Militares señalados de orquestar el asesinato de dos hermanos en Aipe y Neiva
•En declaración ante la Fiscalía, el único que ha sido condenado por el asesinado del soldado Daniel Álvarez, acusó a uniformados de la Novena Brigada de haber planeado este homicidio. La implicación del Ejército en este hecho tiene relación con el también homicidio de su otro hermano, quien fuere candidato al Concejo de Aipe. Exclusivo DIARIO DEL HUILA.
Recluido desde hace dos años, en el patio 1A de la cárcel de Rivera por el asesinato del soldado profesional Daniel Álvarez Leal el 5 de noviembre de 2013, Octavio Gasca Valderrama, el mototaxista que llevaba al sicario el día del crimen, hizo serios señalamientos en contra de dos militares activos del Ejército, quienes serían responsables en el homicidio. Aseguró en declaración juramentada ante la Fiscalía 10 Seccional del Huila, que Alberto Rocha, Olmedo Rocha y un soldado de apellido Mesa (estos dos últimos, uniformados activos de la Novena Brigada) habrían planeado la muerte del soldado Álvarez Leal. Condenado a 19 años de cárcel, teme que los sicarios atenten contra la vida de él y su familia.
Llevado como gancho ciego
Según la esposa de Octavio Gasca, de quien reservamos su nombre, todos los días él madrugaba a la una de la mañana a trabajar vendiendo verduras en la central mayorista Surabastos y en horas libres hacía carreras en su moto para completar la remesa. Para aquellos años, la pareja estaba recién pasada a una casa que tomaron en arriendo en el barrio Las Américas, venidos de residir en el barrio Timanco. El día que ocurrió el asesinato, Octavio recibió una llamada en horas de la tarde para que fuera a prestar un servicio de mototaxi. “Me dijo: ‘yo voy, no me demoro que llevaré a un señor a Las Palmas a cobrar una plata”, recordó. Sin embargo, nunca llegó a la casa pues había sido capturado por el delito de homicidio.

Según denunciaron, una semana antes del hecho de sangre, el sargento viceprimero Humberto Pérez Cano lo amenazó de muerte al soldado Daniel Álvarez. Por su parte, Olmedo Rocha habría sido, según la declaración de Octavio Gasca, la persona que buscó a un soldado de apellido Mesa para sicariar a Álvarez.
Lo dicho por la esposa coincide con la versión dada por Octavio a la fiscal. Según Gasca, aquella tarde recibió la llamada de Olmedo Rocha, a quien conocía desde hacía un tiempo cuando él y su hermano Alberto le compraban verduras en la galería. “Olmedo dijo que manejaba un taxi de su propiedad y Alberto se me presentó como soldado profesional del batallón. Olmedo me compraba verduras en mi puesto y fue ahí donde nació la amistad. Un día de mercado me dijo que a qué me dedicaba además del trabajo en la galería, y yo le contesté que cuando se ponía muy duro el negocio, en las tardes yo hacia mototaxi en la moto en la que me cogió la Policía el día de los hechos”, aseguró en la declaración.
Se encuentran frente al Tenerife
Y en este contexto se fraguó, por parte de los Rocha, el asesinato. “Olmedo me dijo que me iba a necesitar para una carrera. Eso fue como ocho días antes de matar al soldado”, dijo en la declaración. Pero el día que se perpetró el homicidio, declaró Gasca que Rocha lo llamó al celular entradas las cuatro de la tarde. La persona al otro lado de la llamada, que según Gasca era el soldado Rocha, acuerda con él encontrarse previamente frente a la entrada principal del Batallón Tenerife. Y efectivamente, llegó Gasca al lugar de encuentro, y 10 minutos después llega Rocha con un muchacho quien se presenta con el apellido Mesa en una motocicleta azul grande, según declaró Gasca.
“Espéreme mientras cobro la plata”
Y estando frente a las instalaciones de la Brigada, Alberto Rocha le pasa algo a Mesa envuelto en un trapo negro, declaró Gasca. “Alberto me dijo que la carrera que iba a hacer yo se le iba a hacer al muchacho de apellido Mesa, y me echó 10 mil pesos al bolsillo. Todo esto que estoy contando ocurrió frente a la entrada del Batallón Tenerife”, aseguró en declaración juramentada Gasca. Es así que sale Gasca con el sujeto apellidado Mesa como parrillero a “cobrar la plata”, dijo Gasca en la declaración, dejando sentado que él nunca supo las verdaderas intenciones que traían su parrillero y los hermanos Rocha en antelación con aquella ‘vuelta’.
Octavio Gasca Valderrama, el mototaxista implicado en el crimen, habría sido presionado para que firmara un preacuerdo con la Fiscalía para que aceptara el delito del soldado.
