Muere ‘aguacatero’ en accidente vial en avenida Surabastos
John Arvey González Tamayo murió en la madrugada de ayer cuando se desplazaba en su motocicleta en compañía de su padre. Una volqueta se les habría atravesado en el camino. Los dos hacían parte de una familia que trabajaba en la venda al detal de aguacates en el centro de Neiva.
A John Arvey González Tamayo, a su padre, Roque González, y a toda su familia los conocían en Neiva con el sobrenombre de ‘Los Aguacateros’. Todas las mañana, desde muy temprano, salían de su casa en el barrio Palmas 2 a buscar comprar por mayor la preciada fruta para revenderlas al detal en las calles de la capital huilense.
Ayer, los dos trabajadores madrugaron como todos los días a hacer la habitual compra del producto a la central mayorista Surabastos, pero la muerte sorprendió al hijo mayor de la familia González Tamayo.
Padre e hijo en la moto
Según don Roque, padre de John Arvey, su hijo conducía la motocicleta, con placa TQK-94D, mientras él venía de parrillero con rumbo a la plaza de mercado. Al parecer, avanzaban a una velocidad prudencial por la avenida Inés García de Durán o avenida Surabastos detrás de una volqueta de gran tonelaje.
“Nosotros íbamos por la recta de la avenida a mano derecha y la volqueta a mano izquierda. Pero de repente vimos que la volqueta se atravesó en medio, y ahí no hubo nada que hacer. Nosotros nos estrellamos con toda la mitad de la volqueta”, explicó el padre del occiso a DIARIO DEL HUILA.
“Nos cerró la vía”
Agregó el señor que, de un momento para otro, el volquetero redujo abruptamente su velocidad para girar a su derecha sin poner direccionales y sin percatarse que detrás de él venían ellos en moto. John Arvey frenó de inmediato, pero el vehículo de gran tonelaje “ya estaba encima”.
“Nos cerró la vía. Él paró, se bajó y estuvo con nosotros tratando de auxiliar. Él llamó ambulancia y unos taxistas que pasaban nos trataron de prestar apoyo. Sin embargo, la ambulancia se demoró 30 minutos en llegar. Cuando el paramédico lo vio, me dijo que ya mi muchacho no tenía signos vitales”, puntualizó el padre.
“Yo sí puse direccionales”
Por su parte, el conductor de la volqueta precisó que, contrario a lo que dijo don Roque, padre del occiso, él ya había salido del carril por donde transitaban ellos en la moto. A esa hora de la mañana, el conductor se dirigía a recoger material a la Trituradora Petreros.
“Por ahí a unos 100 metros coloqué mi direccional a la derecha ya para entrar. Cuando yo entré, sentí una frenada en la parte de atrás. Pero yo ya estaba fuera de la vía por donde iban. Me bajé de la volqueta a mirar qué era, y oh sorpresa que habían dos señores atrás. Él me dijo que por favor lo ayudara, y unos taxistas llamaron a la ambulancia”, explicó a DIARIO DEL HUILA el señor quien no quiso revelar su identidad.
Sin embargo, la ambulancia se demoró, según el volquetero, más de 40 minutos en llegar, tiempo en el que la vida se le esfumó al joven vendedor de aguacates. El volquetero reafirmó que el sí venía con las direccionales puestas, contrario a lo que dijo la familia del occiso.
“Nosotros le dijimos que se quedara quietico que ya venía la ambulancia, pero él se volteó boca abajo, nosotros pensamos que para descansar mejor, pero cuando llegó la ambulancia ya el muchacho estaba muerto”, puntualizó el señor, visiblemente afectado por el accidente.
Don Roque se ha dedicado durante los últimos 25 años a la venta de aguacates, mientras que su hijo, de 28 años de edad, realizaba al mismo oficio desde hacía siete. John Arvey deja dos niñas, una de seis añitos de edad y otra de tres, huérfanas y su esposa, con quien vivía también en el barrio Palmas 2 de la Comuna 10. El velorio se llevó a cabo anoche con los servicios de Funeraria San José.
