Tarsicio, a 28 años de ser desaparecido por la Policía
Este joven, quien fue militante de la Unión Patriótica, es uno de los iconos del movimiento estudiantil en la Universidad Surcolombiana. El 19 de febrero de 1988, mientras departía con sus amigos en el bar La Isla, diagonal a la portería principal de este centro académico, una patrulla de la Policía se lo llevó.
A poco de cumplir 28 años de desaparecido, la familia de Tarsicio Medina Charry aún busca entre sus recuerdos la imagen de ese chico que reía como cualquier niño, amaba como un hermano y luchaba como un guerrero. Según quienes conocen de su desaparición, una patrulla de la Policía se lo llevó y no se volvió a saber de él desde el 19 de febrero de 1988. Y todo por ser militante de la Unión Patriótica en la Universidad Surcolombiana, cuando apenas tenía 19 años de edad y comenzaba su carrera de Lingüística y Literatura en ese centro de estudios.
Se organizaron para mantener memoria
Paola Medina Charry, hermana de Tarsicio y quien ahora lidera la Coordinación de Víctimas de la UP en el Huila, en conversación con DIARIO DEL HUILA, relató lo que en su mente ya se convirtió en una impronta, en una insanable herida. “Está más que comprobado que mi hermano fue desaparecido por agentes del Estado el 19 de febrero de 1988. Por eso, me uno al dolor de otros familiares que lastimosamente perdieron a un ser querido para luchar juntos en esta plataforma de organización y de la Corporación Reiniciar”, explicó. Y de esta manera, comienza su modesto relato.

Paola Medina Charry, hermana de Tarsicio, ahora lidera la Coordinación de Victimas de la UP en el Huila y una luchadora incansable de los Derechos Humanos.
El papá predecía ya lo peor
Era el mayor de cuatro hermanos. Tarsicio estaba a pocos días de cumplir sus 20 años de edad cuando lo desaparecen. Era egresado de la Institución Educativa Manuel Asencio Tello, cuando decidió entrar a estudiar Literatura en la USCO. Según su hermana, relató que de él tiene aún la imagen cuando ella tan solo tenía 10 años cuando, en ocasiones, la cargaba o la regañaba por cualquier travesura que ella hacía.
“Era muy estudioso, muy dedicado a la lectura. Era de muy bajos recursos y mi papá le había quitado el apoyo, porque sabía que estaba militando en la Unión Patriótica y que estaban matando gente. Entonces, mi papá le dijo que no le daba más estudio. Mi hermano dijo que quería seguir estudiando y se metió a estudiar de noche y trabajar en el día”, resaltó Paola.
Conocido de muchos
A pesar de las advertencias de su padre, el joven Tarsicio ingresa y se ve fortalecida su integración a organizaciones estudiantiles en la Universidad. Sus dotes de líder y calidades políticas lo hacen merecedor de reconocimiento y popularidad por parte de otros estudiantes y docentes. “Mi hermano era de muy bajos recursos, por lo que muchos en la Universidad lo ayudaban a trabajar en el restaurante y cafetería de la Universidad”, resaltó Paola.
Y fue entonces lavando platos y atendiendo mesas como Tarsicio inició su carrera de Lingüística y Literatura en la Facultad de Educación de la Universidad Surcolombiana. “Él acababa de pasar a la universidad. Llevaba como 20 días en la USCO, porque el semestre empezó como un dos de febrero, pero era muy conocido, porque se lo pasaba con los de la Juventud Patriótica”, resaltó su hermana.
La trágica noche en la que lo desaparecen
Y esta fue efectivamente la fecha en la que un grupo de policiales, en un vehículo oficial, llegan a hacer supuestamente un registro rutinario de solicitud de antecedentes, pero resulta ser otro el objetivo de los uniformados. “Era una noche de viernes a las 9:00 pm. Mi hermano sale de recibir clases y es detenido por una patrulla de la Policía y le piden papeles. A él lo detienen con otros dos compañeros también conocidos de la USCO. Estando en esas, compañeros de él estaban al frente tomando ahí en La Isla y tratan de sacarlo del vehículo. Mi hermano mismo dice que él va con los uniformados porque él estaba remiso. Deja dicho antes con los compañeros que le avisaran a su familia”, según recuerda.
Con Tarsicio iban también dos muchachos más, quienes al regreso, contaron que al parecer, a los tres los ingresaron a un calabozo del F2. Luego, los uniformados le hacen el ingreso con documentación, para luego soltarlos, pero al hermano de Paola Medina no. “Al otro día, cuando van a preguntar por él, oh sorpresa que no aparece registrada su entrada. Es como si a él nunca la Policía lo hubiera recogido. Tenemos la certeza que lo vieron entrar a los calabozos del F2, pero a él lo ingresan por una puerta y a los otros los sacan hacia otra. Desde entonces, nunca más supimos de él”, puntualizó.
Desde aquella fecha, cada 19 de febrero, centenares de estudiantes, quienes se han venido compenetrando con su historia y su legado, marchan para que no se extinga la memoria de él y de lo que ocurrió aquella noche. Las autoridades no dan explicaciones claras en dónde lo mantuvieron; si fue asesinado, no se conocen pormenores de los hechos que condujeron a su deceso. Tampoco se conoce de sus restos, situación que hace más complejo el dolor, “porque no hay a dónde ir a hacer el duelo”, señala su hermana.
Es así que su familia, quien antes no tenía idea de militar en una organización social, empieza con otros a trabajar alrededor, inicialmente de la búsqueda de sus seres queridos vivos o muertos. Posteriormente, esos encuentros se convierten en escenarios de reencuentro con ese pasado, con esa memoria. “Mi familia empieza como parte de este proceso en la documentación de los casos que sucedieron en el Huila. Los distintos procesos de reivindicación son más para mantener la memoria”, puntualizó Paola Medina.
Un miedo aun existente
Desde este escenario, ocurrido hace más de dos décadas, Luz Marina Monzón Cifuentes, integrante del grupo jurídico de la Corporación Reiniciar, quien aglutina a las víctimas y familiares de la UP, asegura que es muy difícil mirar el futuro político de Colombia con confianza, pues “esta fue rota luego de la firma de los acuerdos en La Uribe”, resaltó la abogada. “Y no están dadas las condiciones porque realmente no se ha asumido ese pasado de la Unión Patriótica. Si la sociedad entendiera y asumiera, es decir, que la gente dijera ‘esto es inaudito que haya ocurrido’. Muchos dicen que eso no debe volver a pasar pero no lo asumimos; y cuando no asumimos el pasado, lo podemos volver a repetir”, explicó.
