Por presunta negligencia médica, fallece exfuncionario de DIARIO DEL HUILA
Luego de un accidente de tránsito, Alfonso Corredor, de 62 años de edad, murió de una infección en su columna vertebral, aparentemente, al no recibir asistencia médica pertinente en un centro asistencial de la ciudad. El golpe que recibió en un choque hace dos meses le produjo un hematoma en su espalda.
Una bacteria, adquirida al parecer por una irregular asistencia médica, fue la que le habría ocasionado el sábado pasado la muerte al reconocido Alfonso Corredor, quien fuera despachador de periódicos en el DIARIO DEL HUILA. El exfuncionario, quien trabajó en nuestra Casa Editorial entre los años 2005 y 2009, sufrió hace dos meses un accidente de tránsito en el que una camioneta lo embistió mientras se movilizaba de parrillero en una motocicleta. La conductora de la moto presentó una fractura en una pierna, mientras que él tuvo una lesión en su cabeza y su columna. Esta última nunca fue intervenida a tiempo la que, finalmente, le complicó su salud y le produjo el deceso.
El accidente hace dos meses
Cuenta su hijo, John Kenneth Corredor, que su padre se movilizaba aquel día en una motocicleta con una amiga que lo llevaba a la casa. Siendo las 6:10 de la tarde, transitaban por la glorieta de la Universidad Surcolombiana cuando una camioneta los impactó por detrás. A don Alfonso solo le diagnosticaron un trauma cráneo-encefálico a su llegada a la Clínica de Fracturas y Ortopedia. “Allá le tomaron los exámenes de la cabeza, pero nosotros le exigimos que le hicieran para todo el cuerpo, pero no fue posible. Así transcurrieron los días y nunca nos lo aprobaron”, relató el hijo.
Le dieron de alta con complicaciones
Luego de unos días de aquel accidente y de pasar algunos exámenes, el señor de 62 años de edad fue dado de alta por su aparente mejoría, pero aún con las complicaciones en su espalda. Al salir de la clínica, alcanzó a viajar a Garzón a reclamar su primer mes de pensión. Sin embargo, en los días posteriores de ese viaje, el señor Corredor empezó a tener un dolor de espalda progresivo, por lo que los días posteriores fue de mal en peor. “Inicialmente, solo tomaba pastas para el dolor y se le quitaba a ratos. Después, le empezaron a aplicar inyecciones más fuertes, pero no evolucionaba para bien su salud. Finalmente, su dolor fue tanto que él se fue para urgencias de la Clínica Mediláser”.
Con las terapias se agravó
En aquel centro asistencial, le daban solo acetaminofén e inyecciones contra el dolor, según John Kenneth. “Nosotros seguimos exigiendo la resonancia magnética para todo su cuerpo, pero allí tampoco la quisieron dar. Ya a lo último, lo vio un médico, quien le dijo que lo que él tenía era un espasmo muscular. Le recetaron unos parches calientes para el dolor y terapias con una fisioterapeuta en Mediláser. Apenas él recibió esas terapias, mi papa se agravó. Ya no sentía las piernas. Ahí sí le tomaron la resonancia que estábamos exigiendo. En ese examen se supo el tipo de lesión que había presentado en la columna”, relató.
Al parecer, el golpe le había ocasionado un hematoma como pus entre las vértebras de su columna. Esa pus le estaba comprometiendo no solo su columna y la médula espinal sino también la vena aorta. “Le hicieron una cirugía para extraerle ese material de la columna y le lograron quitar parte de eso. Pero lo que posteriormente las radiografías mostraban era que eso ya había invadido gran parte del corazón y los médicos nada podían hacer”; acabó muriendo a las 9:00 am del pasado sábado.
