Dueños de perro que atacó a niña no responden
El padre de una menor de 11 años que sufrió heridas tras ser atacada por un perro al noroccidente de Neiva, denunció que los propietarios del animal no le quieren responder por las afectaciones.
Con heridas en su mano izquierda y parte del abdomen, resultó una menor de 11 años de edad, al ser mordida por el perro de uno de sus vecinos, en el barrio Carlos Pizarro ll Etapa, en la comuna 1 al noroccidente de la ciudad de Neiva. La lesión además de intenso dolor, implicó una sutura de 4 puntos. Los padres de la niña denunciaron que el propietario del canino, quien es el presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, no ha respondido por las afectaciones morales y materiales que causó el ataque del animal.
Según narró Boris López Callejas, padre de la menor a DIARIO DEL HUILA, los hechos ocurrieron el pasado 20 de mayo a las 7:30 de la noche, cuando la niña y su madre se preparaban para rezar el Rosario que en el barrio se había organizado para todos los días de mayo, en ofrecimiento a la virgen María por ser su mes. “Ellas se encontraban sacando las sillas para adecuar el sitio de la oración. Los vecinos, dueños del perro de raza doberman cruzado, dejaron por un momento la puerta de la casa abierta y el animal aprovechó para salir, enseguida tumbó a mi hija y la atacó. El perro le tiró directamente a la cara de la niña, pero ella se protegió con la mano izquierda y por eso se la mordió. También le alcanzó a hacer rasguños por el costado”.
De inmediato con ayuda de los demás vecinos, lograron apartar al canino. El padre al ver la herida abierta de la menor, se la lavó con un jabón desinfectante, y seguidamente la llevó a la EPS que le presta los servicios de salud para que la revisaran. Cuatro puntos tuvieron que realizarle, impidiéndole inicialmente mover su mano.
“No responden”
De acuerdo con el señor Boris, los vecinos propietarios del canino se han desentendido de lo sucedido. “La misma noche en que el perro mordió a mi hija, la vecina solo manifestó que la culpa había sido de la niña porque le mostró miedo al perro, y no se presentaron para ver qué necesitaba. Solo al otro día, el esposo de la vecina, presidente de la Junta de Acción Comunal, vino hasta la casa y preguntó de manera muy grosera por el estado de la niña, pero desde entonces nunca más nos ha vuelto a hablar. Ahora la lesión de la mano de mi hija ha seguido infectada, los médicos le han mandado antibióticos y he tenido que comprarle los medicamentos de mi propio bolsillo porque los que dan en el sistema de salud son puros genéricos y no se le veía mejoría. La lesión en la mano es todo un proceso, porque cuando termine de sanar muy posiblemente tendrá que ser sometida a una cirugía plástica para tratar de menguar la cicatriz”, manifestó el progenitor.
Ante la situación, Boris López Callejas, en aras de llegar a una conciliación con los propietarios del canino agresor, dijo haber instaurado una demanda en la URI de la Fiscalía por lesiones personales, la cual ya tiene asiento en la Notaria 5. Añadió que los médicos de Medicina Legal revisaron a la menor y le dictaminaron 10 días de incapacidad.
“La comunicación con el dueño del perro ha sido nula, lo he tratado de buscar para arreglar de buena manera el incidente pero él no quiso responder al llamado que le hice, entonces por eso recurrí a la demanda, aun no nos han notificado la citación”, expresó el progenitor.
Temen que vuelva a atacar
A lo anterior se suma el peligro, en el que según los padres de la menor afectada, se ha convertido el perro, y exigen que la justicia actúe antes que pase una tragedia. “Este es un perro grande y ya ha tenido varios intentos de morder a otros niños. Además en la misma casa tienen también otro perro de raza Pitbull, considerado de cierta peligrosidad”, indicó Boris.
Para él lo conveniente sería alertar a Zoonosis del caso para que tome cartas en el asunto. Sin embargo, dijo que paradójicamente, a oídos de su hija, quien cursa sexto grado de primaria, llegaron comentarios sobre la suerte que podría correr el perro, y le pidió con lágrimas en la cara que no quería que al animal “le pasara nada malo”.
