En Garzón fueron baleadas dos mujeres a mansalva
María Eulalia Claros, de 61 años de edad, y Mariluz Mora, de 49, quedaron gravemente heridas, luego que un sujeto con pasamontañas las agrediera a tiros aparentemente con un arma hechiza. Una menor de 16 años por poco resulta también herida, pero escapó de asedio de las balas.
De un tiro que atravesó el tórax de María Eulalia Claros, del extremo izquierdo al derecho, está gravemente herida esta anciana mujer de 61 años de edad, quien fue víctima de un acto de sicariato en la vereda Las Mercedes, a 25 minutos del casco urbano del municipio de Garzón, centro del Huila.
Junto a ella, por poco pierde también la vida Mariluz Mora, de 49 años de edad, a quien una bala le rozó la frente. Por la gravedad de la herida, sumado a su edad y la diabetes que la aqueja, Eulalia fue remitida al Hospital Universitario de Neiva, mientras que a Mariluz la dejaron en el Hospital de Garzón.
“¡Camine, las tirotearon!”
Según uno de los familiares que llegaron al centro asistencial, el hecho criminal ocurrió entradas las 7:35 de la mañana de ayer, mientras él realizaba sus labores campesinas. “Yo escuché el timbre de celular, pero no lo contesté porque estaba recogiendo, y no le di importancia. Como a los 15 minutos llegó el muchacho y me dice todo alarmado y con miedo ‘¡Camine que tirotearon a mi mamá!’ De inmediato me fui para el hospital del pueblo para ver cómo estaban y averiguar porque contra ellas. ¡Es que no entiendo porque ocurrió eso!”, resumió el angustiado señor.
Sicario con capucha
Luego de las averiguaciones que hizo el hombre (a quien por seguridad no le revelamos su identidad) se conocería que dentro de la casa a donde llegó el sicario ocultando su identidad con una capucha había una menor de 16 años, quien escapo de la balacera.
“Me cuentan que la niña estaba en la puerta trasera de la sala, cuando vio a ese hombre y de la pretina del pantalón sacó como una pistola, pero era de esas artesanales. De inmediato la niña se perdió de allí, pero a ella también le disparó”, contó el angustiado hombre.
Desplazados de la guerra
El hombre, con voz tímida, relató que desde hace ocho años vive en Garzón. Salieron despavoridos de las balas que, por años, han fraguado la guerra en el departamento de Caquetá. En la inspección de San Antonio de Getucha, zona rural del municipio de Puerto Milán, sur del departamento de Caquetá, les tocó dejar sus gallinas, sus tres hectáreas de café y su pequeño rancho para hacer vida tranquila en el Huila. Sin embargo, la guerra aun los atosiga.
Pero para este hombre que ya distingue de las lógicas de la guerra, esa acción no es propia de un grupo armado ilegal como las FARC. “Eso no lo hace la guerrilla. Yo estuve en un pueblo donde prácticamente ellos eran la ley, y así no hacen ellos las cosas. Los que atentaron contra nosotros fueron delincuentes comunes. Incluso, yo me atrevería a decir que fueron hasta habitantes mismos de la vereda”, puntualizó el campesino.
