La vida se escapa en una condena
Sin importar que Óscar Gasca Garzón, sea uno de los cuatro jóvenes que fueron condenados el pasado miércoles por un juez de la República por el delito de fabricación, porte y tráfico de explosivos, a 22 años, su familia no pierde la esperanza de verlo de nuevo con libertad.
Todo comenzó un 20 de agosto de 2013, cuando en pro de seguir con sus ideales, Óscar Gasca Garzón en compañía de tres amigos, decidieron dirigirse hacia un paro agrario que se realizaba en el departamento del Huila con el objetivo de servir como garantes de derechos humanos y hacer registro fotográfico; lo que ellos no sabían es que este recorrido nunca se completaría.
En un retén policial entre Campoalegre y Algeciras, la suerte les iba a cambiar para siempre, ya que cuando fueron detenidos con el fin de hacerle un registro de rutina al taxi, supuestamente se les encontraron tres maletines con clorato de potasio, aluminio y azufre. De inmediato, fueron capturados y presentados ante un juez de garantías quien les impuso medida de aseguramiento, la cual hasta el sol de hoy, sigue y seguirá vigente.
Libertad esquiva, esperanza intacta
Desde ese adverso día, la familia de Óscar nunca ha perdido la fe en que él va a recuperar su libertad ni mucho menos la plena confianza en su inocencia ya que, independientemente de los argumentos que tuvo la Fiscalía para la sentencia del juez, quien le condenó a tan larga pena, ellos nunca los han aceptado.
Catalina Gasca Garzón, su hermana, tiene la esperanza de que Óscar saldrá de la cárcel y va a recuperar todo el tiempo perdido por un proceso que, a su parecer, ha sido largo y lleno de inconsistencias. En sus palabras, se nota la inmensa preocupación al ver que el tiempo de su querido hermano transcurre entre cuatro paredes, en donde lo está perdiendo, pudiendo aprovecharlo en muchas otras cosas.
Dicen que las malas noticias son las que más rápido llegan, y esto fue exactamente lo que sucedió ya que minutos después de que capturaran a los cuatro muchachos, al otro día, una tía de Óscar al escuchar en la radio que habían arrestado a unos estudiantes de la USCO, dio aviso a Catalina, quien inmediatamente empezó a llamar a su hermano insistentemente, tanto así que después de una cantidad incontable de llamadas, y teniendo en cuenta de que cuando una persona es capturada no se le permite recibir llamadas a no ser la reglamentaria estipulada por la ley, uno de los agentes de policía le permitió hablar con su hermano y ahí fue cuando le comunicó algo que se ha convertido en una realidad permanente.
“El proceso ha sido complicado y largo, lleno de fallas y duro para ellos y para la familia, porque tres años perdidos allá, sus proyectos en la universidad, el tiempo valioso con su familia, cuando nació la niña, su hija, yo me casé y él no pudo estar, pero confiando en Dios y que la justicia existe, ellos van a salir dentro de poco, mi mamá ha estado afectada aunque considero que es una persona muy fuerte, no ha dejado de sufrir; las visitas allá, la cuestión económica, pues los gastos han sido bastante altos para tenerlos allá con alguna comodidad y no les haga falta la comida, pues mi padre estuvo enfermo y eso se ha ido agravando”, apuntó Catalina.
En estos años de privación de la libertad y a pesar de que Óscar es un muchacho muy activo, el encierro le ha dado muy duro, su familia lo sigue viendo con la misma fuerza de convicción y entereza como cuando entró, cosa que no sólo le ha hecho bien a él sino a sus otros cuatro compañeros, ya que su ejemplo ha servido de soporte para estos y les ha animado a seguir adelante y no caer en la depresión.
Un amor que perdura
Aunque la pérdida de la libertad es lo peor que le pude suceder a una persona, no todo para Óscar está perdido; hay dos mujeres aparte de su mamá y su hermana que son la razón de su fuerza y sus anhelos; ellas son su novia Cristina y su pequeña hija.
Cristina es una mujer que a simple vista se le pude ver su decisión y energía, sin importar los tres años que han pasado desde que a Óscar lo capturaron, esto no le ha hecho cambiar de parecer y retirar su incondicionalidad, lo que es algo muy poco común ya que como reza el refrán: “En la cárcel y en los hospitales en donde se conocen los verdaderos amigos”, y eso es lo que ha sido ella, más que su pareja, su amiga; la que le sigue dando fuerza y guarda la esperanzas de que con la ayuda de Dios, pronto se podrán reunir de nuevo.
“Yo a Gasca lo conocí en la Universidad Surcolombiana, antes de ser pareja fuimos amigos, aprendí a conocerlo muy bien y es una persona que piensa mucho en los demás antes que pensar en él, en todo el tiempo que fuimos amigos compartimos muchas cosas y me di cuenta de que él es de la gente que todo lo hace desinteresadamente, a veces no piensa en sí mismo. En cada audiencia hacemos planes hacia el futuro, por eso es que para mí han sido un tormento, a mí nunca me da pena decir que el papá de mi hija está en la cárcel porque yo sé quién es él y sé que es inocente y a pesar de que no conozco bien a los otros muchachos, con el paso del tiempo empecé a creer también en ellos, además porque iban con Óscar y hay mucha confianza, y yo me movía en su círculo, entonces, no creo que sea tan ingenua para no saber si me está diciendo mentiras y sé que nunca me voy a tener que avergonzar con mi hija”, expresó Cristina.
Aunque el futuro se presagie oscuro, nada en la vida está dicho, las cosas pueden cambiar en poco tiempo, así como ese día le cambió para mal la vida de Óscar y sus tres amigos, también la historia puede dar un giro de 180 grados, ya que aunque en primera instancia, la justica haya dicho que ellos son culpables, esto se puede apelar, y los resultados pueden ser distintos; la próxima audiencia puede ser en la que por fin, junto a Cristina y su pequeña hija, sus planes se hagan realidad.
