tarro por ahí que aún la tiene con una platica de la venta”, relató.
A su hermano se lo mataron
Pepo era miembro de una familia de siete hermanos, uno de los cuales, Pedro Nel Jiménez, fue también asesinado de forma violenta en el barrio Los Alpes. “A ese me lo mataron por una vieja. Menos mal no tengo nietos de ninguno de mis dos hijos asesinados, porque sería más duro su recuerdo. Ninguno de los dos tuvo hijos”, sostuvo la anciana madre.
Su cama y su gorra, los únicos elementos que quedaron de recuerdo del hoy fallecido Carlos Andrés Jiménez, alias de Pepo.
Al hoy occiso nunca le interesó el estudio. Solo llegó a cursar hasta segundo grado de primaria básica, y todo por las burlas en su salón de clase. Cuenta doña Gerardina que tenía labio leporino, problema que le generó complejos desde muy niño.
“A él le daba pena que lo vieran con ese problema en la boca, y no quiso volver a la escuela. Él iba a la escuela y allá lo rechazaban los otros y se salía. Él no quiso seguir la escuela y se quedó como en segundo de primaria”, recordó.
Mayor inversión social
De acuerdo a Ninfa Inés los niveles de inseguridad son tales que hay lugares casi que vedados a la Policía. Por tanto solicitan a las autoridades no solo mayor presencia policial en el sector, sino también mayor inversión social, en cultura, educación y deporte para evitar que este tipo de actos continúen en aumento.
Para que las autoridades forenses del CTI lograsen llegar al lugar fue necesario armar todo un operativo de entrada al barrio.
“Hay mucho malandro, nos cogen las casas a piedra, se nos entran abusivamente a las casas, nos roban. También sufren los niños porque les pegan o los incitan a consumir porquerías. Estamos desprotegidos de todos”, puntualizó la señora.
Fue necesario un operativo
Para que las autoridades forenses del CTI lograsen llegar al lugar para hacer los respectivos cotejos y recolección de material probatorio de este hecho, fue necesario armar todo un operativo de entrada al barrio, apoyado con efectivos de la Novena Brigada y un centenar de uniformados de la Policía Metropolitana de Neiva.
La zona es sumamente compleja. Los niveles de violencia son tales que es necesario que la fuerza pública llegue con armas de alto alcance. De esta manera, fue como se logró llegar a la casa donde ocurrió el atentado.
