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Judicial/ Creado el: 2016-05-13 09:09

Desolación total tras la tragedia

Se estima que fueron más de 1000 millones de pesos las pérdidas que dejó el voraz incendio que se presentó ayer en horas de la madrugada, en el microcentro de la ciudad de Neiva. Caras llenas de tristeza no solo de los propietarios de los almacenes sino también de quienes trabajaban en ellos, hasta de varios vendedores ambulantes que perdieron toda su mercancía ya que la bodega quedó bajo las llamas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 13 de 2016

Óscar Castillo - César Pérez

Diario del Huila, Neiva

Tristeza, rabia y muchas lágrimas se vieron en los rostros de los propietarios, quienes lo perdieron todo. Muchos años de trabajo quedaron bajo las llamas, sus ahorros, sus esfuerzos se volvieron cenizas en instantes. Desconsolados veían cómo todo se acaba en segundos.

A la 1:14 de la madrugada, los bomberos recibieron la llamada de emergencia, pero se cree que una de las hipótesis del origen del incendio sería por un corto circuito que 30 o 40 minutos antes de esa llamada, se diera.

Los primeros en ver lo que estaba sucediendo fueron dos agentes de la policía y un celador del Parque Santander, que de inmediato llamó a los bomberos. Era la 1:14 de la madrugada; mientras tanto, trataban de abrir la puerta de un local que antes era conocido como El Molino, allí inició la conflagración, pero rápidamente se extendió hacia nueve locales más.

Gran cantidad de juguetes, zapatos, ropa, bolsos y hasta una nevera, eran destruidos por las llamas, mientras sus dueños veían con lágrimas en sus ojos e impotencia cómo todo se acababa. Pero el lado humano y la unidad de la conocida mancha amarilla se vio reflejada en el sitio de la tragedia.

La mancha amarilla, apoyo en el momento más crítico

Sin pensarlo, más de 30 taxistas que también fueron avisados por uno de sus compañeros, llegaron al sitio y todos se pusieron en la tarea de tratar de recuperar lo que pudieran, fueron solidarios con aquellos que perdían todo su trabajo.

Mientras tanto, Barbas, como se le conoce a uno de los dueños de un local que llegó tan pronto le avisaron del incendio, vio cómo todo se derrumbaba, su alegría como es típica verla a las afueras de su negocio, o su espontaneidad que muchos le conocen, quedó confundida con su tristeza, con su llanto. Quienes lo conocen, aseguraron que pasará mucho tiempo para volverlo a ver como antes, toda su vida se la ha dedicado al trabajo y durante muchos años tuvo su negocio ubicado sobre la Calle Octava entre Carreras 5ª y 6ª.

Pero así como están sufriendo los propietarios de los negocios y las personas que trabajaban en ellos, los vendedores ambulantes también lloran su propia tragedia por culpa del fuego que les devoró su mercancía. En el mismo sitio donde, al parecer, inició el incendio, que de día que servía como parqueadero y restaurante, de noche era la bodega de la mercancía de alrededor de 40 vendedores ambulantes.

“A la 1:14 recibimos el reporte en la central del incendio que se estaba presentando entre la Calle Octava entre Carreras 5ª y 6ª, de inmediato, el cuerpo de bomberos de la ciudad de Neiva se desplazó en un tiempo de dos minutos hasta el sitio donde estaba ocurriendo el hecho, era un incendio de grandes magnitudes y el capitán tomó la decisión de pedir apoyo a otro cuerpo de bomberos y fue así como llegaron del municipio de Palermo, Aipe, Campoalegre y Rivera, con máquinas y con voluntarios”, dijo Nancy Trujillo, directora de la Oficina de Gestión del Riesgo.

Según la directora, “es muy apresurado decir por qué se originó el incendio, eso ya está siendo investigado por el cuerpo de bomberos, una de las hipótesis es que pudo haber sido por un corto circuito. El incendio ya está controlado, ahora se están recogiendo todos los escombros y se empezará a reconstruir todo”.

