La extraña desaparición de un patrullero de Garzón
Su madre murió sin recibir señales de supervivencia de su hijo. La familia exige a las Farc que se pronuncie sobre este caso. Cumple seis años desaparecido.
“¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales” Rubén Blades.
Don Rito Antonio Boada Carvajal, un viejo pensionado de la Policía, sentado en la sala de su casa, ubicada en un barrio central de Garzón, muy cerca de la plaza de mercado, recuerda con tristeza el inmenso dolor de su familia tras los casi seis años de la desaparición de su hijo.
“Jorge Andrés, quiso seguir mis pasos. Cuando terminó su bachillerato, en el colegio Jenaro Díaz Jordán, se presentó a la Policía y fue incorporado sin ningún contratiempo” dice don Rito, el santandereano que llegó a Garzón, hace más más de treinta años, y tras enamorarse de doña Marta Lucia Ramos, al poco tiempo se casó con ella, en cuya unión procrearon tres hijos, entre ellos el patrullero desaparecido.
Jorge Andrés, luego de terminar el curso de Patrullero, fue trasladado al departamento de Nariño, donde por su espíritu policial fue incorporado a la Sijín de la Policía.
“Él era muy activo, muy inteligente y a lo mejor por eso lo designaron para Ipiales como investigador de la Sijin, tarea que con ahínco y dedicación realizaba, hasta el día en que desapareció”, agregó don Rito Antonio.
Tras la desaparición del sabueso de la Sijin, el 4 de Julio de 2009, en el corregimiento de la Victoria, jurisdicción de Ipiales, Nariño, su familia no ha dejado de indagar por el paradero del policial.
En las indagaciones familiares la hipótesis que prima sobre esta desaparición es que el patrullero fue secuestrado por un comando armado del frente 48 de las Farc, debido a una delicada investigación que Boada, adelantaba sobre una red de narcotráfico que delinquía en la zona fronteriza con el Ecuador del departamento de Nariño.
Según esta hipótesis el secuestro y posterior desaparición del investigador Boada Ramos, habría sido ordenada por Pedro Luis Beltrán, alias el Duende, presunto jefe de finanzas del frente 48 de las Farc.
El “Duende” fue retenido en Ipiales, a los pocos días de la desaparición del Patrullero Boada, por un miembro de la Sijin que sospechaba que el individuo que como fachada se dedicaba a la compra y venta de carros y de inmuebles, era el autor del secuestro de su compañero.
Por no tener antecedentes penales y negar rotundamente cualquier vínculo con el secuestro del patrullero, el “Duende” no se pudo judicializar y fue dejado en libertad.
“Estas son simples hipótesis, porque no existen pruebas. Pero eso ahora que hay diálogos entre el gobierno y las Farc, nosotros quisiéremos que las Farc, en La Habana, nos respondiera si es cierto que ellos secuestraron nuestro hijo y si es cierto que nos digan si está vivo o lo mataron y si lo mataron que nos entreguen sus restos.
Es muy duro vivir con esta incertidumbre. Mi esposa, murió el 9 de octubre de 2013, 51 meses después del secuestro de nuestro hijo con el sufrimiento de una madre que se va a la tumba sin saber el paradero su hijo desaparecido”, manifestó don Rito Antonio.
A doña Marta, la mamá de Boada, la atacó un cáncer en el estómago que rápidamente por el estrés que producía la situación de la desaparición del patrullero, se le expandió en su cuerpo y rápidamente le ocasionó su muerte, según los afirmaron los médicos que trataron su enfermedad.
Muerto o desparecido
Para la Policía nacional el patrullero Jorge Andrés Boada Ramos, fue declarado como desaparecido en actos del servicio de manera oficial el 6 de agosto de 2009, a un mes cuatro días de no tenerse noticias sobre el paradero del policial.
Entretanto el juzgado de familia de Ipiales, declaró la muerte oficial de Boada, sin encontrarse su cadáver en noviembre del 2011.
El doloroso enigma que vive la familia Boada Ramos, en Garzón está planteado: la respuesta la tiene las Farc.
