viernes, 20 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-01-13 11:37

La imprudencia y la excesiva confianza los llevó a la muerte

Los hermanos Sotelo Esquivel fueron despedidos en medio de un colorido arco de honor hecho por los estudiantes de la Institución Educativa San Juana de Arco del municipio de Santa María. DIARIO DEL HUILA recorrió el lugar en donde fallecieron los muchachos. La falta de buenas vías o la inexistencia de estas en algunas veredas hacen necesario el uso de tarabitas. Alcaldía tomará medidas al respecto.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 13 de 2016

Edwin Sotelo Esquivel, de 22 años de edad, y, su hermano menor, Víctor Manuel, de 14, fueron despedidos en medio de un multitudinario y muy nostálgico sepelio. Los dos muchachos resultaron muertos en un accidente cuando se movilizaban en una tarabita, en zona rural del municipio de Santa María. En medio del dolor que significa despedir a un ser querido, la comunidad académica de la Institución Educativa San Juana de Arco le dio el último adiós a Víctor, quien estaba próximo a reencontrarse con sus amigos, ahora en grado décimo.

 width=“Esto es un dolor que solo una madre lo puede sentir”, fue lo único que exclamó la madre de los dos fallecidos.

Según don José Álvaro Roa Ovalle, suegro de Edwin, uno de los fallecidos, los dos muchachos los mató la excesiva confianza, pues ese medio está diseñado solo para el transporte de carga. “Pero ahí veces uno es tan confiado, entonces eso fue lo que pasó con ellos: se confiaron en el aparato y mire lo que ocurrió. Unos jóvenes, empezando a vivir y muy laboriosos, y llegar a morir de esa manera. […] Ellos son una familia de campesinos que trabajan la tierra, cultivan café, plátano, lo que fuera. Ese día, regresaban los dos de sus labores”, sostuvo.

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José Álvaro Roa Ovalle, suegro de uno los hermanos fallecidos, lamentó que este tipo de imprudencias sucedan en un municipio.

Abarrotado de personas

Las casas en la vereda Las Mercedes y aledañas quedaron solitarias, y solo perros resguardaban sus puertas. La Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Santa María abarrotó en personas. Compañeros de estudio, quienes con Víctor compartieron el grado 901 en 2015, le hicieron honores al amigo “recochero” que siempre fue. A las afueras de la Funeraria La Paz de Santa María, municipio del noroccidente del Huila, centenares de amigos y allegados de la familia de los hermanos Sotelo Esquivel se agolparon para recordar lo que fueron ellos en vida.

 width=Carlos Aurelio Paz, profesor de Víctor, uno de los jóvenes fallecidos, recordó a su alumno como un muchacho muy imperativo en la Institución Educativa San Juana de Arco del municipio de Santa María, donde curso hasta el año pasado grado noveno.

En sus 25 años como docente, Carlos Aurelio Paz, profesor de Víctor, dice que esta ha sido una de las tragedias más difíciles que le ha tocado sobrellevar. “Se le recuerda como un muchacho muy amigable, colaborador, tenía esa facilidad para allegarse a sus compañeros de estudio, era también una persona bastante extrovertida. En el momento de él rendir académicamente, se pudo notar que tenía muchas capacidades, por lo que aprobó el grado 901 sin mayores dificultades. Con los amigos, era una persona bastante integrada a ellos”, puntualizó.

El lugar del accidente

En medio de la dificultad para transitar la vía, bellos cerros adornan un paisaje agreste y lleno de abismos y montañas. A lo lejos, bellas fincas que se levantan en medio de espesos matorrales y tupidos árboles de café. Y en medio de esta esplendorosa belleza, se avistan las llamadas tarabitas, por lo menos cuatro a lo largo de los más de 30 minutos de recorrido desde el casco urbano de Santa María hasta la vereda Las Mercedes, lugar de la tragedia.

 width=En una humilde vivienda pintada de naranja, de coloridos pastos y saludable aire campesino, se levanta la casa donde Edwin y Víctor Manuel residían y donde también perdieron la vida.  

