Masacre de los hermanitos en Florencia, un año después de aquella horrible noche
Hoy hace un año, el peor crimen jamás registrado en la historia reciente en Colombia se perpetró en zona rural del municipio de Florencia (Caquetá). DIARIO DEL HUILA quiso recordar para nuestros lectores los trágicos acontecimientos de la masacre de los niños Vanegas Grimaldo, una memoria que no debe volver a repetirse.
“¡No me maten, no me maten! Hagan lo que quieran conmigo”. Esas serían las angustiosas últimas palabras de Juliana Vanegas, de 14 años de edad, la última menor asesinada de un tiro en la cabeza por cuenta de Cristopher Chávez Cuéllar, el sicario que perpetró el crimen más despiadado de la historia reciente en Colombia: la masacre de los niños Vanegas Grimaldo en Florencia (Caquetá).
Él, junto a Henderson Carrillo Ordóñez, alias el Enano o Chenco fueron los protagonistas de la llamada “horrible noche”. Hoy DIARIO DEL HUILA hace memoria de lo que fue este doloroso episodio que conmovió el mundo el 4 de febrero de 2015.
El odio entre los pobladores de esta zona rural tenía asidero en la disputa por unas tierras, las cuales en realidad eran una reserva ambiental protegida por Corpoamazonía.
Recordando la historia
Según corroboró la Fiscalía 11 Seccional de Florencia, el sábado 17 de enero Luz Mila Artunduaga, Édinson Vega y su medio hermano José Aleicy Vega García concretaron un plan para sacar de aquel viejo ranche en la vereda Las Brisas del corregimiento El Caraño, en Florencia, a los Vanegas Grimaldo.
El 4 de febrero de 2015 se recordará como el día en que Colombia conoció hasta donde puede ir la perversidad humana.
En aquellas reuniones Aleicy Vega les entregó información clave para llevarse a cabo el múltiple asesinato. Jainer Antonio Urueña Esquivel, un camionero huilense que se hizo cercano a Luz Mila, le ofreció el dinero en calidad de préstamo para pagarle a ese alguien que hiciera tal diligencia, y sería el que finalmente buscaría los servicios de Cristopher Chávez para el malévolo plan.
Un problema de tierras
La causa de tal odio contra la familia Vanegas Grimaldo radicó en que estos se consideraban dueños de una serie de predios, entre esos uno de 1800 metros en donde se levantaba aquella casa vieja de tablas donde se perpetró el crimen.
La familia Vanegas Grimaldo venían ya desplazados del municipio de Puerto Milán (Caquetá). Luego de la masacre, fue otro su destino.
El propósito era obligarlos a salir de ésta, pero realmente los predios hacen parte de una reserva ambiental que está bajo el amparo y protección de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia, Corpoamazonia. La ubicación del lote es clave en la macabra historia: está a orillas de una vía principal y cerca de una zona con potencial turístico.
Un huilense buscó a los sicarios
Es así que la fecha del plan estaría. Y es allí donde entra “los buenos oficios” de alias El Camionero, Urueña Esquivel, quien termina por contactar a Cristopher Chávez. Este último buscó que su yerno, Carrillo Ordóñez, lo acompañara al trabajo que había conseguido.
El día de los hechos siendo las 8:30 de la noche, Edison Vega García fue hasta una tienda de la zona y llamó desde un celular de una venta de minutos, a una persona a la que se le identificó como Chencho y le dijo que "el Ejército no está por ahí", que podían "subir a hacer la vuelta".
Según las investigaciones, alias El Llanero sería el prestamista de los 500 mil pesos con los cuales se les habría pagado el anticipo a los sicarios que perpetraron la masacre de los niños.
Para esos días, Vega García, el hoy conocido con el alias de Bocachico por su deformación en su labio inferior, residía en la vereda Campo Hermoso, del municipio de Suaza, muy cerca al lugar en el que ocurrió la masacre. Es así que Chencho, Henderson Carrillo, subió con Chávez Cuéllar a “hacer la vuelta”, dirían ese día. Los sicarios, al desconocer el lugar a donde debía “hacer el trabajo”, lograron llegar hasta la vivienda donde estaban dos menores de 17 y 16 años, miembros de la familia Vanegas Grimaldo, uno de ellos Samuel, quien fue el primero en ser asesinado.
En una moto hurtada
Según Pablo Vanegas, el niño de 12 años sobreviviente a la masacre, dos sujetos llegaron al inmueble y le dijeron a Samuel, el mayor de los hermanos, que ellos eran de la guerrilla y que sus papas, se habían metido en un problema, que necesitaban que los llevara hasta la finca principal para conversar.
