Sentida despedida a los esposos Muñoz Hernández
En medio de un multitudinario acompañamiento, ayer se dio la última despedida a los propietarios del restaurante Alcaraván, quienes murieron en medio de una tragedia que conmocionó a la capital huilense.
César Pérez Rojas
Diario del Huila
Después del lamentable hecho de intolerancia en el que fueron asesinados Alexander Muñoz y Olga Lucía Hernández, el pasado sábado en el restaurante Alcaraván, ayer se celebraron sus honras fúnebres en medio de la tristeza y la impotencia de familiares, amigos, conocidos y curiosos.
Este desafortunado suceso tiene su origen el pasado sábado, cuando los fallecidos y su hijo mayor se vieron envueltos en una disputa con personal de un local contiguo por una silla que estaba ocupando parte del espacio de ese local; lo que comenzó como una acalorada discusión se convirtió en una pelea a golpes para, lamentablemente, trascender al hecho que tiene desconcertados a los neivanos, el asesinato de Alexander Muñoz y Olga Lucía Hernández y la lesión de su hijo Diego por parte de un escolta identificado como Juan Carlos Muñoz, quien en un momento de extrema ira y falta de juicio les disparó en repetidas ocasiones.
Ayer fue un día triste y oscuro, en primer lugar la eucaristía previa al traslado al panteón se realizó en la Iglesia San Juan María Vianney del barrio El Jardín, a la cual asistió un gran número de personas, en donde el sentimiento de tristeza se extendió por todo el recinto contagiando a todos a su alrededor.
A la iglesia llegó Diego Muñoz Hernández con su pierna enyesada y quien horas antes había sido dado de alta del Hospital Universitario de Neiva, debido al disparo que recibió en su pierna producto de ese fatídico día. Él, quien es el mayor de todos, expresó con una gran tristeza lo mucho que le van a hacer falta sus padres y que todavía no puede creer esta terrible realidad que tiene que vivir hoy, y que el único consuelo que le queda es encomendarse a Dios y velar por sus dos hermanos menores.
Por su parte, el menor de los hijos expresó que lamentablemente su padre no podrá presenciar el mayor de sus sueños, el cual era verlo convertido en un futbolista profesional, ya que a muy temprana edad, Alexander, siempre le apoyó y alentó en todo lo que se propusiera, además agradeció mucho a las personas asistentes la compañía en estos difíciles momentos y expresó que nunca habría imaginado que fuera así.
“Yo sé que mi papá aunque no pueda verme convertido en lo que él quería, ya que me lo arrebataron, desde el cielo me va a seguir dando las fuerzas y el apoyo, sé que él y mi amada madre siempre nos van a estar viendo y protegiendo, a mí y mis dos hermanos de los que desde este momento velaré por ellos, de igual forma en que ellos lo hicieron en vida”, manifestó entre el llanto el menor de los hermanos Muñoz Hernández.
Posteriormente los cuerpos fueron trasladados hacia el Cementerio Central de Neiva, en donde fueron sepultados en medio de la tristeza y el desconsuelo de todos los asistentes, quienes por siempre recordarán al popular “burrito” y a su esposa como unas personas trabajadoras y echadas para adelante.
