Su último respiro fue bajo las llantas de un camión
Un camión segó la vida de Víctor Hernando Quesada, de aproximados 48 años de edad. El hombre, quien se desempeñaba como mecánico de ejes de automotores, perdió el equilibrio de su bicicleta y fue a dar a las llantas traseras de un camión. Hoy les entregaran a los familiares el cuerpo.
Bajo las llantas de un camión, de placas BDA-653, quedaron los últimos segundos de vida de Víctor Hernando Quesada, conocido como Enano. Según versiones, Víctor venía pasando en su bicicleta el puente de la carrera Segunda cargando en su mano tres ejes para repararlos en su taller. Al doblar hacia la avenida Circunvalar, la mala pericia en su cicla, sumada a la incomodidad que significó llevar aquellos elementos en sus manos, hizo que perdiera el equilibrio y cayera al piso. El hombre era un reconocido y muy buen mecánico de ejes entre la comunidad de mecánicos de la zona.

El mecánico, quien conducía una bicicleta, cayó al piso y su brazo derecho quedó molido entre las llantas.
La mala suerte confabuló contra su existencia pues en ese momento pasaba un camión que lo alcanzó con las llantas traseras, arrastró el cuerpo unos dos metros y terminó moliéndole el brazo derecho. El hecho se registró ayer hacia las 9:30 de la mañana, en la intercepción vial de la carrera 2 con avenida Circunvalar, lugar a donde acudieron a atender el caso unidades de la Policía Metropolitana de Neiva y forenses del Laboratorio de Criminalística de Transito de Neiva. Los policiales que llegaron al accidente alcanzaron a verlo con signos vitales aun, por lo que llamaron a la central de urgencias. El hombre aun respiraba, pero ese sería su último respiro.

Su esposa y suegra, quienes residen muy cerca al lugar del accidente, estaban fundidas en un solo llanto al conocer la lamentable noticia.
Poco “tomalón” de trago
Hernando Quesada, o Enano para sus amigos y colegas en la mecánica y la latonería automotriz, dejó siete hijos, cuatro de ellos en una familia y tres en otra. Se dedicó toda la vida a ese oficio pero desde hacía siete años tenía como sede un taller, frente a la Peluquería Coco, en la carrera 8 entre calles 1G y avenida Circunvalar del barrio El Estadio de la ciudad de Neiva.

Sus familiares en los próximos días estarán decidiendo que hacer con su herramienta, con la cual levantó a su vida a su familia.
Su amigo y compañero de trabajo, Santiago Cachaya Quiza, lo recuerda como un buen patrón y “un muchacho alegre. Tenía sus cosas buenas y otras no tanto. Pero siempre trabajador. Él no era muy ‘tomalón’ de cerveza. Si mucho con nosotros se tomaba cinco o seis y no era más”, dijo el amigo, con voz entrecortada. Al lugar también llegaron familiares del desafortunado hombre, mujeres en su mayoría que se fundieron en un inconsolable llanto al ver la terrible escena. Sus familiares y compañeros de taller en los próximos días estarán decidiendo que hacer con su herramienta, con la cual levantó y formó durante toda su vida a su numerosa familia.

El cadáver de Enano, como algunos lo apodaban, fue inspeccionado y levantado por técnicos del Laboratorio de Criminalística de Transito de Neiva.
Entre los clientes de Víctor Hernando estaba el dueño de una reconocida funeraria de la ciudad, a quien coincidencialmente el día anterior le había arreglado los ejes de uno de sus vehículos funerarios. Y como paradoja de la vida, será el mismo en el que lo transportaran a su última morada.
