Las revelaciones de un condenado en la desaparición de su amigo en Acevedo
Rodolfo Useche González fue condenado a purgar una pena de 13 años de prisión por haberse prestado para la desaparición, el 21 de enero de 2009, de Ezequiel Martínez Lugo. Al parecer, lo entregó a tres personas más con quienes Ezequiel tenía deudas de unos negocios de droga.
Por haber facilitado la desaparición de Ezequiel Martínez Lugo hace cerca de siete años, el Juzgado Primero Penal Especializado de Neiva condenó a Rodolfo Useche González, de 33 años de edad, a purgar una pena de 13 años y tres meses de prisión.
También deberá cancelar al Tesoro Nacional la suma de 666,67 SMMLV por los daños causados a la familia del hoy desaparecido. A esta condena, se le suma la de 16 años y seis meses de prisión que ya purga en la cárcel de Rivera por el asesinato de su esposa, la señora Mercedes Torres Anaya.
Hechos que continuarán en investigación
Al parecer, el 20 de enero se encontraron en Pitalito para visitar algunos establecimientos comerciales con el fin de ofrecer los equipos que irían a comprar en Panamá. Recordó además que el día anterior, ya casi en la noche del 20 de enero, lo abordaron los señores H. E. y Carlos Alberto Barreto, y estando en un billar, le dijeron que ese viaje a Panamá no se debía realizar porque debían entregarle a Ezequiel a los de la camioneta.
“No reusé a la orden por temor a represalias a que de pronto me sucediera lo mismo que a Ezequiel”, aseguraría Useche González en la declaración, y leída por el juez.
Lo entregó en Guadalupe
Al siguiente día, emprenden el viaje hasta el cruce, pasando por Suaza y Altamira, viajando solo ellos dos y sin recoger a nadie en el camino. “En el tramo entre Guadalupe y Altamira, detuvimos el vehículo”, declararía Useche.
Ezequiel fue recogido por tres sujetos, quienes estaban esperándolos en una camioneta Toyota verde, parqueados a la orilla de la carretera, según declaró Useche durante los alegatos de juicio oral. Aclaró Rodolfo además que él no se sabía cuál sería la causa por la cual Ezequiel tenía relaciones poco amistosas con “los señores de la camioneta”, resaltó.
Eran como las 8:00 de la mañana cuando llegaron más arriba de la estación de servicio de Guadalupe, y los hombres en dicho vehículo, y a quienes nunca había visto.
“Esos sujetos se acercaron al vehículo en que íbamos, abrieron la puerta del copiloto, tomaron el brazo de Ezequiel y le dijeron que se bajara del vehículo, que porque necesitaban hablar con él. Ezequiel dijo que tranquilos, que él iba, pero se lo llevaron por la antigua vía a Florencia”, subrayó la declaración.
Involucrados en tráfico de cocaína
Según lo declarado por Useche, los móviles para desaparecer a Ezequiel tienen fundamento en negocios ilegales de tráfico de pasta base de cocaína de Caquetá en los que, asegura Useche, estaba involucrado el hoy desaparecido con esos señores.
El condenado tiene temor de represalias en contra de su vida, por lo que su defensora está gestionando la posibilidad de trasladarlo a otra cárcel. Carlos Alberto Barreto fue también desaparecido y asesinado por causas que aún siguen en investigación.
“Henry Espinoza y Carlos Alberto no le dieron nada por entregarle a Ezequiel a esos señores. Simplemente le dijeron que por dicho favor podría entrar a trabajar con ellos y a formar parte de la organización. Tampoco me dijeron nada de porque tenía que entregarle a Ezequiel, pues al principio pensé que solo era una broma, pero después me insistieron que si no lo hacia el afectado seria yo”, resaltó el hoy condenado.
Lo que se ha comprobado en la desaparición
Los hechos corroborados en este caso se remontan al 21 de enero de 2009, cuando Ezequiel Martínez Lugo salió de su casa habitación, ubicada en Acevedo (Huila), entradas las seis de la mañana, en compañía de Rodolfo. Ese día, se transportaron en un campero Mitsubishi blanco, dirigiéndose aparentemente a Neiva con el objeto de tramitar el pasaporte de Useche y viajar los dos a Ciudad de Panamá (Panamá) a comprar celulares y accesorios para los mismos.

