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Judicial/ Creado el: 2017-06-09 07:27

Nueve años esperando justicia

Miller Andrés Blandón Álvarez, al parecer fue ajusticiado por miembros de las fuerzas militares, quienes lo hicieron pasar como guerrillero junto a dos amigos. Los hechos se presentaron el 18 de Julio de 2008 en horas de la madrugada.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 09 de 2017

César Escallón
Diario del Huila

Para la Fiscalía General de la Nación en el país existen cerca 1155 víctimas de ejecuciones extrajudiciales.

Entre estas miles de víctimas vivenciadas a nivel nacional está la historia de Miller Andrés Blandón Álvarez, quien tenía  25 años de edad. Hace cinco años trabajaba como estatua humana frente a las instalaciones de lo que ahora se llama Éxito Vecino, en aquel tiempo El Ley.

Todos los días se ganaba la vida  maquillándose y vistiéndose de blanco, se paraba al frente del almacén Ley con una rosa roja en la mano y abajo, al lado de sus pies, dejaba una cajita para que las personas que deseaban verlo actuar depositaran dinero.

Se movía como un robot, hacia sonreír a las personas que entraban y salían del almacén y a todas las demás que transitaban por esa calle tan concurrida del centro de la ciudad… aunque en ocasiones su apariencia le causaba miedo a los pequeños, quienes preferían no acercársele.

Tristes recuerdos

Andrés vivía la mayor parte del tiempo en las calles, pero su familia no lo perdía de vista. Tenía un problema de adicción a las drogas que había intentado superar en varios centros de rehabilitación de Neiva. “Él estaba siempre trabajando en el centro como estatua. Cuando sentía que estaba recayendo él mismo volvía y se metía en los centros de rehabilitación”, contó a DIARIO DEL HUILA, Silvia Segura, la abuela de Andrés.

Acostumbraba a ir a la Casa de Paso del Habitante de Calle de Neiva para comer. Según testigos, fue allí donde dos hombres abordaron a Andrés y dos compañeros más y les ofrecieron un trabajo como recolectores de café. Les dijeron que les pagarían un sueldo fijo, la alimentación y les darían ropa nueva. «Han estado en otras tres oportunidades, se llevaron a los compañeros y no hemos vuelto a saber nada de ellos», dijo un habitante de calle en ese entonces a la prensa local.

A la abuela la llamaron el 18 de julio de 2008 desde una funeraria en Pitalito para informarle que el cuerpo de su nieto estaba allí, a 200 kilómetros de distancia de su casa. Le dijeron que Andrés había muerto en un combate con el Ejército y su cadáver fue encontrado en el vecino municipio de Isnos. Silvia no lo podía creer pues tan solo dos días atrás lo había visto amanecer en el pasillo de su casa.

Supuestos hechos

Miembros del Batallón Magdalena del Ejército, con sede en Pitalito, dijeron a los medios locales que se trataba de tres guerrilleros del Frente XIII ‘Timanco’ de las FARC-EP. A Andrés lo iban a enterrar como NN, pero en su billetera encontraron los datos de contacto de su abuela. Ese mismo día Silvia viajó hasta Pitalito, reconoció el cuerpo torturado de Andrés, que estaba vestido con ropa que no era suya. Como no tenía dinero para pagar el traslado del cuerpo tuvo que enterrarlo en Pitalito.

Pero ella no estaba dispuesta a aceptar la versión de los militares. Fue al centro de Neiva y recogió firmas de todos aquellos que conocían a su nieto, las presentó ante la Fiscalía y se enfrentó en los medios locales con el Coronel Marcos Pinto Salazar, quien comandaba el Batallón en ese entonces.

Investigaciones

Siete años después la investigación sigue en curso en la Fiscalía 58 especializada de Neiva. Algunos integrantes del Ejército buscaban generalmente habitantes de la calle y drogadictos, los secuestraban, los trasladaban lejos de sus zonas para posteriormente asesinarlos y registrarlos como combatientes de la guerrilla de las FARC-EP para evitar que alguien los reclamara, una práctica que fue generalizada por todo el país.

De un día para otro, al muchacho que se ganaba la vida como estatua viviente en un parque de Neiva el ejército lo hizo aparecer como un guerrillero muerto en combate. Nadie ha salido del asombro en esta ciudad al sur de Colombia. Se acusa a las fuerzas públicas de registrar como guerrilleros caídos en combate a personas inocentes, llamados ‘falsos positivos’. Más de 3000 funcionarios de las Fuerzas Armadas son investigados, incluidos generales.

El Juez Segundo Penal Especializado de Neiva sentenció a los militares a pagar una pena de 26 años y ocho meses de prisión por el delito de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.

Los magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva al resolver la apelación del fallo interpuesta por la Fiscalía, señalaron que las condiciones en que fueron encontrados los cuerpos; «denotan que no se trató de la pérdida de vidas humanas en enfrentamiento armado».

Sostuvieron que fue una ejecución extrajudicial, «es decir, de personas que para el momento violento encuentro no ostentaban la condición de combatientes sino de integrantes de la población civil y por ende protegidas con forme las normas del Derecho Internacional Humanitario».

Las pruebas permitieron a los magistrados establecer que no se trató de homicidio agravado por el que fueron condenados Castañeda Alfaro y Rodríguez Vera a la pena de 26 años y ocho meses de prisión, variando el fallo y sentenciándolos por el delito de homicidio en persona protegida a la pena de 30 años de cárcel.

La muerte extrajudicial de Juan Diego Martínez Peña, Álvaro Hernando Ramírez Falla y Miller Andrés Blandón, conocido como ‘la estatua humana’ en la capital huilense, es un hecho por el cual hoy por hoy el Huila no cura sus heridas a causa de esta guerra absurda que se ha vivido por más de 50 años en Colombia. 

Finalmente, según registros del Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos y Violencia –OBSURDH-  la estatua humana y sus dos amigos, hacen  parte de una alarmante cifra de Ejecuciones Extrajudiciales en el departamento, que entre los años 2006 al 2009 sumaron 87 casos, dejando un total de 156 víctimas.