Le dieron 48 horas para abandonar la ciudad
Segunda parte del caso de Luz Adriana Muñoz Tovar, exfuncionaria de la Fiscalía General de la Nación, que fue acosada durante más de cuatro años por las Bacrim en Medellín y cuando volvió a Neiva recibió un panfleto que le daba 48 horas para abandonar la ciudad. El mes pasado tuvo que enfrentar a un sicario en la avenida Circunvalación.
Un hombre de contextura robusta, trigueño, con bigote canoso, que manejaba una motocicleta se acercó a un vehículo de alta gama en la avenida Circunvalar de Neiva y le preguntó a la conductora: ¿Luz Adriana Muñoz? La mujer le respondió que estaba equivocado.
Sin embargo, el motociclista insistió. Vestía camisa a cuadros, grises y blancos, y jean. Le dijo: “No se haga la güevona, acuérdese que hace tiempos usted tiene una cuenta pendiente con nosotros y hoy se la voy a cobrar”.
Luz Adriana vio que el hombre se levantó la camisa y observó “la cacha oscura de un arma que portaba en la cintura”. Aceleró el vehículo y tomó la vía que lleva al sur. “En ese momento sólo pensé que ahora sí me iban a matar y qué sería de mis hijos, de mi familia. Anduve varios minutos sin rumbo fijo intentando evadir las amenazas y porque sabía que no podía llegar al lugar de mi residencia en ese momento. Me percaté de que nadie me venía siguiendo y me detuve”.
Denunció a la Fiscalía
Eso fue el lunes 24 de noviembre de 2014. Tres días después instauró la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, entidad donde trabajó desde mayo de 2004 hasta julio de 2010 como investigadora criminalística II en Neiva y Medellín.
“Vengo el día de hoy a instaurar la denuncia respectiva y dejo por sentado que todo lo que me ha venido sucediendo es derivado de mis funciones como Policía Judicial de la Fiscalía General de la Nación adscrita al CTI”, indicó en el documento que hizo llegar al ente investigador.
Reiteró que cualquier cosa que le ocurriera a ella o a algún integrante de su familia sería por esta causa, “pues las amenazas y todo lo que se ha derivado de las mismas es a raíz de mi trabajo”, indicó más adelante.
Precisó que su situación se había deteriorado a tal punto que ella, su esposo y sus hijos estaban sumidos en estados de depresión y miedo constante. Las últimas semanas que estuvieron en Colombia vivieron reducidos a un apartamento de ocho metros cuadrados.
Por esa razón, tomaron la decisión de abandonar de manera inmediata el país, “pues sentimos que el Estado no nos da garantía alguna, a pesar que toda esta situación se ha derivado de mis actuaciones de Policía Judicial”.
Origen de las amenazas
La situación que los había llevado a salir de Colombia se originó luego de su traslado a la capital de Antioquia a comienzos del año 2010. Se posesionó en su cargo el 1 de marzo y el cinco del mismo mes empezaron las llamadas extorsivas.
Ella fue adscrita a la Sección de Análisis Criminal (SAC), de la seccional Medellín, que investiga a bandas criminales como Los rastrojos, La oficina de Envigado y Los urabeños, entre otras. Debido a las amenazas renunció en julio de 2010.
Llegaron a Neiva hace un poco más de un año. Se instalaron en el oriente de la ciudad, pero en marzo de este año empezaron nuevamente las llamadas al número celular y al teléfono fijo. Le decían que ya la habían encontrado y que de esta no se salvaba.
Cambiaron de residencia, pero esta vez al sur de Neiva. El 19 de septiembre su esposo recibió una comunicación al celular de Adriana, en donde le dijeron: “estamos mamados de que su mujer no entienda que tiene que abrirse. ¿Será que solo entenderá cuando algo le pase a los hijos que estudian en La Fragua?”.
Tomó la decisión de sacar a los niños del colegio y terminaron el año escolar por internet. “Mis hijos debieron dejar su colegio y a sus amigos para encerrarse en un apartamento sin poder tener la vida normal de cualquier niño de la edad de ellos”, dijo Luz Adriana a DIARIO DEL HUILA.
Panfleto intimidante
El 3 de octubre le reiteraron telefónicamente: “o se va o la matamos a usted y a sus hijos”. En adelante no volvió a contestar llamadas de números desconocidos. Entonces sucedió algo que aceleró su salida del país.
Cinco días después la familia fue a la casa de los padres de Adriana a compartir un rato. “Allí se encontraban algunos primos, pues estaban en la semana de vacaciones. Almorzamos en familia y pasado el mediodía mi esposo me dijo que regresáramos a nuestro apartamento”, recordó.
Al subir al auto se dieron cuenta que en el parabrisas les habían dejado un sobre de manila sellado. "En su interior había una nota dirigida a mi nombre en donde me daban 48 horas para irme de Neiva y de no hacerlo habría represalias en contra mía o de mi familia”.
El panfleto, en poder de DIARIO DEL HUILA, sostiene que “la organización lo ha decidido… le advertimos… a usted la declaramos objetivo militar. No nos olvidamos de todo lo que hizo y tiene 48 horas para salir de la ciudad. De lo contrario usted y su familia pagarán las consecuencias”.
“No nos importa si está protegida malpa****, hijuep****, porque al igual de nada le va a servir. Le quedan pocos días para abandonar la ciudad o la matamos”, concluye la nota.
El caso de Luz Adriana Muñoz no es el único al interior de la seccional Huila de la Fiscalía General de la Nación. Según ella, algunos de sus excompañeros pasan por situaciones similares. Por ahora ella y su familia están fuera del alcance de las bandas criminales que los asediaron durante más de cuatro años.
