viernes, 20 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-02-23 08:58

Les cobraron a ‘plomo’ en la Comuna 10

Por 30.000 pesos, dos hermanos fueron asesinados en el barrio Oasis de la Comuna 10 de Neiva. Según testigos, uno de ellos venía del barrio San Bernardo huyendo de dos personas que se movilizaban en moto. Al parecer, eran presuntos cobradores gota a gota que venían por una cuota.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 23 de 2016

Gentil Eduardo, de 38, y Víctor Andrés Oliveros, de 29 años de edad, fueron asesinados a bala por dos personas quienes se movilizaban en una motocicleta Auteco Boxer 100, color negro. Los sujetos, quienes presuntamente eran cobradores gota a gota, venían a recaudarle a Víctor $30.000 de la última cuota de un préstamo que adquirió hace un tiempo. Para hoy se espera que los cuerpos de los hermanos Oliveros sean entregados por servidores del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses a sus familiares, quienes aseguraron que ellos no tenían amenazas de ningún tipo.

“Me dijeron que llegaron unos señores a cobrarle en moto y él tuvo como un altercado con ellos. Ahí los señores se fueron. Luego él se fue para donde el hermano Gentil que vivía cerca a comunicarle la cosa. En eso, la señora se encerró ahí con los niños. Al rato, vio afuera la gente correr. Ella pensó que era otra cosa, pero la gente gritaba ‘¡mataron a Víctor, mataron a Víctor!’. El otro hermano salió a la puerta de la casa a ver lo que pasó y a prestarle auxilio y también le dieron, a Gentil”, relató Ester Gutiérrez, suegra del Víctor Andrés, uno de los occisos.    

No pago la cuota

Según testigos, Víctor Andrés Oliveros salió de su casa en San Bernardo, barrio ubicado en la llamada Media Luna de la Comuna 10, huyendo presuntamente de los sujetos que lo amenazaron con hacerle daño si no pagaba la cuota.

 width=Vecinos del sector relataron que en este lugar cayó Víctor Andrés, mientras que su hermano lo hizo en el quicio de la puerta de su casa.

El hombre llegó minutos después a la casa de su hermano mayor Gentil Eduardo Oliveros, en la calle 29B con carrera 51 del barrio Oasis, cercano a San Bernardo, a contarle que “tenía un gallo” con unos sujetos y que necesitaba que le prestara un machete. “Le dijo que si le prestaba una peinilla, porque supuestamente lo iban a joder unos tipos”, dijo un vecino.

Asesinados entre las sombras                                              

Cuando salió de la casa en obra negra, adornada con árboles de limón seco, ya los dos sujetos en moto estaban cerca. Lo habían seguido desde su casa en San Bernardo. Los cobradores, al parecer, sacaron de un maletín terciado un arma de fuego, con la que le dispararon un tiro en la cabeza. La muerte le llegó al instante. “Escuchamos los disparos y de una nos entramos a la casa; con la luz del bombillo que tenemos afuera, pudimos medio ver lo que sucedía”, dijo otro de los vecinos.

 width=     Víctor, quien vivía en arriendo, desde hace un tiempo estaba en planes de construir su nueva casa, la cual ya llevaba bastante avanzada.  

Al oír el impacto, Gentil salió deprisa de su casa, encontrándose con los sujetos y el cuerpo de su hermano tirado en la polvorienta calle. De inmediato, lo asesinos reaccionaron e impactaron también al otro hermano. Dicen los vecinos que escucharon dos disparos más, lo que causó pánico entre la comunidad.

Al caer al suelo Gentil, su esposa aún lo sintió con vida. Sin embargo, ninguna persona contaba con algún vehículo o motocicleta para conducir al herido al centro asistencial. Luego de algunos minutos, decidieron llevarlo a pie hasta el Hospital de la Comuna 10, pero luego resultó un transporte en que terminaron el trayecto hasta el centro asistencial. Sin embargo, ya fue demasiado tarde.

La moto no les encendió

Los asesinos intentaron huir en la misma motocicleta en la que habían venido, pero al intentar encender el automotor, no encendió. Esto obligó a los sujetos dejar tirada la motocicleta en la vía y huir del lugar de los hechos a pie. Uno de ellos tomó rumbo a la zona de la Media Luna, mientras que el otro subió hacia el barrio Alejandría, cercano al Oasis. El hecho ocurrió hacia las 7:15 de la noche del pasado domingo, bajo la oscuridad de una calle sin alumbrado público y reducida luminosidad.

 width=Ester Gutiérrez, suegra del Víctor Andrés, la esposa de uno de los fallecidos y Martha Oliveros, hermana, exigen justicia por este doble asesinato.

Víctor y Gentil hacían parte de una familia de 15 hermanos. Víctor Andrés dejó una niña de cuatro añitos, un niño de 15 meses de nacido y otro de dos meses; mientras que Gentil dejó cuatro hijos. Víctor, quien vivía en arriendo, desde hace un tiempo estaba en planes de construir su nueva casa, la cual ya llevaba bastante avanzada. Por su parte, Gentil contaba con vivienda propia, la cual fue en donde finalmente murió.     

“Gentil tenía la casita desde hace más de seis años ahí en ese barrio, pero ellos eran nacidos y criados por esa zona. Ellos trabajaban en obra blanca, en construcción. Todo el mundo los conocía que los dos trabajaban siempre, porque ellos toda la vida se querían. Siempre los dos. Todos en el barrio pueden dar fe quien era ellos. Ellos no buscaban problema, eran trabajadores. El único vicio que tenían era la cervecita, no era más”, relató la familiar.