Minería legal en Las Ceibas, un debate a oídos sordos
Por años, empresarios mineros se asentaron sobre las márgenes del principal afluente de Neiva con el fin de explotarlo. Aunque tienen licencias de explotación emanadas por la autoridad ambiental, su actividad viene causando el mismo daño que el ocasionado por la extracción minera ilegal.
Para muchos de los habitantes de las veredas que circunscriben las riberas del principal afluente de la capital del Huila, las actividades de explotación en el río Las Ceibas deberían declararse ilegales. Consideran que algunas de las enfermedades de la piel y otras molestias en la salud son consecuencia de las minas que trabajan aguas arriba de la bocatoma que surte de líquido la planta de tratamiento El Jardín, de las Empresas Públicas de Neiva.
Las máquinas las meten en el río
Aurora Casanova, presidenta de la junta de acción comunal de la vereda Centro Norte del corregimiento Río Las Ceibas, zona rural de Neiva, alega que es mucha la comunidad de esa vereda que presenta problemas de salud por cuenta de las actividades mineras existentes en el río.
“Esas cosas que hacen allá afectan al medio ambiente. Hemos visto que las máquinas las meten en el río y los aceites de esas caen al río, y por eso, los brotes en la piel. Eso se aprobó sin consulta, sin que la gente pudiera decir que sí o no”, dijo la líder comunal.
La mina, arriba de la bocatoma
Lo mismo asegura Ana Milena Cuéllar, otra de las habitantes de la vereda Centro Norte, quien dice que la trituradora de material los afecta. “Todo lo que baja en el agua nos hace daño a nosotros y a toda la ciudad de Neiva, porque esa mina está más arriba de la bocatoma de las Empresas Públicas”, dijo.
Ana Milena Cuéllar, otra de las habitantes de la vereda Centro Norte, dice que la trituradora de material ha hecho efecto en el cauce de la afluente.
Explicó que, al igual que Ángela, Ana Milena y su familia también ha sentido rasquiña en los ojos. “Nosotros como también tomamos el agua del río, cuando nos bañamos, quedamos con una rasquiña, como un ardor en la vista. No sé si sea por la mina de arriba o por otra cosa, pero a todos aquí nos ha cogido una rasquiña. Entonces, nos sentimos perjudicados”, puntualizó.
Altera la vida de los peces
Dijo además, que la minería sobre Las Ceibas altera el vivir de los peces del río. “Ellos hacen socavones y moyas, acabando con los peces del río. Esas máquinas, al levantar las piedras y rocas del fondo, hacen que los peces se vayan, se asustan y no vuelven a criar en esas partes. Una vez yo vi que los pescaditos quedaban brincando en la orilla del rio. Por eso, creemos que es un daño a la naturaleza, sea legal o no”, resaltó Aurora Casanova a DIARIO DEL HUILA.
Aurora Casanova, presidenta de la junta de acción comunal de la vereda Centro Norte, alega que por cuenta de las actividades mineras existen problemas de salud en la gente.
Muchas de las comunidades que viven a orillas del río consumen el agua directamente del afluente, como lo hace Ángela Guauña, habitante desde hace 15 años de la vereda Centro Norte de Neiva. Según ella, cuando hacen uso del agua del río para bañarse, ella y los de su familia, al igual que otros vecinos de ella, han tenido rasquiña en los ojos. “A uno le arde la vista, nos rasca el cuerpo. Cuando hay eso, nos toca ir al puesto de salud, pero eso no le recetan nada bueno; pero eso sí, creemos que es por el agua del río”, resaltó.
Ángela Guauña, habitante desde hace 15 años de la vereda Centro Norte de Neiva, asegura que la minería es la que ha dañado el río.
La mina mitiga la suciedad del río
Para Héctor William Rojas Durán, dueño de la planta de trituración La Victoria, la misma que, según la comunidad, ha afectado su salud y la sostenibilidad ecológica del río Las Ceibas, su actividad ayuda al cauce del río. Según la documentación cedida por el minero a DIARIO DEL HUILA, la Agencia Nacional de Minería, antes Ingeominas, les suscribió el respectivo registro minero el 3 de septiembre de 2009. Luego para el 2011, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) les otorgó la licencia ambiental el día 27 de enero, concediéndoles 26 hectáreas para la explotación del río.
