jueves, 19 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-07-17 10:35

Perdí 22 años de mi vida…

La siguiente es la historia de Gloria Amparo Sierra Castro, una madre a la que le quitaron una parte importante de su vida cuando hace tres años en el marco del paro agrario de 2013, capturaron a su hijo, al cual le impusieron una larga condena.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 17 de 2016

Esta es la triste historia de Gloria Amparo Sierra Castro, una madre que lleva sufriendo desde el 20 de agosto de 2013, cuando capturaron a su hijo mayor Édison Fabián González Sierra, quien en compañía de otros tres jóvenes universitarios, se dirigían al paro agrario que por esos días se llevaba a cabo en varias partes del país.

En un retén de la policía instalado entre Campoalegre y Algeciras, el destino le jugó una mala pasada a los jóvenes, dado a que el taxi en el que iban fue detenido para hacer una requisa rutinaria, donde les encontraron, presuntamente, tres maletines con aluminio, clorato de potasio y azufre.

Acto seguido fueron capturados y sindicados por el delito de fabricación porte y tráfico de sustancias explosivas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, y condenados a finales del mes pasado a 22 años de prisión, después de que se llevara a cabo un proceso que según muchas personas ha estado lleno de inconsistencias legales.

Desde ese día Gloria Amparo se siente incompleta; ya que su primogénito y soporte está tras unas rejas, asunto que ella considera una razón injusta y desmedida; además cree fehacientemente que esos elementos por lo que los condenaron a su hijo, fueron parte de un complot orquestado por manos oscuras y poderosas, que al darse cuenta de que Édison Fabián Sierra era una persona comprometida con la realidad social de nuestro país, quiso quitarlo de en medio.

 

Hijo y madre de sangre campesina

La familia de Gloría está compuesta por 5 personas: su esposo y tres hijos, los cuales antes de que encarcelaran a Fabián, vivían en un finca cafetera en la vereda Brisas del Carmen, jurisdicción de Palermo, donde llevaban una vida apacible como lo hacen algunas familias que se dedican a las labores del campo.

“Fabián es el mayor de mis hijos, cuando lo capturaron estaba próximo a cumplir 25 años, yo tengo tres hijos: Fabián, Daniela de 21 años y el más pequeño que tiene 10; mi hijo siempre ha sido  un apoyo grandísimo tanto para mí, para sus hermanos y el papa. Nosotros, antes de que pasara esa desgracia, vivíamos en la vereda Brisas del Carmen que queda en Palermo, él  siempre estaba pendiente de la finca porque nosotros tenemos una finquita cafetera, entonces él se lo pasaba de aquí para allá pendiente de los hermanos y de mí. Lo que más me gustaba era que me dijera que yo soy el amor de la vida…” expresó con nostalgia Gloria Amparo Sierra.

Todo esto cambió desde el 2013 cuando a Fabián lo capturaron y el equilibrio que tenía su familia se vio considerablemente afectado ya que, al ser el hijo mayor, era el que se encargaba de toda la cosecha del café, como bien se sabe se da anualmente, por lo consiguiente él alternaba su vida y trabajo entre la finca y Neiva, donde trabajaba en lo que siempre le ha gustado después del campo, la construcción: su segunda fuente de ingresos.

En la coyuntura del paro agrario de hace tres años, como mucha veces Gloria y Fabián tomaron la determinación de sumarse al paro, ya que consideraban que era justo dado a las malas condiciones en que estaba el sector agrario, ellos salieron juntos de la finca de Palermo y se dirigieron a Neiva, donde estuvieron en reuniones con varias organizaciones sociales, con el objetivo de planear cómo iban a ayudar a la gente que estaba concentrada en la movilización.

El día antes de la aprensión de Fabián, él le comento a su madre que se tenían que separar, ya que en compañía de unos amigos iban a trasladarse al paro con el objetivo de llevar provisiones y medicinas, cosas que el joven había hecho muchas veces dado a sus ideales solidarios con estas luchas sociales de ayudar a la gente; hasta ese momento todo había sido igual que en otras ocasiones, pero al final el destino cambió, ya que entre Algeciras y Campoalegre perdieron su libertad, la cual hasta el sol de hoy no han podido recuperar.

Al otro día después de lo sucedido, Gloria escuchó en una emisora de radio local que habían sido capturados cuatro jóvenes, cosa que no le llamó mucho la atención hasta que empezaron a dar los nombres en los que Édison Fabián González Sierra hacia parte. De inmediato se trasladaron hacia Rivera con un hermano de los muchachos universitarios, y allí fue cuando se dieron cuenta de la dura realidad a la que se tenían que enfrentar, aunque al principio pensaron que iba a ser por poco tiempo, se ha extendido por más de 3 años.

“Esto que estamos pasando es algo muy difícil que uno no se lo desea a nadie, ni al peor enemigo, pero yo confío en Dios y en que se den las cosas positivamente para que mi hijo salga pronto, a pesar de la lectura de condena tan absurda que le dictaron de 22 años, como si fuera el peor de los criminales. Toda la familia y yo tenemos la esperanza, que es lo último que se pierde, que en cuatro meses que se haga la apelación podamos escuchar buenas noticias, lo que más quiero es que en diciembre él esté con nosotros, y esa es la esperanza más grande. Confió mucho en dios, sé que la justicia divina tarda pero llega” puntualizó Gloria Amparo Sierra Castro.