sábado, 21 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2015-09-29 08:42

Siete tiros, tres muertos y cuatro años de impunidad

A cuatro años del vil asesinato de Andres Mauricio Aguilar, Miller Celis, alias Leche, el presunto asesino, sigue prófugo de las autoridades. La familia del occiso alertó de amenazas que, según ellos, la banda Los Japoneses del sector suroriental de Neiva le vienen haciendo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 29 de 2015

Ante un juez de conocimiento de Neiva, se llevó a cabo la audiencia de juicio para esclarecer el asesinato de joven Andres Mauricio Aguilar Bustos, ultimado de siete tiros por parte de cuatro sujetos a bordo de dos motocicletas en el barrio San Carlos de la Comuna 8 de Neiva. La familia del hoy occiso dijo estar decepcionada con las autoridades a cargo de investigación, pues luego de cuatro años de ocurrido el homicidio aún no han dado con el asesino. Durante todos estos años, ha habido tres personas asesinadas que, según la Fiscalía, tuvo los mismos móviles y el mismo autor material: Miller Celis, alias Leche, cabecilla de una banda delincuencial apodada como Los Japoneses.

El origen de la racha criminal

De acuerdo con vecinos del barrio La Florida, en la Comuna 8 de Neiva, el asesinato de Andres Mauricio se originó por haber sido éste testigo de primera mano de un atentado. El joven, quien para aquellos tiempos contaba con 20 años de edad, se encontraba en una tienda cuando dos sujetos en motocicleta lanzaron una granada de fragmentación contra la vivienda de Gineth Girón, presidenta del barrio La Florida, en hechos ocurridos en diciembre del año 2006. Al parecer, uno de los que perpetró tal acción habría sido Miller Celis, alias Leche, quien también se dio cuenta de la presencia del joven.

Desplazados por las balas

Y allí comenzaría la racha de amenazas y hostigamientos verbales contra él y su familia. Según el relato de Alfonso Aguilar, padre del occiso Andres Mauricio, su hijo seria el próximo “a levantar, pues para él nosotros éramos los sapos del barrio”, resaltó. El temor llego a la casa de los Aguilar. Sus muchachos estaban en riesgo y las autoridades no hacían lo suficiente para poner en cintura a quien se enseñoreaba en aquellos humildes parajes de la 8. Mientras unos cantaban villancicos, Alfonso y los suyos decidieron trastearse una tarde de 24 de diciembre de 2008 e irse desplazados a Palermo.  

Advertencia mortal

Una propuesta laboral hizo que Andres Mauricio Aguilar regresara a la capital del Huila. Encontró trabajo en la Trilladora Vargas como ayudante de construcción. Estando allí, Johnny Fernando Sabogal, un amigo cercano a Mauricio, le advirtió que debía cuidarse porque Miller lo estaba buscando para asesinarle. La muerte se había ensañado contra él y quería abrazarle, y él hoy occiso efectivamente no hizo caso a tales advertencias. “Le dijo, y mi hijo después también me comentó, que Johnny había escuchado que Leche había armado una banda en surorientales para matarlo”, relato ante el juez.

La balacera lo alcanzó

Los últimos segundos de vida acaecieron en aquella oscura tarde de domingo 6 de febrero de 2011, cuando Andres Mauricio le pidió a su compañero de trabajo Cheo que lo acompañase en su motocicleta con placa MKN-82 a la casa de un familiar en el barrio Los Alpes, en la Comuna 8 de Neiva. Según la declaración, Miller Celis y otros tres sujetos lo estaban esperando a Andres Mauricio montados en dos motos en la carrera 32 “para darle piso”, subrayó.

En ese momento, él los vio y emprendió la huida con Cheo a toda velocidad pero los tipos lo persiguieron. Pero ya en el barrio San Carlos, perdió el equilibrio de su moto y se cayeron al pavimento por acción de las balas disparadas por los motociclistas de atrás. Él intentó refugiarse en alguna de las casas del sector pero le cerraban las puertas. Y ya en la casa de la carrera 32A No. 2B-22 la muerte le llegó. Dijo que alias Leche lo alcanzó estando Andres Mauricio en el piso herido en el abdomen y en una pierna. Finalmente, lo ultimó de un disparo de gracia para así contramatarlo, provocándole la muerte de forma inmediata con 25 años de edad cumplidos.

Según inspección técnica realizada por técnicos forenses del CTI, el cuerpo de Andres Mauricio Aguilar fue encontrado con siete impactos de bala de armas de largo alcance. El registro de balística revelado en audiencia revelo que los proyectiles eran calibre 9 milímetros disparadas por subametralladoras.   

Jeison Fabián Aguilar, primo de Andres Mauricio, un año después también es asesinado de un disparo en la garganta en el barrio Puertas del Sol, por haber sido testigo de este homicidio. “Estoy seguro que el mato a los dos, a mi hijo y a mi sobrino, porque era el único que lo había amenazado de muerte”, aseguró en audiencia. Alfonso Aguilar dejó sentado que tanto él, como su familia y algunas personas del barrio han venido recibiendo amenazas de muerte por este caso.