miércoles, 18 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2017-02-14 08:05

Terminará calvario de familia Boada Ramos de Garzón

Tras siete años de su desaparición el próximo viernes entregan el cadáver del Patrullero Jorge Andrés Boada. El policía fue asesinado por la banda los ‘Lusitos’, que operan en el Valle, Cauca y Nariño. En el crimen hay tres policiales implicados.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 14 de 2017

El próximo viernes termina un largo calvario de la familia Boada Ramos, residentes en  Garzón, que durante siete  años  tras el  secuestro de su hijo el patrullero de la policía Jorge Andrés Boada Ramos, buscaron  incesantemente noticias del policial.

Para ese día  la Dirección General de la Policía  tiene preparados en Bogotá, los actos protocolarios de la entrega a su familia del cadáver del Patrullero Boada Ramos, asesinado el 4 de julio de 2009,  el  mismo día de su secuestro en un sector rural del municipio de Ipiales,  departamento de Nariño. 

Los restos mortales del Patrullero, tal como lo informó Diario del Huila en su momento,  fueron encontrados el pasado octubre de 2016, y trasladados a  medicina legal en Bogotá, donde tras los exámenes de rigor  se comprobó plenamente que eran los de Boada Ramos.

“La Policía nos ha situado pasajes en avión tanto a mí como mi otros dos hijos y la esposa de  Andrés, para que viajemos a Bogotá, donde el jueves próximo tendremos charlas, con sicólogas, investigadores y funcionarios de medicina legal y el próximo viernes nos trasladaremos con el cadáver a Neiva, donde le rendirá honores póstumos a nuestro hijo en el Comando del departamento de Policía, posteriormente se trasladarán sus restos a Garzón y el próximo sábado se le dará cristiana sepultura  en este municipio”, señaló Antonio Boada, padre de la víctima.

Historia

Jorge Andrés, estudió su bachillerato en el Colegio Jenaro Díaz Jordán  de Garzón, y a los 23 años, con gran vocación por el servicio policial se integró a la Escuela Gabriel González, donde tras terminar el curso de Patrullero fue trasladado al departamento de Nariño.

Inició su carrera policial en Tumaco, donde un oficial al descubrir el gran espíritu de servicio de Boada, lo vinculó al grupo de investigadores de la Sijin. Ya como agente de la institución, fue trasladado al municipio de Ipiales, donde llegó acompañado de su esposa y  desde el principio le fueron asignadas misiones peligrosas  de investigaciones contra grupos criminales fronterizos, que tenían nexos con la algunos policías corruptos del distrito policial donde trabajaba.

La anterior hipótesis se confirma con el hecho de  que por el crimen de Boada, hay dos policías capturados y una dama sargento de la Sijin, acusada también del crimen del policial que se encuentra huyendo. 

Los ‘Luisitos’ 

Inicialmente el crimen de Boada, fue atribuido a un comando del  frente 48 de las FARC, cuyo responsable era Pedro Luis Beltrán, pero tras la confesión de dos miembros de la Banda de los ‘Luisitos’ que inclusive llevaron a los investigadores al sitio donde fue sepultado el cadáver de Andrés, se confirmó  plenamente que Boada Ramos, fue secuestrado y asesinado por esa temible banda delincuencial que opera en los departamentos de Valle, Cauca y Nariño.

Una de las confesiones indica que el policía a pesar  de no haber tenido contacto alguno con los ‘Luisitos’, la banda lo asesinó cumpliendo órdenes de terceros.

El crimen

La fatídica tarde del 4 de julio de 2009, Jorge Andrés Boada Ramos, de 27 años, de los cuales cuatro dedicados al servicio de la Policía Nacional, disfrutaba de un merecido descanso con su esposa en el apartamento donde vivía en Ipiales.

“Él recibió una llamada misteriosa de un hombre que haciéndose pasar por informante lo llamó para pasarle un dato. Andrés, que era un valiente investigador salió a cumplir la cita y nunca más regresó” manifestó la esposa de la víctima.

Todo estaba preparado para matarlo ese día, “con antelación se planeó el crimen e inclusive se cavó la tumba donde se iba a sepultar el Policía después del asesinato” dijo uno de los ‘Luisitos’ a la Fiscalía, que investigó el crimen.

Andrés, tras la llamada acudió a la cita con el informante quien los llevó a bordo de  un carro a un paraje rural de Ipiales,  donde había otros delincuentes esperándolo quienes lo  encañonaron y lo hicieron caminar por un  sendero  y  a pocos metros de llegar a la tumba que le habían  cavado, le dispararon en tres oportunidades por la espalda causándole la muerte.

Una vez depositado el cadáver del Policial, en la tumba, lo taparon con tierra y le echaron un capa de concreto encima  que de no ser por el informante nunca se habría descubierto.

Doña Marta Ramos, madre de Boada y ampliamente conocida en Garzón, ya no asistirá el viernes a Bogotá a reclamar el cadáver de su hijo, porque  a los pocos días de la desaparición, los galenos les diagnosticaron un cáncer en el estómago que rápidamente por el estrés y la angustia que le producía   la desaparición del patrullero, se le expandió por todo el cuerpo apresurando su muerte, según afirmaron los médicos que trataron la enfermedad de la desesperada progenitora.