Doloroso recibimiento en Neiva
Llantos de tristeza acompañaron la caravana que recibió los despojos mortales del patrullero Íber Fernando Narváez Perdomo, muerto en un ataque con granada en Tumaco, al parecer perpetrado por las FARC.
Los restos del cuerpo del patrullero de la Policía, Íber Fernando Narváez Perdomo, arribaron desde Tumaco, Nariño, a la ciudad de Neiva vía aérea. En el aeropuerto esperaba con el corazón destrozado su madre, Mary Perdomo. Seguidamente una muchedumbre siguió la carroza fúnebre hasta la vivienda en la que pasara su niñez, ubicada en el barrio El Oasis, al sur de la capital huilense. Allí el llanto de hermanos, tíos, abuelos, amigos, acrecentó por la partida violenta que tuvo que sufrir el joven de 22 años de edad, el pasado sábado cuando cumplía con su deber como policía en el puerto de Tumaco.
El uniformado fue atacado junto a otros dos compañeros que resultaron heridos, por sujetos que lanzaron a la camioneta en la que realizaban acciones de patrullaje una granada de fragmentación. La explosión del artefacto envolvió inmediatamente el vehículo en llamas y dos de los policías alcanzaron a salir, mientras que Narváez Perdomo quedó atrapado muriendo inevitablemente calcinado.
La Policía ha atribuido el salvaje hecho a las FARC, y continúa adelantando operaciones para dar con la captura de los responsables del atentado. Según manifestó la familia del joven fallecido, quien llevaba laborando en esa zona del país desde hacía más de tres años, estuvo todo un año pidiendo ser trasladado porque estaba amenazado, pero no nunca fue posible que la institución atendiera su solicitud. Incluso la última vez que hablo por teléfono con su progenitora, un día antes del atentado, le insistió de nuevo que le ayudara a gestionar el traslado desde Neiva.
El estado de salud de los otros uniformados que resultaron heridos en el ataque, el intendente Jairo Andrés Solarte, natural de Guaitarilla, Nariño, de 37 años de edad; y el patrullero Alexis Ramos Rodríguez, de La Dorada (Caldas), de 23 años reviste gravedad.
A Íber Fernando Narváez le sobreviven una esposa y una hija de 1 año y medio de edad. La familia y amigos lo despedirán mañana en el cementerio Central de Neiva, luego de la eucaristía en la Iglesia de Quebraditas.