Apilados. Así quedaron los cuatro menores asesinados al pie de sus camas en la vereda las Brisas del corregimiento El Caraño de Florencia (Caquetá).
Es así que llegaron hasta el viejo rancho en la motocicleta AKT, placas TUF-67C, la cual había sido reportada como hurtada en Algeciras (Huila). Samuel en medio de su inocencia les reiteró que “yo los llevo, pero no me vayan a hacer nada”. Su hermano, entre el miedo que implicaba ver a gente armada, decidió anotar las placas de la moto, que casualmente coincidía con la hurtada en el Huila.
¡Acuéstense en el piso!
Pasadas las 8:00 de la noche, los asesinos llegaron hasta la finca Las Doradas en la vereda Las Brisas, en el kilómetro 22 en la vía Florencia-Suaza, propiedad de la familia Vanegas Grimaldo. Allí, unos viendo televisión y otros ya acostados en la cama durmiendo, estaban Deiner Alfredo, de cuatro años de edad; Ximena, de 10; Juliana, de 14; y el hoy sobreviviente Pablito, de 12; quienes serían aquella noche asesinados por los dos sicarios.
Al otro día de los hechos fueron avisadas las autoridades del CTI y la Sijín de la Policía, quienes fueron a hacer el levantamiento. / Foto: Luis Fernando Molina, Diario Extra Caquetá.
Según Pablito, los hombres sin preguntar por sus padres les dijeron que se acostaran, a lo que los menores en medio del pánico se ocultaron bajo sus camas. Cristopher Chávez, con voz fuerte, les obligó a los niños que salieran de allí, que debía ser en el piso. Uno a uno, fueron recibiendo balazos por cuenta de Chávez Cuellar. El primero en recibir dos impactos de bala fue Samuel, quien por su edad y corpulencia, podría para ellos resultar un problema a la hora de consumar el delito.
Prefería ser violada a ser asesinada
El siguiente en ser asesinado fue Deiner Alfredo, de cuatro añitos; a quien posteriormente le colocarían la capucha que traía con su pequeño saco de lana. En medio del horror, Juliana de 14 años de edad les gritaba a los asesinos “¡no me mate, no me maten! Hagan lo que quieran conmigo” y la niña se intentó desnudar. Cristopher le dijo a Henderson “Vaya cómase a esa china”, pero no quiso hacerlo. En medio del llanto, fue impactada de un disparo Laura Ximena, de 10 años, luego le dispararon a Pablito, de 12 años, (quien sobrevivió milagrosamente) y finalmente Juliana de 14.

Con mucho simbolismo, el pueblo caqueteño despidió a los cuatro niños.
A pedir ayuda a los militares
Pablito, antes del asesinato de su hermanita Juliana, se hizo el muerto luego de recibir los dos impactos de bala. Aprovechó que los sicarios estaban descuidados, se lanzó por una ventana y emprendió la huida. Malherido en el cuello, Pablito salió a la vía y vio la moto de los matones aún parqueada a la orilla de la carretera. Corrió mal herido hasta la casa de su prima Ana Milena Grimaldo, a quien le contó lo ocurrido. Ella, viendo el sangrado desproporcional en el cuello de su primo, fue hasta la base militar de La Fortaleza a pedir ayuda.
Luego de un año del vil asesinado de los niños Vanegas Grimaldo, sus tumbas se han convertido en un lugar de peregrinaje para muchos, en especial niños. / Foto: Diana Carolina Lozano, Florencia.
Solo falta uno por condena
El pasado mes de noviembre, a 50 años de prisión fue sentenciada Luz Mila Artunduaga, la mujer que orquestó el asesinato de los niños. Igualmente, la juez en la misma diligencia legalizó los preacuerdos a los que llegaron los defensores de Christopher Chávez Cuellar, alias El Desalmado; Henderson Carrillo Ordóñez, alias Chencho; y Edinson Vega García, alias Bocachico, con la Fiscalía 11 Seccional de Florencia.

El Juzgado Segundo Penal del Circuito de Florencia legalizó los preacuerdos a los que llegaron los defensores de Christopher Chávez Cuellar, alias El Desalmado; Henderson Carrillo Ordóñez, alias Chencho; y Edinson Vega García, alias Bocachico, con la Fiscalía 11 Seccional de Florencia. (Foto: Andres Cardozo, Noticias Caracol Florencia)
Por esta razón, los tres fueron ya también condenados a 40 años y un día de prisión para Chávez Cuéllar, 40 años para Carrillo Ordóñez y 20 años para Vega García. Solo se espera que se resuelva la situación jurídica del huilense Jainer Antonio Urueña Esquivel, quien fue capturado en San Vicente del Caguán en septiembre de 2015.
