Hoy será sepultado neivano que murió en Bolivia
El cuerpo sin vida del joven neivano Cristian Alberto Marín Galeano ya está en su ciudad natal, luego de 17 días de gestiones de su familia con la Cancillería en Bogotá. El muchacho tuvo un noviazgo con una boliviana y se habría suicidado en la ciudad de Cochabamba (Bolivia).
Luego de 17 días de penurias y gestiones ante la Cancillería colombiana para su repatriación, el cuerpo de Cristian Alberto Marín Galeano, de 23 años de edad, llegó ayer a las tres de la mañana al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, procedente de Cochabamba, ciudad de la República de Bolivia. Para hoy a las dos de la tarde, se llevarán a cabo las exequias por cuenta de la Funeraria San José y su última morada será el Cementerio Central de Neiva. Aún no conocen las autoridades forenses en esa nación, con claridad, las razones de su trágica muerte.
Según Nicol Marín Galeano, hermana del joven fallecido, las autoridades de ese país continúan con la misma versión de los hechos que acaecieron en el trágico final hace dos semanas. Por fortuna, la Cancillería de Colombia escuchó las suplicas de la familia, gracias también a la difusión de los medios de comunicación. “Los únicos documentos que trajeron de la funeraria de allá dicen que fue asfixia mecánica, fue un ahorcamiento; es lo único que tenemos. El cuerpo de él llegó más o menos a las tres de la mañana y de ahí lo despachamos con la funeraria y ya ellos lo trajeron hacia acá”, dijo.
Se fue enamorado y encontró la muerte
Hace ocho meses, Marín Galeano conoció por Facebook a una boliviana llamada Liceth Llanos, madre de dos niños, y desde hace dos decidió irse a conocer a la mujer personalmente. “Ella tiene dos hijos, de 12 y de 14 años, y entablaron una relación sentimental. […] Lo que nos dijo fue que tuvieron una discusión con el papá de los niños y, al parecer, ella le dijo que se regresara para Colombia”, relató.
Pero él no quiso regresarse. Cristian Alberto se sentiría triste. “Estaba muy enamorado”, señaló Nicol. Es así que el 30 de septiembre reciben una llamada a las seis de la mañana con la trágica noticia que Cristian Alberto se había ahorcado. “Me dice que ella se encerró en su cuarto después de esa discusión y al día siguiente, cuando fueron al cuarto, ya él amaneció muerto”, dijo la hermana.
La gestión para repatriarlo
Luego de conocida la situación, Nicol empieza a golpear puertas. Primero, envió un correo electrónico a la Cancillería, pero ellos le respondieron con una cotización para el traslado del cuerpo por un valor de 22 millones de pesos, dinero con el cual no contaban. Toman contacto entonces con la Defensoría del Pueblo, quienes desde entonces, han asumido el acompañamiento a la familia y la gestión ante medios de comunicación para que se conozca la historia. De esa manera, lograron que el Gobierno Nacional asumiera su papel en la difícil situación de la familia.
“Vamos a pedir ayuda al Estado y nos responden como diciéndonos “consigan 22 millones de pesos si quieren traerlo, y si no, pues lo creman y lo traen en un sobre”, y esa no era la idea. Entonces, empezamos a buscar con los medios de comunicación presionar a la Canciller. Después, fueron ellos los que nos llamaron y me dijeron que era yo la que había malinterpretado, porque ellos sí nos querían ayudar desde un comienzo. Finalmente, logramos el traslado”, puntualizó.
