miércoles, 18 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-12-15 09:23

Nuevo caso de violencia contra la mujer

El pasado domingo en horas de la madrugada se presentó un nuevo caso de maltrato en contra de la mujer, en el que una joven fue brutalmente agredida por su compañero sentimental.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 15 de 2016

El fin de semana pasado ocurrió un nuevo episodio de intolerancia y maltrato físico en contra de la mujer, cuando en un ataque de ira, una joven identificado como Yéssica Viviana Góngora fue salvajemente golpeada por su compañero sentimental, John Édinson Quintero Figueroa.

La víctima, Yéssica Viviana Góngora, en diálogo con DIARIO DEL HUILA, expresó visiblemente afectada tanto como física como emocionalmente, que desde hace aproximadamente de ocho a nueve meses que convivía con John Édinson Quintero Figueroa y que desde un principio él siempre había sido muy agresivo y grosero con ella, pero que debido al amor y a la nobleza que como mujer ella tenía, siempre terminaba perdonándole todas las ofensas; adicionalmente a que su compañero siempre le pedía disculpas que terminaban convenciéndola.

Ya se habían presentado varios episodios de violencia intrafamiliar entre Yéssica y su pareja, en los que sin importar si hubiera licor de por medio se presentaba maltrato tanto verbal como físico, pero siempre con la promesa de cambiar la forma de ser y conservar la calma, lograba persuadirla.

Bitácora de la agresión

El pasado sábado, el día de la brutal agresión, sorpresivamente Quintero Figueroa llegó hasta la vivienda en donde convivía con Yéssica sin una motocicleta de su propiedad, después de una jornada laboral en la cual se desempeña como mecánico soldador y le manifestó que la había vendido y que le iba a dar un millón de pesos a guardar, para después completar con otro dinero para comprarle una moto de navidad, al tiempo de que le dijo que necesitaba 20.000 pesos y que se alistara porque en la noche iban a celebrar un asado con unos viejos amigos del colegio.

Todo iba bien ese día, ya que todo transcurrió en calma y alegría, el problema empezó cuando llegaron a la reunión que se realizó al noroccidente de la ciudad -del barrio Villa Cecilia para arriba-, ya en el asado, de una vez Jessica notó el aire enrarecido y el ambiente tenso; como a las 10 de la noche empezaron a repartir unas cervezas y había varias parejas, cuando de un momento a otro, unos amigos de Quintero Figueroa llegaron con unas mujeres de aspecto poco recatado, quienes según Yéssica, eran prostitutas; cosa que naturalmente a ella le dio mucha rabia ya que las mujeres empezaron a bailar provocativamente al punto de que su compañero se acercó a una de ellas y se empezó a tomar selfies, eso desató su furia y le hizo abandonar el lugar.

Es ahí cuando inició la pesadilla para Yéssica, ya que al salir de la casa en donde se estaba realizando el asado, John Édinson empezó a seguirla y a intentar forzar ya de forma agresiva a su compañera para que no se fuera; la mecha que detonó la ira y provocó la brutal agresión se dio cuando la mujer le lanza las llaves de la moto al pecho de Quintero y este procede a darle un cruel castigo en el que los puñetazos y las malas palabras fueron los protagonistas.

Recuerda que cuando ella da la vuelta y se dispone a retirarse, Quintero Figueroa la toma por el cabello y empieza a propinarle puñetazos y a insultarla; en varias ocasiones ella intenta escapar sin éxito ya que siempre este hombre energúmeno la alcazaba ya que por la ubicación de la vivienda donde estaba que era como en una pendiente, ella no pudo escapar, fueron minutos de desesperación para Yéssica ya que ella creía que este sujeto la iba a asesinar; pues al ver que varios de los amigos de su compañero en vez de socorrerla, lo alentaban a seguir golpeándola, la situación para ella se presentaba muy oscura.

“Yo me arrodillé, me quité los tacones y me los puse en la mano y le decía que lo odiaba, que nunca lo iba a perdonar y él me decía que me mataría en este momento pero no la hacía ‘sólo porque tiene un millón de pesos; si no, la mato’ y yo como podía me defendía, pero fue peor porque me tiró al suelo y me pegó así de para abajo y me reventó el otro ojo, entonces yo me arrodillé y le dije ‘vea, por sus hijos, le suplico que no me pegue más, pero él estaba endemoniado y no paraba”, narró entre lágrimas Yéssica.

Fin del martirio

La salvación para Yéssica llega cuando ella en un descuido de su verdugo logra acercarse hasta un señor que iba en un motocicleta por el lugar y le avisa y este, a su vez, llama a la Policía, quienes llegaron al lugar y al ver el estado tan grave en el que estaba ella capturan al agresor y a ella la envían hasta un centro asistencial en donde le practican las respectivas curaciones, hasta tuvieron que  cogerle puntos, lamentó la mujer.

Inmediatamente, ella se dirigió hasta la URI de la Fiscalía e interpuso la respectiva denuncia, dejó todo por escrito, capturaron a Quintero Figueroa y lo enviaron hasta un calabozo; mientras que a Jéssica después fue a medicina legal, allá la valoraron, le prestaron servicios sicológicos y le asignaron un Fiscal quien llevará su caso.

Pero para su estupor, se dio cuenta de que el día lunes a su agresor le habían realizado dos audiencias en las que una juez de la República había decidido dejarlo en libertad, aun conociendo de primera mano las circunstancias, cosa que Yéssica preguntó  al servidor del ente acusador que le habían asignado, a lo que le respondieron de no entendían cómo lo habían dejado libre después de lo sucedido.

El panorama que ve Yéssica está lleno de indignación por un lado, ya que no entiende cómo la justicia colombiana pueda tolerar y dejar en libertad a un tipo que casi la mata y por otro, el de miedo, ya que en cualquier momento su excompañero, ya que ella dijo que nunca volvería con él, pueda hacerle daño y cumpla unas amenazas en las que según ella, le iba a enviar unos sicarios para que acabaran con su vida.