Ayudas de buen corazón

En el trabajo de recolección de escombros, una de las personas que ayudaron a los afectados por la intensa conflagración fue Ricardo Arias, que fue avisado por algunos vendedores informales que fueron y lo buscaron con el fin de que les ayudara a recoger lo poco que les quedó, en una camioneta de su propiedad.

“La gente se encuentra muy triste y desilusionada porque lo que medio tenían, se les fue al piso, lo ideal es que alguien les colabore, hay algunos que no tienen seguro y otros que tenían su mercancía dentro de los locales, pero los dueños no les van a responder con nada porque nada estaba asegurado. a mí me da un guayabo muy tenaz, no hay palabras para con esa gente, lo que único que puedo hacer es poner mi camioneta a disposición para esto gratis, porque siento que es mi deber, lo hago de corazón porque normalmente cobraría 30.000 o 40.000 pesos”, aseguró Arias.

Algunos de los afectados

Ruth Dussán Díaz narró que ayer, después de haber guardado su mercancía en el local comercial El Detallazo, de manera habitual, se dispuso a retornar a su hogar, alrededor de la 1:00 a.m., recibió una llamada en la que le informaban que se habían quemado las bodegas donde ella guardaba sus artículos comerciales.

“Cuando llegué ya todo se estaba quemando, yo tenía más o menos siete millones de pesos en puras medias, estamos esperando a ver qué dicen las autoridades porque, hasta el momento, no se han manifestado, los únicos fueron los bomberos que nos tomaron el censo,” narró Dussán Díaz.

Por su parte, Diana Paola Velásquez Dussán, que es una vendedora informal, expresó que en la conflagración perdió toda su mercancía con un valor que asciende a más de 15 millones de pesos en artículos, entre los que se cuentan sudaderas, ropa interior, pantalonetas, camisetas, medias, entre otros.

Prácticamente me quedé sin nada y en el momento no tengo idea de cómo voy a volver a empezar de nuevo, nadie nos ha dicho nada, sería bueno que nos ayudaran con un préstamo en un banco a poco interés y buscar alguna forma de colaborarnos, pues porque nos quedamos en cero, se rumora que en los próximos días se realizaría una reunión con el secretario de gobierno, ojalá que sí o de otro modo, no podremos recuperarnos”, afirma la comerciante.

Personas que lograron evitar la tragedia

Juan Sebastián Vargas, quien trabajaba en la misma acera en la que se incendiaron los locales, en el Local Comercial de nombre TNT 529, cuenta que a eso de las dos de la mañana, su jefe lo despertó con una llamada en un tono de suma preocupación, contándole que su hermano a través de un taxista que recorría el sector en ese momento, le había comunicado que la carrera 8ª estaba en llamas.

“Yo llegué acá a las 2:00 de la madrugada y ver esto en llamas me dio mucha preocupación, inmediatamente abrimos el local y empezamos a sacar la mercancía como se pudo, intentaron saquearnos pero gracias a Dios, no pasó a mayores; y pues, la policía nos ayudó bastante, cunado todo terminó fue que me sentí en contraste; por una parte, el ver la lamentable situación de mis vecinos y por otra, la felicidad al ver que habíamos salvado nuestro lugar de trabajo”.

Otro local que también se salvó de las llamas fue Hilachas Medellín, que se encuentra ubicado al lado de TNT 529; “yo llegué a las dos de la mañana, después de que la hija de mi jefe nos avisó a mí y a mis compañeros del incendio, cuando llegué vi a mucha gente desesperada, corriendo de un lado a otro con bultos, de igual manera, nosotros sacamos toda la mercancía buscando así evitar que pudiera quemarse, aparte de eso, no faltaron las personas sin escrúpulos pero menos mal, no alcanzaron a hurtar mayor cosa”, narró Ferney Valbuena.