Allí, en una humilde vivienda pintada de naranja, de coloridos pastos y saludable aire campesino, se levanta la casa donde Edwin y Víctor Manuel residían y donde también perdieron la vida. Al lado de la vivienda, sus residentes construyeron en bahareque una especie de plataforma, ya por los años un tanto descuidad, desde la cual se alcanza a ver en lo alto de un cerro pequeños destellos de la finca vecina y donde se ubica el otro extremo de la guaya de la tarabita en la que murieron los muchachos.

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Y en medio de esta esplendorosa belleza ocurrió la lamentable tragedia.

A por lo menos 80 kilómetros

Desde el lugar de donde sale el medio de transporte hasta la llegada hay por lo menos kilómetro y medio de distancia, trayecto en el que se cree que los muchachos en la tarabita, hoy occisos, alcanzaron una velocidad de por lo menos 80 kilómetros por hora.

 width=Así quedó la tarabita en la que se movilizaron los dos muchachos, luego del violento choque. Se dice que el medio de transporte logro alcanzar hasta 80 kilómetros por hora desde la altura en la que descendió.

Y fue a esa velocidad que, según testigos, “se les rompió la guaya del freno de la tarabita y terminaron estrellándose contra el tubo que templa la canasta”, explicó uno de los vecinos que también llegó al sepelio. Víctor terminó con trauma craneoencefálico severo, pues impactó a esa velocidad de frente su cabeza contra el tubo, mientras que su hermano salió disparado, pero murió posteriormente.     

Ya ha pasado anteriormente

Según Rodrigo Culma, habitante de la vereda y asistente al sepelio de los muchachos, este tipo de accidentes ya han pasado en otros tiempos. “No es la primera vez que pasa eso. Ya han pasado accidentes y la gente no coge experiencia. Hace seis años en la vereda San Miguel se mató una niña, casi igualitico como murieron estos muchachos. Desde entonces no había vuelto a pasar, pero ahora se volvió a repetir”, resaltó. 

 width=  Rodrigo Culma, habitante de la vereda, dijo que este tipo de accidentes ya han pasado en otros tiempos.

Por su parte, la administración municipal de Santa María lamentó el hecho que se presentó con los jóvenes. Edward Milton Tovar Camacho, secretario de Gobierno del Municipio de Santa María, dijo que adelantará fuertes acciones que busquen prevenir que situaciones similares se repitan en el pueblo samario.

“Sentimos mucho este golpe que ha tenido nuestro pueblo samario, y hoy queremos hacer ese llamado a la prevención, de evitar usarlos para transporte de personas. Ya hemos diseñado planes de acción para comenzar a sensibilizar a la comunidad sobre este tipo de medios de transporte, que fueron diseñados solo para el mover carga mas no para que la gente se movilice allí”, dijo.

Le pondrán mano a las tarabitas

Dentro del diseño del Plan de Desarrollo Municipal, el secretario de Gobierno anunció que se instaurará un mecanismo para hacerle seguimiento a estos medios habituales de transporte entre las fincas de la zona rural.

“Entonces, vamos a comenzar a hacer un seguimiento a todas las fincas en donde tengan tarabitas que hay en todo el municipio. Vamos a verificar cuántas hay como tal, cómo están sus estados, con qué elementos están fabricadas y, sobre todo, sus medidas de seguridad. Ya vamos a empezar a visitar finca por finca vereda por vereda y evitar así que más accidentes de estos vuelvan a ocurrir”, explicó el funcionario local.

 width=Edward Milton Tovar Camacho, secretario de gobierno de Santa María, dijo que la Administración Municipal adelantará acciones tendientes a prevenir este tipo de situaciones.  

La comunidad de la zona rural ha diseñado este tipo de medio de transporte como respuesta a la falta de vías en buen estado, necesarias para sacar sus productos y comercializarlos en el pueblo. En muchos de estos corredores viales solo hay posibilidad de acceder a pie o a caballo, por lo que es necesario usar tarabitas para sacar a la carretera el café, el plátano, la granadilla y hortalizas, principales productos que los campesinos de la zona comercializan y son la base económica de Santa María. Es así que en las 37 veredas que comprenden la zona rural existen por lo menos 150 tarabitas.