Habían pensado en renunciar pero la tragedia se los llevó
Familiares de dos de los obreros que murieron trágicamente en el desplome del estadio Guillermo Plazas Alcid, expresaron mientras velaban a sus seres queridos, las malas condiciones de trabajo que soportaban.
Después de que el pasado viernes en la tarde se presentara uno de los sucesos más lamentables en la historia de la ciudad de Neiva, en el que cuatro personas murieron y alrededores de diez más resultaron heridos, DIARIO DEL HUILA dialogó con familiares de dos de las víctimas fatales que dejó este suceso, el cual ha conmocionado al grueso de la sociedad.
Ayer, mientras se oficiaba las honras fúnebres de tres de los fallecidos, ya que el cuarto fue rescatado en horas de la tarde del domingo y el proceso de entrega del cadáver requiere por los menos un día, sentimientos de ira, impotencia y dolor, fueron los protagonistas entre familiares, amigos y conocidos, quienes no se explican cómo algo que ya se veía venir, pasó y le arrebató los sueños e ilusiones a estas personas, que por lo único que vivían era por darles un sustento a su familia y por su felicidad.
Argelia y su nuera claman por claridad
La esposa de Eliberto Vélez López, Argelia Rey Navarro, expresó que le parece inexplicable todo lo que sucedió, ya que su esposo le había dicho varias veces que la estructura del estadio estaba para colapsar, según su criterio, debido a que su conyugue veía que la obra estaba muy deteriorada, además le contaba que le hacían trabajar en malas condiciones, las cuales rayaban con el acoso laboral debido a que el nivel de exigencia era desmesurado y por eso la preocupación en estos últimos días era el pan diario de la familia López Rey.
“Les exigían mucho y en varias ocasiones él me dijo que sentía que la estructura se mecía y se movía, una obra que realmente era para que ya la hubieran detenido. Recuerdo haberle escuchado en algunos comentarios, que eso ya era para pararlo, pero no, hicieron que continuaran laborando, a pesar de saber que no existían las garantías necesarias y que las personas con las que trabajaba casi no sabían de construcción”, indicó Argelia Rey Navarro.
Cindy Vargas, esposa de uno de los tres hijos de Eliberto y nuera de Argelia, manifestó también que se encuentran muy decepcionados con la Administración Municipal, ya que ni siquiera se han acercado a darles el sentido pésame, así mismo, ella expresa que sabían por palabras de su suegro que la estructura del estadio no se encontraba en buenas condiciones, y que ya se había presentado una ‘decaída’, además que estaban trabajando sin pólizas de seguro y tenían los permisos de alturas vencidos, aproximadamente desde hace un año.
“A Wilson lo dejaron sólo”
Dicen que las cosas en la vida a veces suceden de tal forma que nada puede cambiarlo, como si todo estuviera escrito en un gran libro que a la vista de los humanos resulta inefable, esto fue precisamente lo que sucedió con Wilson Rodríguez Serrato, quien a pesar de que un día antes del fatídico accidente en el que perdió la vida, había estado enfermo de una rodilla y debieron darle una incapacidad por lo menos de un par de días, lo cual le hubiera salvado la vida y cambiado por completo la actual situación por la que pasa sus seres queridos, por culpa de la negligencia de sus empleadores, esto no sucedió.
Sandra Patricia Zapata, esposa de Wilson Rodríguez Serrato, con una gran tristeza y desconcierto, indicó que su compañero sentimental estaba muy aburrido con el trabajo que realizaba en el escenario deportivo, a causa de no contar con los implementos necesarios, además, que los encargados de la obra, quienes eran los ingenieros, nunca estaban pendientes de lo que les sucedía o realizaban los obreros, y que estaba que renunciaba por los constantes gritos y regaños, situación que le generó varios problemas con el maestro y contramaestro de la obra, el más fuerte, recuerda ella, a causa de unas escaleras que tenía que entregar casi de inmediato y a lo que él reclamó, puesto que eran demasiadas para terminarlas en el tiempo que le exigían.
“Ni la Alcaldía ni la Gobernación nos han dicho nada, absolutamente nadie se nos ha acercado. La funeraria sólo da un bus, pero no alcanza porque hay mucha gente que quiere ir al entierro y no hay presupuesto. El sábado pasado me tocó hacer todo sola, el fiscal apareció a las 3 p. m. a dar la firma y no pude sacarlo a él ayer, por eso no los entregaron hasta esta mañana a las 11, y esto me parece injusto porque son seres humanos y nosotros la familia estamos muy afligidos”, indicó Sandra Patricia Zapata
