Murió al caer de una camilla de un centro asistencia de Neiva
José Antonio Angulo murió al caer de una camilla mientras esperaba turno para la respectiva observación médica. Las enfermeras de Urgencias del centro asistencial no lo habrían asegurado al mueble y este cayó, lo que le produjo un hematoma en la cabeza y de ello la muerte.
Un presunto caso de descuido del personal de enfermeros de un centro asistencial le costó la vida a un paciente. Al parecer, José Antonio Angulo Cardozo, de 63 años de edad, fue llevado por su hermana a un chequeo médico porque tenía la tensión alta. Estando allí, esperando en urgencias del Centro de Salud IPC de la Comuna 8 de Neiva, las enfermeras no tomaron las medidas necesarias para mantenerlo en la camilla alta en la que lo habían acostado y este se cayó al piso dando se un fuerte golpe en la cabeza.
Por tensión alta
Angulo Cardozo entro muy enfermo a este centro médico, por aquel problema en salud que lo tenía casi que inconsciente desde hacía varios días. Según María Elena Soto, hermana de José Antonio, las enfermeras difícilmente le ayudaban a lidiar con él. “Esa noche les dije a ellas que si yo podía ir a la casa, que me le echaran un ojito a mi hermano porque yo estaba muy cansada. Yo me fui esa noche como a las 12 para la casa. Al otro día, me fui para el IPC y la enfermera toda brava me dijo que yo porque lo había dejado solo”.
Un ‘totazo’ en la cabeza
Las enfermeras, según su relato, en ningún momento le contaron que durante aquel momento de ausencia, su hermano se había caído de la alta camilla que tienen en la zona de espera de la unidad de urgencias. “Pero ellas a mí en ningún momento me dijeron que él se me había caído. A mí los que me comentaron fueron los pacientes que estaban ahí. Me dijeron, ‘a su hermano le dejaron pegar un totazo’. Yo les dije luego que ellas habían esperado que él se me callera para ahí si amarrarlo”, relató.
Perdió el sentido
Luego de ese golpe, se agravo. Angulo Cardozo había perdido el sentido. Su pómulo derecho se le había hinchado notoriamente. “Ya a las cuatro de la tarde de ese día se le había empelotado la lengua. A las siete de la noche ya el quedo en coma. Yo les preguntaba a los médicos que me lo remitieran, pero esa remisión nunca llegó. Al otro día, yo lo vía a él como mal y le preguntaba que tenía, pero me decían que era de la misma atención alta. A las cinco de la mañana del siguiente día yo fui a cambiarle de pañal, pero él estaba muy rígido”, explico.
“Sálvenmelo que se me muere”
Eso dijo María Elena, mientras le pedía a una enfermera llorando a las siete de la mañana a atención al usuario que la ayudaran. “Yo llorando les dije que él se me estaba muriendo. Solo me respondió que ella estaba ocupada, que esperara. Fui a urgencias nuevamente y le dije a una enfermera muy querida que me lo atendiera. Entonces, ella llamo al médico de turno, él lo vio y de una vez llamaron a la ambulancia y me lo llevaron al Hospital. Allí, le tomaron el TAC y el médico me dijo que venía agonizando, que él tiene un hematoma demasiado grande en el cerebro. Me pregunto que si había sido un accidente de tránsito, y yo le dije que no, que en el IPC lo dejaron caer al piso”, puntualizo.
