Negra huella de un carro fantasma
El pasado sábado, un automóvil accidentó a un joven hacia la medianoche en inmediaciones de Campo Dina, Ecopetrol, abandonándolo a su suerte de forma irresponsable. El resultado fue la amputación de parte de una pierna del afectado.
Igual que en muchas ocasiones, Juan Sebastián Pérez Mosquera salió a cumplir sus compromisos, cosa que es prioritaria en su vida ya que en su ocupación como asesor de imagen y estilista, las improntas que ha construido por varios años son la puntualidad y la entrega tanto profesional como personal para con sus clientas, las cuales le han valido el reconocimiento y cariño de estas.
Pero ese fatídico día -3 de junio de 2016- las cosas no iban a salir como él esperaba; un desafortunado accidente le marcó negativamente el resto de sus días. La cita estaba programada para las 3 de la mañana en el corregimiento de Guacirco, así que Juan Sebastián, quien ha sido siempre una persona que le gusta hacer las cosas con tiempo suficiente de antelación, salió en su motocicleta alrededor de la medianoche. Todo Iba bien, hasta que en inmediaciones de Campo Dina de Ecopetrol vio a pocos metros un automóvil que venía en dirección hacia Neiva, que invadió su carril y lo chocó fuertemente de frente, lanzándolo contra el asfalto. Acto seguido, huyó del lugar irresponsablemente, dejando a su víctima abandonada a su suerte.
“Yo iba llegando a Ecopetrol y entonces, cuando iba subiendo la cuesta de Campo Dina, vi un carro que venía con el equipo de sonido a todo volumen escuchando vallenatos y traía las luces bajas, cuando ya estábamos muy cerca, el conductor subió las luces delanteras del auto y me alumbró toda la cara encandilándome, y es ahí cuando me choca de lado y me hace perder el control de la moto, haciéndome dar varias vueltas antes de parar en medio de la carretera”, afirmó Pérez Mosquera.
La primera reacción del joven estilista fue gritar desesperadamente al verse en medio de la carretera, con todo su equipo de maquillaje esparcido en la vía, además del enorme susto, pues al levantarse tocó el hueso de una pierna que estaba por fuera del pantalón, y sintió también que tenía el brazo fracturado. A pesar de estas graves lesiones y en un inmenso afán por salvar su vida, Juan logra arrastrarse con sus últimas fuerzas hacia la orilla, hasta quedar a pocos metros de su moto.
Pero no todo ese día fue malo, en una “casualidad”, precisamente a los pocos minutos del accidente, una prima suya que iba pasando en un carro por el lugar, le reconoce inmediatamente y lo traslada hacia la Clínica Uros de Neiva. Pero el panorama para Juan Sebastián en vez de aclarar, siguió siendo negro ya que según familiares y él mismo, la atención médica no fue la oportuna pues en vez de intervenirlo inmediatamente, el personal médico se demoró más de ocho horas para realizarle el procedimiento.
Si hubiera sido una pesadilla, esta trágica historia no se estaría contando, pero hay ocasiones en que la realidad se manifiesta rudamente. Al despertar, Juan Sebastián lo primero que notó fue que la mitad de su pierna no estaba, a lo cual reaccionó con gritos e impotencia extremas. “Al día siguiente, cuando me desperté y me di cuenta de que me habían amputado la pierna, yo empecé a llorar desconsoladamente, los médicos me trataban de calmar pero no fue hasta muchas horas después que me serené. Lo que más me da rabia es cuando me dice mi madrina que a mí me habían atendido como a las 7 u 8 de la mañana, ya que el médico no estaba, no lo encontraban; y mi mamá me dijo que no me habían atendido a la hora que llegué a media noche, y la única conclusión fue que no me atendieron oportunamente. En esos momentos, sentí que se me habían tirado la vida”, afirmó Pérez Mosquera.
Entre sollozos y palabras entrecortadas, y mientras DIARIO DEL HUILA le pregunta sobre cómo ve el futuro a seguir, Juan Sebastián expresa que lo que más va a extrañar es bailar, pintar, correr de una casa a otra para atender a sus clientes, ya que él no estaba acostumbrado a quedarse acostado, sino que toda su vida ha sido una persona activa que no se ha detenido ante nada y que en muchas ocasiones, en las que no tenía trabajo como estilista, recurrió a vender sándwiches, hacer servicio de mototaxi o lo que fuera con tal de conseguir el sustento diario y colaborarle a su madre y hermana en lo que estuviera al alcance de sus posibilidades.
“Mi profesión es muy bonita y lo que tengo ha sido gracias a esta, no tengo estudio pero tengo conocimiento y me gusta lo que hago, además de saber que a las niñas que atiendo les gusta y el ver la cara de satisfacción cada vez que las arreglo y que me digan que soy el mejor eso, es lo que me hace seguir adelante. Creo firmemente en algo que me dice que siga adelante y que Dios me dio una segunda oportunidad. En cuanto a la persona que me atropelló, no sé qué va a pasar con él, pues yo no soy rencoroso pero sí quiero que se haga justicia y que responda por su imprudencia”, puntualizó Juan Sebastián Pérez Mosquera.