Según el ente acusador, Martínez nunca llegó a su destino, en Neiva. En desarrollo del recorrido entre Acevedo y la capital del Huila, Ezequiel llamó a su novia Betty Quigua Hermosa sobre la 1:30 de la tarde para decirle que salían de Garzón. A partir de esta hora y fecha se desconoce la suerte de Ezequiel Martínez, a pesar de los esfuerzos realizados por su familia y las autoridades.
Posteriormente se supo que el señor Useche González, aquel mismo día, retorno a la población de Acevedo (Huila), manifestando que había dejado en la población de Altamira (Huila) a señor Martínez Lugo. Según Useche en el juicio, él desistió de continuar con aquel viaje programado porque el registro que tenía por deserción ante la justicia penal militar le impediría obtener el pasaporte. Además dijo haberle prestado a Ezequiel 46 millones de pesos sin exigirle garantía personal alguna para que realizara las compras en el país centroamericano.
Rodolfo entre 2008 y 2009 tenía como domicilio una casa-lote en Acevedo y que se dedicaba al comercio de café, ganado y al préstamo de dinero. Allí, Rodolfo conoce a Ezequiel Martínez como comerciante de celulares, por intermedio de Carlos Alberto Barreto, quien a su vez se dedicaba a la venta de electrodomésticos y muebles. Dijo haber conocido a Wilson como ayudante de Carlos Alberto, una vez que fue a entregar unos electrodomésticos y una cama a un cliente quien los había comprado.
En libertad el segundo procesado
En otra actuación procesal, fue absuelto de los cargos de desaparición forzada, tortura y asesinato a Wilson Faber Endo Quintero, delitos por los que los estaban procesando en este mismo caso. El hombre, quien fungía en este caso como compañero de andanza de Rodolfo y de Carlos Alberto Barreto, fue capturado en agosto de 2014 en el barrio San Humberto del municipio de Soacha (Cundinamarca) por unidades de la Sijín del Departamento de Policía Huila.
La Fiscalía en el escrito de acusación, presentada esta el 26 de septiembre de 2014, formuló cargos como presunto participe del delito. La evidencia legalmente recaudada por el ente acusador permitió establecer que Wilson se le vio a eso de las 11 de la mañana de aquel 21 de enero de 2009 en la calle 3 con carrera 7 del centro del municipio de Pitalito (Huila), en compañía de Ezequiel Martínez Lugo y Rodolfo Useche González. Aquel día, ellos se movilizaban en el campero Mitsubishi, color blanco, y que también estuvo en casa de Carlos Alberto Barreto Ruiz, otro de los desaparecidos en este caso.
Un rumor lo hizo meter a la cárcel
Estando ya al siguiente día, el 22 de enero, en casa de Barreto Ruiz en Pitalito, Endo Quintero les habría contado a los residentes de la casa que la noche anterior había él y Rodolfo pasado por Pericongo, y allí Rodolfo se había bajado para arrojar unas bolas al río. Así mismo, que a las 11 de la mañana de aquel siguiente día de la desaparición de Ezequiel, Wilson Faber acompañó a Rodolfo a lavar el campero al lavadero de carros de razón social Los Alpes en la Capital Laboyana, “porque estaba bastante embarrado”, redactó en su teoría el señor fiscal del caso.
La comunidad de Acebedo está sumamente afectada por este crimen que dejo dos personas desaparecidas. El hecho ocurrió en el municipio de Acevedo el 21 de enero de 2009.
Por estos hechos, la Fiscalía vinculó a Wilson Faber como supuesto cómplice de Rodolfo. Sin embargo, es el mismo confeso coautor de la desaparición, Rodolfo Useche, quien desvirtúa estos hechos. Según el hoy condenado, solo él fue quien recogió a Ezequiel en su casa en Acevedo “pero fueron solamente los dos, y Wilson Faber Endo nunca se enteró de lo planeado”, resaltó.
Amenazas contra Rodolfo
Una vez conocido el escrito de acusación contra Rodolfo Useche, su defensa y la Fiscalía 16 Especializada de Ibagué, la cual adelanta esta investigación, preacordaron que los cargos a formular en contra serían los de ser responsable, a título de coautor, del delito de desaparición forzada y no de asesinato ni concierto para delinquir.
Rodolfo solicitó que lo puedan trasladar a otra cárcel, pues siente que no hay garantías a su vida si continúa en el centro penitenciario de Rivera. Por su parte, se desconoce quién pudo haber asesinado a Carlos Alberto Barreto, pastor de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia en Acevedo, crimen también cometido en el marco de este mismo caso.
