No habría ningún secuestro en caso de abigeato en Villavieja
Uno de los testigos de la Fiscalía, durante el juicio oral contra Fairley Sánchez García, en el caso de abigeato en Villavieja (Huila), aseguró ayer en su declaración que en ningún momento vio a Ezequías Quintero Díaz y su familia amordazados en la vivienda. “Todo lo vi muy normal”, aseguró.
Un humilde campesino, quien dijo ser vecino de la vereda La Victoria, jurisdicción rural del municipio de Villavieja, aseguró que en ningún momento vio algo extraño durante los cortos minutos que estuvo en la finca El Cedro, donde se cometió el ilícito que se investiga. Durante su declaración juramentada ante la juez de conocimiento, el hombre dijo que aquel 4 de marzo de 2014 había llegado en su motocicleta a la finca a recoger una leche para llevársela a su señora madre. De lo que logró presenciar aquel día, no vio nada fuera de lo común, incluso con uno de los presentes habló de negociar una moto.
“Todo estaba normal”
De acuerdo con el testigo, él llegó entradas las 10:00 de la mañana a la finca a recoger la leche. Al llegar, vio a tres hombres más que hablaban con Ezequías Quintero Díaz, mientras Sonia Alejandra Beru Perdomo, esposa del mayordomo, le empacaba la leche. “En ese momento, estaba Ezequías y tres personas más en la finca. No sabía quiénes eran y nunca lo supe, pero él me dijo que eran unos primos que venían de vacaciones y que tenían ganas de ir a visitar el desierto. Ezequías nunca me los presentó y ellos tampoco se presentaron. Yo vi todo como normal”, relató el hombre en la audiencia.
Señas con los ojos
Sin embargo, el testigo recuerda que Quintero Díaz “le hacía señas con los ojos”, como queriéndole decir algo sin que los otros hombres se dieran cuenta. “Yo nunca le entendí qué era lo que me trataba de decir, pero luego que hablamos con calma me dijo que me trataba de comunicar que lo estaban robando”, explicó el hombre en conversación fuera de la sala de audiencia, con DIARIO DEL HUILA.
En ese momento, le entró una llamada al celular, la cual solo duró 16 segundos en responder. Uno de los sujetos, identificado como ‘El Flaco’, se acercó con algo de arrogancia a preguntarle por la persona que le telefoneaba. “Cuando yo estaba ahí, recuerdo que Ezequías recibió una llamada y el flaco se le acercó a decirle que quién era. Pero él solo le dijo que la llamada no era nada, no tenía importancia”, explicó el hombre.
Tensa calma
Luego de acercarme a Sonia Alejandra, esposa del mayordomo, quien ya le tenía lista la cantina de leche, notó que sí había una tensa calma, a la que el señor no le dio importancia. “Incluso el señor [refiriéndose a Fairley Sánchez García] me ofreció una motocicleta en venta. Me dijo ‘le tengo una moto buena y barata. Se la doy barata’, me dijo. Pero yo le dije que ya tenía la mía, que no. Luego yo me fui para la casa a dejarle a mi mama la leche”, relató el testigo en la audiencia.
Cuando él ya estaba en casa de su madre, luego de dejar la leche y después de hora y media o dos horas aproximadamente de haber salido de la finca, Quintero Díaz le telefonea a su abonado celular para decirle que habían robado el ganado. Sin embargo, durante el tiempo en el que él estuvo presente, ni la mujer estaba privada de la libertad, porque siempre la vio haciendo las labores comunes de la finca. Por su parte, a su pequeño hijo de tres años, lo vio en los contornos de la casa jugando.
