Sicariado frente a sus padres en el barrio Las Palmas de Neiva
Luis Ernesto Guzmán Ospina, de 23 años de edad, fue asesinado de cuatro impactos de bala. El crimen se cometió frente a sus padres, quienes con él se habían bajado minutos antes de la buseta de transporte público a comer algo en un establecimiento comercial.
Un asesinato se presentó el pasado sábado en el populoso barrio Las Palmas de la Comuna 10, oriente alto de Neiva. El hecho se presenta en el marco de una ola de “muertes a domicilio” que se registraron durante este fin de semana en varios puntos neurálgicos de la capital huilense. En este caso, se trata de Luis Ernesto Guzmán Ospina, de 23 años de edad, un egresado de la Institución Educativa Humberto Tafur Charry, quien regresaba en compañía de sus padres de trabajar en el centro de la ciudad. Los homicidas habrían utilizado una pistola 9 milímetros para perpetrar este hecho.

El homicidio ocurrió en la esquina de la carrera 54 con calle 21 del barrio Las Palmas, Comuna 10 de Neiva.
Venían de trabajar
Según un pariente cercano de la familia del hoy occiso, el hecho de sangre se presentó pasadas las 12:40 PM en la reconocida panadería Las Delicias del Pan, en la esquina de la carrera 54 con calle 21 del barrio Las Palmas. “Subía la señora, el señor y el muchacho por toda la 21 a pie. Venían de trabajar, y se les da por llegar a la panadería. Estaban ya compartiendo ahí. Resulta que la mamá de frente a los tipos, y el señor y el muchacho de espaldas”, explicó el testigo del hecho, de quien reservamos su identidad.

Familiares y amigos del occiso recordaron a Luis Ernesto como un hijo y padre ejemplar. Anoche se llevaron a cabo sus exequias en el asentamiento La Victoria.
Un grito desesperado
Los sujetos entonces se bajaron de la moto y, según el testigo, la señora logra ver que uno de los sujetos saca de la pretina de su pantalón un arma de fuego. “De una vez, la señora pega un grito, pero un grito soberbio. El marido de la señora pensó que era que su señora estaba recechando y se rio, pero cuando el señor giró y ¡pun, pun!, le descargaron los impactos por la espalda. El señor, la forma de reaccionar fue tratar de irse contra los matones; pero él de los mismos nervios se enredó porque estaba en chancletas”, explicó el hombre.
El padre del hoy occiso quiso ir tras el homicida. “Pero el sicario le apuntó con el arma, y de milagro no lo mata. El señor dice que al parecer se le encasquillo el arma o que tal vez no quiso matarlo. El caso fue que el señor del miedo cayó al piso. El sicario se montó a la moto y se fueron por la 54 a coger la calle 19 y bajar”, explicó el testigo. El muchacho fue auxiliado por unidades del cuadrante de policía que llegaron al lugar, lo llevaron al Hospital de la Comuna 10, pero llegó sin signos vitales.
La Policía llegó al lugar y llevó al mal herido Luis Ernesto al Hospital, pero ya sería tarde. En la inspección realizada por la autoridad, uno de los proyectiles impactó la puerta de la casa aledaña al establecimiento comercial.
Trabajaba en enchapes
Según algunos de los que minutos antes estaban en el lugar, los mismos sujetos ya se les había visto horas antes paseando de arriba a abajo la calle 21 de Las Palmas, “como buscando algo”, resaltaron. “De hecho, uno de ellos como que le vi la pistola con la que mataron a ese muchacho”, dijo otro de los testigos, protegido por el CTI de la Fiscalía, quien está a cargo del caso. Ernesto residía en el asentamiento La Victoria de la Media Luna de la Comuna 10 y trabajaba pegando enchapes, junto a su padre. Era egresado de la Colegio Humberto Tafur, hace un año había prestado servicio militar. Era el padre de un pequeño que engendró con Kelly Haya, esposa del joven asesinado.
