Terrorismo en Saladoblanco
Una buseta de servicio público intermunicipal fue incinerada en inmediaciones de la vereda Bajo Medianía. El hecho obedecería a retaliaciones por el no pago de extorciones.
Serían dos, los sujetos hacia el mediodía de ayer incineraron la buseta de servicio público afiliada a la empresa Cootranslaboyana, de placas TBS-449. La acción terrorista tuvo lugar en la vereda Bajo Medianía, ubicada en la parte alta en límites entre los municipios de Saladoblanco y Oporapa.
Según establecieron fuentes oficiales, al conductor del automotor lo contactaron telefónicamente muy tempano en horas de la mañana, y bajo amenazas, le indicaron que llevara el automotor hasta un paraje solitario, ubicado en el cruce de El Guayabo, a pocos minutos de la inspección de La Cabaña.
Una vez abandonada, los dos sujetos, al parecer milicianos de la FARC, la abordaron y continuaron con ella hasta la vereda Bajo Medianía, en donde procedieron a sacar combustible del tanque y lo regaron por dentro y por fuera del vehículo, para luego prenderle fuego.
En cuestión de minutos la buseta fue consumida por las llamas, que ocasionaron su pérdida total.
Pobladores del sector dijeron haber visto el vehículo de Cootranslaboyana abandonado en horas de la mañana en el cruce que lleva al municipio de Oporapa, y horas más tarde fue reportada su incineración.
Según las fuentes oficiales, el hecho obedecería a una retaliación por el no pago de extorciones a grupos al margen de la ley.
Hermetismo
Frente a este nuevo acto terrorista que enrarece el orden público en el sur del departamento del Huila, en el municipio de Saladoblanco nadie sabe nada, y se evidencia un total hermetismo.
Para las autoridades, al parecer el hecho hace parte de una escalada terrorista para presionar a empresas transportadoras sobre el pago de extorciones.
Milicianos en la vía Isnos - Paletará - Popayán
Personas que diariamente se movilizan por el corredor que comunica a Pitalito con Popayán, señalan que por esa vía impera la ley del monte, a cargo de milicianos y guerrilleros del frente trece de las FARC, quienes utilizan a los mismos conductores para que bajo intimidaciones lleven comunicados a los gerentes de las empresas transportadoras, solicitándoles millonarias sumas de dinero para permitirles transitar.
“La extorsión oscila entre los 100 y los 200 millones de pesos, depende de la cantidad de vehículos que la empresa circule diariamente por este corredor”, señaló una fuente que pidió reserva de su identidad.
Las empresas que no cumplan con la vacuna son objeto de atentados por parte del grupo subversivo, como el ocurrido en la madrugada del jueves 29 de enero pasado, cuando tres sujetos con armas de largo alcance le cerraron el paso a un micro bus de la empresa Cootranshuila de placas TVJ-205, que cubría la ruta Popayán- Florencia, hicieron bajar al conductor y a los pasajeros, y procedieron a incinerar el vehículo.
Así mismo el 4 de diciembre de 2013 fue incinerado un bus que cubría la ruta Cali- Puerto Asís, en el kilómetro 17 en el sector de Yunguillo en la vía Mocoa-Pitalito. Hombres fuertemente armados lo inmovilizaron y le prendieron fuego. En esa ocasión el conductor y su ayudante resultaron con quemaduras de tercer grado.
Causa preocupación
Alfonso Tejada, director operativo de la Terminal de Transportes de Pitalito, dijo que el tema genera preocupación, por eso en días pasados fue objeto de análisis con representantes de las Fuerzas Militares acantonadas en la ciudad de Pitalito.
“Reconocemos la preocupación por parte del comandante del Batallón Magdalena, el coronel Tito Mauricio Sierra, quien mantiene la presencia de tropas en la parte de este corredor que corresponde al Huila, panorama que cambia al cruzar al departamento del Cauca”, dijo el funcionario.
