Mecánico apuñalado será sepultado en Armenia
Rigoberto Rodríguez, el hombre que fue asesinado y escondido por tres días en la ciudad de Neiva, será enterrado en Quindío, según afirman los familiares, que al cierre de esta edición se encontraban viajando a la capital del Huila, desde distintos departamentos del país, para reclamar el cuerpo.
Rigoberto Rodríguez llegó al Huila para escapar del dolor, para buscar en el sol de Neiva el calor que la capital colombiana le había arrebatado con sus dos divorcios, la ausencia de sus hijos y posteriormente la muerte de su exmujer. Viudo, sin dinero y con ánimo de un nuevo comienzo, Rigoberto consiguió techo y trabajo en el taller de alineamiento automotriz Tecnicamber, de Fredy Andrés Forero Ramírez (quien se encuentra en recuperación por las más de dos puñaladas en su cuerpo).
Sin embargo, el destino no tenía deparado para Rigoberto el próspero y amoroso futuro que imaginó. En Neiva a pesar de entablar amistades y encontrar trabajo, los caminos de la vida lo conducían irónicamente a la muerte. Ese mismo aire de la ciudad opita que llenó sus pulmones al salir del terminal, la última noche de su existencia no recorrió su cuerpo, murió asfixiado después de haber recibido varios golpes en su cabeza, propinados con frialdad, como si quisieran destruirle la memoria de 60 años y aniquilar los sueños.
Fueron el momento y lugar equivocados, Rigoberto se enteró de un hurto que pretendía realizar Leonardo Grajales y amenazó con avisarle a su jefe, con quien conservaba una estrecha amistad. El joven de aproximadamente 18 años, tomó venganza y asesinó a Rigoberto en su hogar y zona de trabajo, el taller ubicado sobre la carrera 5 N. 1G-26, en zona céntrica de Neiva.
Como si no hubiera contado con suficiente tiempo para planear el crimen, Leonardo escondió el cuerpo a medias en el improvisado baño del lugar. Tuvo toda la noche, sin embargo, para deambular, diseñar mentiras y esconder las evidencias. Pero como Plutón, en el cuento el Gato Negro, de Edgar Allan Poe, sería el cadáver mismo el que denunciara el atroz crimen. A pesar de las mentiras de Leonardo, diciendo que Rigoberto se encontraba enfermo y no podía trabajar, el olor del cadáver alarmó a vecinos, clientes y finalmente al dueño Fredy Andrés Forero, de 35 años.
Ante las insistentes preguntas del dueño, Leonardo respondió también con violencia, apuñalándolo en el estómago. Su intención de asesinarlo no se pudo concretar y los vecinos llamaron a la Policía. Todo finalmente se descubrió, el cadáver fue sacado por unidades de la Sijin el viernes.
¿Quién era Rigoberto?
Rigoberto era hermano de 13 hombres y mujeres de distintas edades, que viven en diferentes lugares de Colombia e incluso del mundo. Dos de sus hermanos se encuentran en el Este y Oeste de Estados Unidos respectivamente. Siempre fue un alma viajera, le gustaba tomar rumbo a distintas ciudades sin despedidas, solo disfrutando de las bienvenidas, tal vez por eso en esta ocasión tampoco se despidió, la muerte llegó por sorpresa. Solía llamar y enviar mensajes de texto contando experiencias sobre el lugar donde se encontraba.
Padre de un hombre y una mujer de 27 y 23 años, viudo y trabajador. “Él siempre ayudó a sus hermanos, era muy colaborador y decente. Una persona muy calmada, las únicas ocasiones en que se alteraba era cuando iba a los gallos, le encantaba estar allá”, expresó su cuñada, desde la capital de Colombia. Amante de la música típica de Quindío, tímido y de buen comer, así lo recuerdan sus familiares, por eso se sorprenden al verlo tan delgados en las fotos de los periódicos.
“Nosotros nos enteramos por la noticia que sacaron. Nos dolió mucho, era muy lindo, muy bacano, buena gente. La última vez que lo vi fue hace cuatro años cuando se despedía para viajar para el Huila. Nuestra niñez fue en Quindío, siempre tuvo talleres, me daba trabajo cuando yo era niño, era excelente persona, terminó el bachillerato juicioso. Por eso lo vamos a enterrar en Quindío, en su tierra”, narró José Rodríguez, hermano de la víctima.
