Miembros del ELN, en desacuerdo con llegada de integrantes de las FARC
Dos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se entregaron en las últimas horas a tropas de la Novena Brigada, con el fin de iniciar su proceso de reinserción a la vida civil ofrecida por el gobierno nacional.
De acuerdo con lo que expresan los dos exintegrantes de la guerrilla del ELN, miembros de las FARC que se rehúsan a la firma del fin del conflicto entre la organización armada al margen de la Ley y el Gobierno, están trasladándose a sus filas, lo que ha generado inconformismo entre quienes aseguran, tienen que aceptar estar bajo la subordinación de guerrilleros con los que antes se enfrentaban.
El primero en tomar la decisión fue alias Jader, un hombre de 32 años de edad que durante más de cuatro años realizó diversas actividades delictivas ordenadas por los cabecillas del Frente Occidental ‘Ernesto Che Guevara’ con presencia en el Chocó y la Costa Pacífica.
Según Jader, las razones que lo llevaron a tomar la decisión de desertar fueron los continuos controles al interior de las unidades, sumado a las amenazas que empezó a recibir por parte de frentes urbanos, lo llevaron a abandonar sus planes y a huir hacia el municipio de Pitalito, donde buscó el apoyo de los soldados del Batallón de Infantería No. 27 Magdalena.
“Cuando yo estaba en la guerrilla, hacía parte de la seguridad de alias El Viejo; allí, además se encargaba de realizar exploraciones y del posible lanzamiento de granadas tierra – aire a aeronaves de fumigación y helicópteros encargados del transporte de Fuerza Pública”, manifestó Jader.
La siguiente es desmovilizarse fue alías María o Maritza, quien llegó hasta el sector de Campo Dina en el municipio de Aipe para presentarse de manera voluntaria ante tropas del Batallón Especial Energético y Vial Nro. 12.
Esta mujer expresó que en su accionar delictivo, el cual se extendió por más de 13 años, fue integrante de la parte armada Compañía Mártires Barbacoa en donde se desempeñó como enfermera, radista, cabecilla de escuadra y encargada de la parte político organizacional, así mismo conformó las milicianas urbanas en Tumaco, Nariño.
“Lo que más me animó a salirme de la guerrilla fueron los malos tratos que recibía dentro de las filas, además, que tengo una hija pequeña a la que quiero ver crecer junto a mí”.
