Fue a pagarle ‘vacuna’ a las FARC y la justicia lo cree cómplice
Según la defensa, un comerciante de ganado recibía presiones para hacer pagos extorsivos a la guerrilla de las FARC, pero un día al llegar a cancelarlos, fue confundido con un miliciano y capturado. Kílmer Aguilar lleva desde entonces 10 meses en la cárcel. El sentido del fallo fue condenatorio.
Kílmer Aguilar, de 51 años de edad, era un comerciante de carne del municipio de Baraya (Huila), antes que las autoridades lo hayan capturado. Según la defensa, el hombre era constantemente presionado por integrantes del 17 frente Angelino Godoy de las FARC para que pagara la llamada ‘vacuna’.
Un día subió al lugar señalado para cancelar dichos dineros, cuando fue capturado en medio de un operativo del Gaula Militar de la Novena Brigada. Los soldados se disfrazaron de conductores de vehículos de servicio público de la empresa Coomotor para llevarse a Kílmer y otras ocho personas.
Según Dioselina Cardozo, esposa del procesado, en la zona, “quiera o no quera, uno debe servirle a la guerrilla”.
Según Dioselina Cardozo, esposa del procesado, en la zona, “quiera o no quera, uno debe servirle a la guerrilla”. Dijo que a su compañero lo mandan a llamar “de arriba” recordándole que debía pagar la llamada ‘vacuna’. Ese día “se encuentran con más gente, y allá había conductores de la empresa Coomotor, porque a ellos también los habían citado. A esas personas se les veía en sus camisas el logo de Coomotor, cuando llega a un lugar a encontrarse con un tal Darwin y les dicen ‘sigan y vallan con él’. Darwin era el encargado de llevarlos hasta el lugar donde tenían que dejar la vacuna”.
Operación encubierto
En ese momento, personas que tenían las camisas de Coomotor resultaron ser soldados del Gaula Militar de la Novena Brigada. Era un operativo encubierto, planeado para capturar a las personas quienes estarían detrás de las extorsiones a los comerciantes de Baraya.
En la redada cayó Kílmer Aguilar, simulando que él también era uno de los que integraba la red de apoyo a ese grupo insurgente y que hacia los cobros extorsivos. La captura se presentó el 10 de junio de 2015, fecha a partir de la cual ha venido padeciendo los rigores de la cárcel.
Alias Materife, como las autoridades le apodaron, llevaba 20 años trabajando en la zona como matarife y desde hace 15 se empezó a congregar en la Iglesia Movimiento Misionero Mundial. Además, era miembro de la Junta de Acción Comunal de la vereda Patias, zona rural del municipio de Baraya. Según la señora, un tal alias Gustavo sacó a sus dos cuñados de la casa y los asesinó; a su padre lo sacaron de la casa para luego golpearlo y matarlo. “Es absurdo que quiera uno hacer parte de la guerrilla, cuando ellos mataron parte de nuestra familia”, relató la señora.
Cambios drásticos, vida en la ciudad
A todos después de esto les cambio por completo la vida. Su hijo, luego de cursar el bachiller, se fue a prestar su servicio militar a la Marina, pero por la captura de su padre le tocó dejar su sueño. Con cuatro hijos, Dioselina y su cuñado Duma Ortiz ahora residen en Neiva pagando arriendo.
“Tenemos que vivir aquí porque allá está difícil. Ahora como la guerrilla esta quieta, el Ejercito solo llega a molestar, porque en el campo no hay Estado. También nos tocó venirnos pa’ ca para estar visitando a Kílmer a la cárcel y estar pendientes del proceso”, resaltó la esposa.
Los recuerdos llegan y las lágrimas salen. A cada palabra, Dioselina con angustia asegura que su esposo era víctima de las extorsiones de las Farc y no como lo señalan la Fiscalía Sexta Especializada ante el Gaula. “Él es comerciante de ganado y matarife, pero la Fiscalía dijo que eso era una fachada que él tenía para sacarle plata a la gente y venderle el ganado a las FARC. Tenemos una finquita, pero el fiscal nos dijo que esa finca era de la guerrilla”, reseñó.
“Pruebas desde la especulación”
En su exposición final, Jaime Rojas Tafur, abogado defensor, calificó de infame el proceso contra su cliente. “Es absurdo creer que porque estuvo en el momento y lugar inapropiado se crea de facto que estaba en una actividad ilícita. Él, al igual que los demás que estaban en ese lugar, eran víctimas de extorsión y no extorsionistas. ¿Por qué la fiscalía, que dice que Kílmer hacia inteligencia a los comerciantes y al Ejército, porque no se tomó el trabajo de averiguar porque estaba en ese lugar?”, dijo.
Anotó que durante el proceso, todas las personas que pasaron a testificar a favor de su cliente aseguraron que Kílmer solo se dedicaba al comercio de carne y a la ganadería. Ayer se llevaron a cabo los alegatos de conclusión, en los que se conoció que el sentido del fallo sería condenatorio para Kílmer Aguilar. El 2 de mayo a las 2:00 de la tarde, el juez de conocimiento hará lectura final del fallo.
