La vida en contracorriente
La historia de José Elías Guarín, un hombre que desde muy pequeño le tocó tomar las riendas de su vida y nadar por el incierto trasegar de la vida, tiene en su semblante el emprendimiento y la confianza en un ser superior, quien según él, lo guía y lo cuida.
El origen del protagonista de esta historia nació en la capital musical de Colombia, cosa que viene muy acorde a su forma de ser, un hombre que le ha tocado vivir como reza la famosa canción “al son que me toquen bailo”, sin perder la esperanza, ni las ganas de vivir y velar por el bienestar y el techo de su familia.
Juan Elías Guarín nació en la ciudad de Ibagué, Tolima, finalizando los años 50. A la edad de 9 años empieza su primera prueba en contra de la corriente, la muerte de su mamá, a lo que le sucedió el fallecimiento de su padre, 4 años después, es ahí cuando empieza a vivir sólo, a trabajar y a responder por sí mismo, alternando con el estudio en el Colegio Salesiano San José por espacio de tres años más; a la edad de 16 años opta por irse de su lugar de nacimiento hacía la gran metrópoli a probar suerte con lo que había aprendido.
En la capital del país vivió durante tres años, tiempo en el que buscó su sustento en varios trabajos de forma honrada para volver a su ciudad de origen, posteriormente decide ingresar a la Policía Nacional a hacer el curso de agente. En esta institución dura aproximadamente seis años pero debido a un problema que tuvo con un compañero uniformado fue retirado. “El hombre la embarró, pero por ser compañero de patrulla y no aventarlo, también llevé del bulto, a mí no me comprobaron nada y por eso salí de una buena Institución”, afirmó José Elías.
Este impase rápidamente fue superado por José, ya que al poco tiempo se salir de la Policía se dedicó a hacer cursos en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de agricultura mecánica, floricultura y mecánica entre otros.
En el tiempo que estuvo en la ciudad de Bogotá, conoció al amor de su vida y actual esposa, Aidé Calderón Forero, “ yo lo conozco siendo policía, por esos días estaba en la capital porque me fui de aventura proveniente de Neiva, y entré en contacto con él en una casa de inquilinos donde yo vivía por parte del hermano mayor, que trabajaba en la armada y viajaba, entonces, en una ocasión José fue a despedirse de él y ahí fue donde yo lo conocí y seguimos tratándonos, hasta el sol de hoy hemos estado juntos".
Asentamiento en Neiva
Después de eso José Elías decide radicarse definitivamente en la ciudad de Neiva, esto se da en el año 1991, empezó viviendo en arriendo hasta que al fin, después de un gran esfuerzo y trabajando todos los días en un taxi, que ha sido la fuente principal de sus ingresos; le compró una casa ubicada en el barrio Las Colinas a un familiar de su esposa con el objetivo de poder suministrar una estabilidad de vivienda a su familia, y es así como empieza poco a poco a arreglar su terruño con el fruto de su trabajo, así transcurrieron 22 años en los que fueron naciendo sus últimos tres hijos, ya que antes de llegar al Huila había vivido en Bogotá por espacio de 10 años en donde nacieron sus dos primeras hijas.
Pero es ahí cuando vuelven a presentársele obstáculos a José, ya que en el año 2013 por medio de una acción popular impuesta por una habitante del sector, en la que se argumentaba que su barrio estaba en peligro a causa de la tubería de las Empresas Públicas de Neiva, la cual pasa cerca de su casa y que representaba un gran peligro para la seguridad de las persona; se abre la posibilidad de abandonar el hogar en el que había vivido por más de 20 años.
“Yo tengo una promesa de venta de cuando compré mi casa, con este documento me tocó empezar a hacer la gestión de los papeles para que la Administración Municipal me cancelara el valor de la vivienda, porque ellos me preguntaron qué quería, reubicación o dinero en efectivo, entonces me dieron un avalúo por 30 millones de pesos aproximadamente, entonces, inmediatamente empecé a hacer los trámites como lo son la protocolización en la Notaria, los papeles que se llevan al Instituto Geográfico Agustí Codazzi (IGAC ) para el cambio de propietario” manifestó José Elías Guarín.
Pero es ahí cuando le salieron nuevos dueños a su casita y eso es lo que no le ha permitido arreglar con la Alcaldía, ya que mientras se estaba adelantando el proceso, unos supuestos sucesores que son los hermanos de su esposa, hijos de su suegro a quien estaba originalmente escriturada la casa, pretendieron apoderarse de su hogar.
La gota que rebosó el vaso
El punto álgido de esta historia se da la madruga del pasado domingo cuando alrededor de las 5 de la mañana, lo que se tenía previsto sucedió, uno de los tanques del acueducto de Neiva se desbordó afectando a varias casas del sector entre las cuales desafortunadamente se contó la de José Elías, arruinándole así gran parte de sus enceres y lastimando a una de sus hijas, que en ese momento se encontraba en cercanía y fue arrastrada por el agua hacía el interior de una casa vecina.
“Yo estaba acá abajo y había llegar de trabajar a las 5 a. m., todos estaban durmiendo menos mi hijo que estaba en el baño, yo vi una fuga de agua pero vi que no era tan grave, entonces dije ‘ahora nos va a tocar ponernos a recoger el agua’, pero entonces un vecino se levantó y vio que la salida de agua estaba muy fuerte, por lo cual le avisó a mi mujer por la ventana, entonces, ella se levantó con mi hija, la herida, a poner las latas para impedir que se nos metiera el agua, cuando sale ese chorro a toda potencia y rompe la pared, mi hija, que se encontraba al frente fue arrastrada a la casa de mi vecino y esa cantidad de agua se metió a la casa y me daño todo.”
Ahora lo que le queda a José es que la Administración Municipal le responda por la pérdida de sus enceres causado en buena medida por la “negligencia” de Empresas Públicas de Neiva, y le valide la promesa de venta que tiene, lo que le certifica como legítimo propietario de su casita y le reubiquen en un sector en donde pueda seguir viviendo y velando por su familia, que es lo más importante que tiene en la vida.