A un kilómetro de la bocatoma
Según él, su mina cumple con todos los estándares exigidos por estas autoridades para actividades mineras en el afluente. La mina está ubicada en la vereda Ceibas Afuera, de Neiva, a más de un kilómetro de la bocatoma que surte de agua a la planta de tratamiento El Jardín, de las Empresas Públicas. Confirmó además, que ellos llevan cuatro años operando la mina. “Uno con solo el título minero no puede hacer extracción hasta que no se tenga la licencia ambiental, y para eso se presenta el Plan de Manejo Ambiental, lo que hicimos para obtener la licencia”, dijo Rojas.
A través de las cuatro bandas productoras del desarenador, se conduce cada uno de los productos que salen del material que extraen del río: gravilla, arena, limo y arcilla.
Durante épocas de crecientes, el río Las Ceibas arrastra aproximadamente 120.000 metros cúbicos de material. “Ahora con la mina logramos filtrar aquí unos 35.000. El resto sí continuaría hasta la bocatoma”. La mina de Héctor William Rojas está a un kilómetro de la bocatoma que surte de agua a la planta de tratamiento El Jardín.
Para operar éste equipo, los operarios cuentan con todas más medidas de seguridad que demanda la autoridad minera.
Según lo establecido por el registro minero, la mina La Victoria no puede extraer material del lecho del río a más de 1,40 metros de profundidad. “Le estoy solicitando a la CAM, amparados en estudios de batimetría, que nos permita aumentar la profundidad de extracción para darle mayor capacidad de almacenamiento de material de arrastre. Si yo estoy recogiendo con 1.50 máximo de profundidad, aproximadamente entre 23.000 a 35.000 metros cúbicos de material, de permitirme un metro más hondo, estaríamos recuperando 45.000 metros cúbicos, los que no pasarían a la bocatoma”.
Dentro de las 26 hectáreas concesionadas, la mina La Victoria adelanta proyectos de cultivo, enmarcados éstos en el Plan de Manejo Ambiental suscrito con la CAM.
En la bocatoma, Empresas Públicas de Neiva cuentan con una retroexcavadora haciendo extracción de material arenoso, producto de las crecientes venidas de la parte alta. “Cuando crece el río, todo el material que trae se deposita y queda en los sedimentadores. Como tenemos un área suficientemente grande, aproximadamente de unos 500 metros, entonces nosotros en esa área tenemos los sedimentadores con una profundidad importante, y cuando hay crecientes y con el ancho del río que está canalizado de forma natural, mucho del material queda allí en un gran porcentaje. Lo que le llega entonces a la bocatoma es muy poco en comparación con el que le llegaba antes cuando no estábamos nosotros”, argumenta William Rojas.
La mina de Héctor William Rojas está a un kilómetro de la bocatoma que surte de agua a la planta de tratamiento El Jardín.
La labor de minería ayudaría al río
Cada vez que hay crecientes, ese material queda depositado a la entrada de la bocatoma. Argumenta William Rojas que las EPN debían descalzar la bocatoma. “Nosotros con nuestro trabajo mitigamos en un gran porcentaje porque mucho del material que viene de arriba queda atrapado aquí en los sedimentadores que hicimos nosotros en esta zona”, explicó.
En la bocatoma, las Empresas Públicas de Neiva cuentan con una retroexcavadora haciendo extracción de material arenoso, producto de las crecientes venidas de la parte alta.
Miguel Ortigoza, operario de la bocatoma que toma el agua del río Las Ceibas a la planta de tratamiento de El Jardín, dijo que, en efecto, se vienen adelantando esos trabajos de descalzar la bocatoma. “En éstos momentos, le estamos sacando el sedimento del fondo del río, para que entre más caudal al tanque de almacenamiento de agua. Se hace esta actividad cuando llueve bastante; es decir, si hay mucha lluvia, la máquina tiene que permanecer, pero como ahora ha habido buen verano, entonces no es necesario que esté todos los días”, dijo.
La Policía ha hecho incautación de maquinaria en otras minas que desarrollan minería ilegal, como la mina llamada Los Cantillo, kilómetro cinco, vía Vegalarga.
A través de las cuatro bandas productoras del desarenador se conduce cada uno de los productos que salen del material que extraen del río: gravilla, arena, limo y arcilla. Dentro de las modificaciones técnicas realizadas por él está la adecuación técnica, a partir de movimiento de material propio del río, de unos huecos que se hacen con la misma pendiente del río, los cuales son llamados sedimentadores, concluyó el ingeniero, dueño de la mina.