Llegan cerca a la casa de la carrera 28 No. 52-21 del barrio Quintas de San Luis, norte de Neiva, donde supuestamente iría Mesa a cobrarle el dinero a los Rocha. “Mesa me dice que lo espere mientras él cobra la plata al señor. Yo paré la moto diagonal a una casa de rejas para esperarlo. Yo no vi nada, solo escuché cuatro tiros y en eso, salió Mesa con un revólver color negro en la mano. Me puso el revólver en mi espalda y me dijo: ‘¡Arranque, arranque, que esto se calentó! ¿¡No oye!? ¡Arranque!’. Le dije que por dónde cogía, yo no conocía mucho, y me dijo que le diera derecho por una loma arriba”, dijo. Daniel fue asesinado mientras jugaba parqués con un vecino en el andén de su casa en el barrio Quintas de San Luis.
Posteriormente, Gasca y Mesa movilizándose en la motocicleta son interceptados en un puesto de control de la Policía Metropolitana de Neiva en la avenida Alberto Galindo. Allí, Mesa le dispara a los uniformados y estos accionan sus armas de fuego. Sin embargo, el sujeto armado logra huir de las autoridades, quedando Gasca capturado. Según sus antecedentes judiciales, Octavio Gasca fue sindicado de haber participado de la masacre de los nueve concejales de Rivera en febrero de 2006, hechos por los que fue absuelto. Sin embargo, el antecedente fue usado para vencer su defensa en juicio.
Soldado mata soldado, ¿porque?
Según lo que la misma familia del occiso ha establecido, el asesinato del soldado profesional tiene directa relación con el asesinato de su hermano, José Reinel Álvarez Leal, el 8 noviembre 2012 en la vereda Mesitas, jurisdicción del municipio de Aipe. Según Víctor Manuel Álvarez, hermano de los dos asesinados, la muerte de José Reinel tendría móviles políticos. “Él era un líder campesino, candidato al Concejo de Aipe. Era muy activo y por eso el Ejército lo mató”, dijo Víctor. Danielito, como le llamaban cariñosamente en la casa, era miembro del Ejercito desde hace 19 años. Hacía parte de Batallón de Alta Montaña N. 9 Los Panches de la Novena Brigada y solo le faltaban dos meses para pensionarse.
A José Reinel Álvarez lo asesinaron ante la mirada atónita de su esposa María Lourdes Narváez Aldana y sus dos hijos de 3 y 10 años de edad. “Él se encontraba conmigo en la habitación y llegó una motocicleta a la casa. Mi hijo le dijo ‘papi, te necesita un señor en la puerta’; y cuando salió mi esposo a la sala fue acribillado en mis pies y en presencia de mis hijos”, señaló la esposa del occiso, quien quedó impactada en una pierna, por lo que fue llevada a un centro asistencial. Sin embargo, en el instante que ocurre este primer homicidio, la esposa del occiso lograría identificar desde entonces a uno de los sicarios, según aseguró Víctor, su cuñado.
Lo mató el Ejército, no la guerrilla
Se trataría uno de los hermanos Rocha Lamprea, miembro del Gaula Militar de la Brigada 9, quien habría sido reconocido por la viuda de haber sido el que ultimó a su esposo y candidato al Concejo de Aipe. Pero el entonces coronel Juan Carlos Ramírez, comandante para aquel tiempo de la Novena Brigada, culpó del crimen a guerrilleros de las FARC. “Con la información que nos dio María, comenzamos a preguntar allá en la vereda y la comunidad nos dijo que la guerrilla no tuvo nada qué ver con el asesinato de mi hermano, que los que mataron fueron miembros del Ejercito”, aseguró Víctor.
Las amenazas las cumplieron
Es así como Daniel Álvarez Leal, aprovechando que era miembro activo de la Novena Brigada, empieza a busca información sobre quiénes de sus colegas soldados habrían estado patrullando la zona el día del homicidio de su hermano. Estando en esas actividades, el sargento viceprimero Humberto Pérez Cano lo amenazó de muerte dentro de las instalaciones de la Brigada. “Mi hermano antes que lo mataran me contó que ese sargento le mostró una foto de José Reinel ya asesinado. Le dijo que si sabía quién era el de la imagen. Mi hermano le dice que sí, que era su hermano, por lo que el sargento le respondió que si no quitaba la demanda, a él le pasaría lo mismo que a José Reinel. Ocho días después, mi hermano Daniel es también asesinado”, puntualizó Víctor.
Hoy, luego de dos años de haber sucedido los hechos, de conocerse la declaración juramentada del supuesto cómplice del sujeto de apellido Mesa, señalado de haber sido el sicario del soldado y de conocerse los nombres de por lo menos tres presuntos militares más, quienes orquestaron el doble homicidio, la Fiscalía 10 Seccional aún no avanza en la investigación. Gasca insiste en su inocencia aunque ya fue condenado por este delito. Sin embargo, las amenazas contra él, su familia y al último de los hermanos de la familiaÁlvarez Leal que queda, aún continúan.
