El viacrucis que llevó a la muerte a adolescente laboyana
La madre de la menor de 15 años de edad, Camila Alejandra Tapasco Cerón, denunció que la muerte de su hija se produjo por negligencia de la EPS y del personal médico en Neiva y Pitalito que la atendieron tras haberse atragantado con una espina.
Hoy será sepultada en su ciudad natal Pitalito, la adolescente Camila Alejandra Tapasco Cerón, quien falleció el domingo anterior luego de padecer por más de 8 días por una complicación que le produjo una espina de pescado con la que accidentalmente se atragantó, mientras cenaba en su vivienda ubicada en la vereda Honda Porvenir en zona rural de Pitalito.
Para Sandra Patricia Cerón, madre de la menor muerta, el mal servicio en la atención que recibió su hija en el Hospital San Antonio de Padua, de Pitalito, agravó el estado de salud de su hija, quien acababa de cumplir sus quince años de edad.
Según denuncio la acongojada progenitora, Camila Alejandra sufrió el incidente con la espina el pasado 8 de mayo y fue trasladada en un vehículo particular hasta la Unidad de Urgencias del hospital laboyano. Pero allí empezó el calvario para que le retiraran la espina, pues después de ser valorada por el personal médico, la niña fue remitida a la Clínica Medilaser en Neiva. Sin embargo esto no fue posible sino hasta 2 días después, el 10 de mayo, cuando la EPS Comfamiliar lo autorizo, debido a que al parecer no había disponibilidad de camas en la clínica.
Ya en Neiva, la menor fue intervenida quirúrgicamente el día 11 del presente mes, procedimiento en el cual lograron extraerle la espina. La familiar de Camila Alejandra afirma que se la entregaron aun anestesiada y así la trasladaron de nuevo a su casa en Pitalito en vehículo particular.
La señora Cerón, reveló a medios de comunicación de ese municipio, que una vez su hija salió del efecto de la anestesia, empezó a quejarse de intensos dolores a nivel abdominal y del pecho, y a presentar hemorragias por la boca y la nariz. La situación los hizo regresar a la jovencita y a su familia en dos ocasiones al hospital San Antonio en búsqueda de que la atendieran para saber lo que le pasaba, pero siempre le decían que no “era nada grave” y la devolvían a su casa con analgésicos.
“Me dijeron que le había quedado un poquito de cuajarones de sangre por la sacada de la espina, ya en la segunda ida la dejaron porque se estaba complicando, me dijeron que le había dado ulcera donde había tenido la espina y por eso era que sentía ardor y no comía, pero que no era de preocuparse. Mi hija siguió peor no paraba de vomitar sangre, algo quedó mal en la cirugía”, narró la madre de la hoy occisa.
Luego de tanto insistir Sandra Patricia Cerón a los médicos, la niña fue por fin remitida nuevamente a Neiva el domingo 17 de mayo pero mientras era trasladada en una ambulancia al Hospital Universitario su vida se extinguió. La madre de la niña atribuye a negligencia por parte del hospital la muerte de su hija. “En la noche llegando a Neiva ella murió, pero la vieron que venía empeorando y no hicieron nada solo cuando la vieron ya entre la vida y la muerte, no la remitieron rápido, ellos me mintieron que era ulcera y perdí a mi hija”.
Camila Alejandra fue velada en la que fuera su casa. Sus familiares y compañeros del colegio Winnipeg de Pitalito en donde cursaba noveno grado le darán hoy el último adiós en el cementerio local, en medio del dolor y la indignación.
