Dejó una nota antes de ahorcarse en su habitación
Cristian Aldemar Artunduaga Motta, de 24 años de edad, tomó la desafortunada decisión de quitarse su vida. Familiares y amigos desconocen las causas que llevaron a este joven a suicidarse. El muchacho desde la noche anterior escribió una nota en la que “justificaba” las causas de su decisión.
Usando las sábanas de su propia cama y en la soledad de su dormitorio, en el tercer piso de su casa, Cristian Aldemar Artunduaga Motta, próximo a cumplir 24 años de edad, tomó la desafortunada decisión de acabar con su vida. El cuerpo del joven fue encontrado hacia las 8:30 de la mañana de ayer, en la casa de la calle 18 No. 39-117 del barrio El Vergel, parte alta, de la Comuna 5, oriente de Neiva.
Según uno de los vecinos, cercanos a la familia, la noche anterior había tomado papel y bolígrafo para resumir en un par de líneas las causas que lo llevaría a su fatal destino. Servidores de la Subdirección Seccional de Policía Judicial, CTI Huila, adelantaron el procedimiento de levantamiento del cuerpo, mientras familiares y amigos no se explican las causas de su fatal decisión. Intentaron auxiliarlo “pero ya estaba frio”.
Con los ojos abiertos
Yamil Quintana, amigo del padre del hoy fallecido, pasaba muy temprano por casa de los Artunduaga cuando un desgarrador grito lo hizo detenerse. “Yo llegué acá a la casa y escuché unos alaridos. Creí que eran los perritos chiquitos que tienen, pero cuando subí era Aldemar llorando: Su hijo se le había ahorcado. Vi a Aldemar desgonzado, con su hijo en los brazos; yo luego se lo ayudé a recibir y se lo acosté en la cama. Cuando yo llegué a la habitación, él ya tenía al muchacho en los brazos; ya lo había bajado. Se lo ayudé a acostar y le cerré los ojos, porque murió con los ojos abiertos”, relató don Yamil.
El cuerpo sin vida reposaba en su habitación, en el tercer piso de su casa ubicada en la calle 18 No. 39-117 del barrio El Vergel de Neiva.
Como recordando las historias de suicidios en el Salto del Tequendama, narradas estas por Felipe González Toledo en el diario El Tiempo, en este caso, el hoy occiso también dejó una carta. “Cristian dejó una nota en el que decía que él sufría de depresión, que andaba sin rumbo, que no le daba sentido a la vida. Él decía ahí que era una verraquera quitarse la vida, pero que con la única que le daba más tristeza era con la mamá, pero que esa era su decisión”, relató el señor a DIARIO DEL HUILA. El próximo 25 de marzo iría a cumplir sus 24 años.
Se salió hace un año
De acuerdo con Juan Camilo Artunduaga Motta, hermano del occiso, Cristian era una persona de pocos amigos. En su corta vida, solo tuvo una novia quien lo dejó hace un tiempo. Se refugiaba en la lectura, cuenta su hermano. Le gustaba leer y ver documentales sobre la vida, teorías del origen del universo y sobre asuntos misteriosos.
“A mamá y papa los adoraba, a quienes nunca les dio canas. Fue muy de casa. Estaba en tercer semestre de Licenciatura en Educación Artística, pero se aburrió y se retiró hace un año, porque había mucha gente desagradable, decía”, relató el hermano.
Practicaba calistenia
Durante aquel año, se dedicó a practicar la calistenia (el ejercicio físico con equipos y ayudas técnicas) junto con su hermano. No trabajaba, razón por la que le quedaba suficiente tiempo libre para pensar y hacer ejercicio. “Era muy disciplinado con eso. Tenía pesas hechas por él mismo, tenía una bolsa con piedras, hacia fondo, barras, iba a practicar al parque”, resaltó Juan Camilo.
Su abuela, sus primos y, en especial, su madre y su padre, no entienden porque el joven tomó tal decisión.
No trabajaba, pero ya su hermano le estaba ayudando para dejarlo en el trabajo que él estaba a poco de dejar. “Por el momento, no estaba trabajando, pero ya le iba a salir trabajo en una bodega en donde yo trabajo. A mí como me salió en otro lado como auxiliar contable que fue lo que estudie, y algunas veces hago también moto taxi, entonces la idea era que él se quedara con eso en la bodega. Ese era el pensado”, resumió su hermano.
Querían montar un taller de motos
Otro de los proyectos en los que su padre estaba también ilusionado con sus dos hijos era montar un taller de mecánica de motocicletas. “El pensado mío como mototaxista que soy, al igual que mi hijo el menor, era montar un taller de motocicletas entre los tres; inclusive, ya le estaba engallando una ‘motico’ que tenemos por ahí, pintándola y todo eso, para que se fuera ilusionando con la idea. Yo le decía, ‘mijo, vamos a ver si podemos cuadrar un proyecto con algún organismo para montar ese negocito y dejar así el mototaxismo. Pero solo mi Dios sabrá porque mi muchacho tomó esa decisión”, resumió.
Esta es la moto que don Aldemar le estaba ‘engallando’ a su hijo para que se fuera ilusionando con la idea de un taller de motos. Juan Camilo Artunduaga Motta, hermano del occiso.
Frente a este desafortunado caso de suicidio de un joven, don Aldemar Artunduaga Polanía, padre del occiso, hizo un llamado a que los padres de familia escuchen más a sus hijos. Hizo un llamado a la unidad familiar. “Esto que le sirva a otros padres y a otras madres. Uno debe hablar un poquito más con los muchachos. Muchas veces por cuestión de dinero, de deudas y otras cosas, uno se dedica al trabajo y descuida la salud emocional de la familia. Yo soy mototaxista desde las cuatro de la mañana hasta las 10 de la noche, y por eso sé que en el fondo faltó más comunicación con los hijos”, dijo.
