jueves, 19 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-07-08 06:03

Tres angelitos, víctimas del sistema de salud

Las siguientes son las historias de tres infantes, afectados negativamente por parte de un sistema de salud que desde hace mucho tiempo viene presentando fallas profundas en la atención y que, al parecer, cada día que pasa en vez de mejorar, empeora.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 08 de 2016

Estos son los relatos de tres pequeños infantes que hasta ahora empiezan a vivir y que, por lo tanto, deberían contar con todas las garantías para iniciar el camino de la vida, desafortunadamente no es así; y eso se debe principalmente a un perverso sistema de salud el cual tiene entre sus intereses, el dinero, por encima de cualquier otra cosa. Adicionalmente, la corrupción la ha venido desangrando, al igual que intereses mezquinos que consideran que es mejor acumular riqueza o gastar plata en lujos o violencia que invertirla en el bienestar de las personas.

 

El camino de la vida y los sueños

El primer protagonista de esta historia es Samuel Andrés Ramírez, quien se encuentra internado en el Hospital Universitario de Neiva; los médicos, al poco tiempo de haber nacido, le comunicaron a su madre, una mujer joven llamada Sandra Viviana Ramírez, que él tenía un problema de salud conocido como hipotonía de origen central, un daño neurológico que consiste en la flacidez crónica del cuerpo de un recién nacido. A ella, el personal médico le dijo que aunque actualmente su hijo tiene dos años y medio, la edad de su cerebro es de seis meses y que el daño es de carácter irreversible puesto que no existe ningún tipo de tratamiento para contrarrestarlo.

“Yo vivo en Florencia y la causa de que lo remitieran acá es porque en ningún otro lugar había camas, él llegó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) estuvo del 27 de mayo hasta al 15 junio entubado, y al otro día lo trasladaron acá y estoy 22 días en piso, yo tengo un niño de 7 años y él está con el papá con quien vivo, él se quedó allá, ¿a qué se viene?, más gastadero de plata; lo que he solicitado es ayuda para pañales, eso que me representa un gasto impresionante y crema, ya que le hacen eso tres veces al día, lo cual se solucionaría con una gastrostomía que es con lo que me han retrasado tanto acá”, afirmó Sandra Viviana Rodríguez.

La teoría de los médicos del por qué el pequeño Samuel se encuentra en esta condición, es que probablemente, cuando él se encontraba en el vientre de su madre, le dio un derrame cerebral; otra teoría que también se ha contemplado es que esto se debe a una daño genético el cual le habría producido una afectación en el desarrollo del cerebro. Sin importar las adversidades, su madre sabe que su querido niño va a salir adelante y que va a poder caminar y llevar una vida normal, sin importar el desalentador diagnóstico de los galenos.

 

Una dulzura de corazón

El segundo caso es el de la familia Barrios Nuevo, que se compone de Jaime, Francy y su pequeño hijo Joyner Andrés, quienes son oriundos del municipio de Palestina. Todo comenzó cuando a su bebé de pocos meses de nacido, le empezó una diarrea incontrolable que además, presentaba algunas pintas de sangre; de inmediato, sus padres lo trasladaron primero al centro médico local, en donde convulsionó, razón por la cual tuvo que ser trasladado hasta Pitalito; allí duró una semana en que a él diariamente le realizaron exámenes de sangre y orina con el objetivo de establecer la causa de su delicado estado de salud pero todos le salían bien; entonces, la última opción fue remitirlo al Hospital Universitario de Neiva en donde al fin le dieron con el chiste y le diagnosticaron diabetes infantil.

“A él le diagnosticaron diabetes y que tenía azúcar en la sangre porque las glucometrías que le realizaban le llegaban a niveles de 500 y 600, y cada nada lo estaban pinchando. Acá en Neiva no lo querían recibir porque dijeron que no había camas, nosotros llegamos en la ambulancia y el médico que venía conmigo cuando llegamos inició los trámites para que lo internaran, pero en la portería no lo querían aceptar porque no había espacio, afortunadamente desocuparon una cama y me lo recibieron por urgencias”, manifestó su madre, Francy Nuevo.

Ahora, lo único que sus padres esperan es que la EPS Comfamiliar autorice la remisión que hicieron los médicos del hospital para trasladarlo a la capital, allá finalmente le pueden dar el tratamiento endocrinológico que necesita; pero lo que les dicen es que eso está muy complicado porque sólo hay dos hospitales en Colombia donde la pueden tratar su enfermedad, además de las excusas recurrentes que son pan de cada día de este mediocre sistema de salud, las cuales se centran en que no hay espacio. Lo cierto es que Joyner necesita que le definan su tratamiento, el cual consta de dos opciones: que lo trasladen al hospital de La misericordia en Bogotá, donde le hagan un tratamiento de avanzada o, segunda, que lo remitan hacia Barranquilla, según sus padres, allá, mediante un proceso quirúrgico le implantarían una bomba de insulina para así controlar sus niveles de azúcar.

 

Todo por el aliento de Celeste

El último y más preocupante de los casos que afectan a estos angelitos, es el de la pequeña y linda Celeste Rodríguez, quien tiene un problema de obstrucción de tráquea lo que le impide respirar adecuadamente, eso produce impotencia y rabia a todo al que está a su alrededor. Mireya Rodríguez Garzón, quien es su abuelita, es una mujer luchadora y de armas tomar, lleva por más de tres meses tratando infructuosamente que a su pequeña nietecita la trasladen a Bogotá con el fin de que le hagan una operación que le solucione su problema.

El hospital Universitario de Neiva expresa que para salvarle la vida a la pequeña Celeste, tiene que ser trasladada al Hospital San José en la capital del país, el problema radica en que la EPS Comfamiliar no ha sido capaz de remitirla argumentando de nuevo que no hay espacio en este centro médico y que además, no tiene un convenio que es necesario para poder realizar este trámite, lo cual, según Mireya, no es cierto ya que averiguando, encontró que el verdadero problema radica en que Comfamiliar le adeuda un operación a ese hospital que en el año 2015 le realizaron a una niña en iguales condiciones que Celeste.

Lo único real es que cuanto más pase el tiempo y este sistema de salud negligente siga haciéndose el de la vista gorda, a la linda Celeste se le va agotando el tiempo al punto de que, según los propios neumólogos que en varias ocasiones la han intervenido con el fin de ampliarle su tráquea, esta de un momento a otro se cierre completamente, lo que significaría la muerte de una criatura inocente, a quien se le ven en sus ojos las ganas de vivir en cada esfuerzo por dar un nuevo respiro.