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Judicial/ Creado el: 2016-03-08 09:35

Día de la Mujer: El amor de madre de una investigadora del CTI

Con 14 años de pertenecer a la Fiscalía, Diana María Núñez Forero ha podido alternar desde muy joven su rol de investigadora del Cuerpo Técnico de Investigación y uno de los más difíciles: ser madre. Hoy DIARIO DEL HUILA reconoce el trabajo de ellas en su día.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 08 de 2016

Natural del municipio de Buga, la ciudad del Señor de los Milagros en el Valle del Cauca, gustosa del sudado de su mamá y amante de deporte y el gimnasio, esta mujer risueña, alegre, pero de temperamento fuerte dirige la unidad de Policía Judicial del CTI en el municipio de Pitalito.

Hablamos de Diana María Núñez Forero, quien desde hace dos años tiene bajo su responsabilidad los casos más complejos que se han registrado en el sur huilense, como el asesinato de la periodista Flor Alba Núñez. 

Todo inició con su judicatura

‘Chata’ o ‘Chatica’, como le dicen habitualmente sus amigos cercanos de cariño, es abogada, egresada de la Universidad Santo Tomás. Con esfuerzos, logró cursar una Especialización en Derecho Penal de la Universidad Católica y Derecho Probatorio de la Universidad Santo Tomás.

“Me gané la oportunidad de hacer mi judicatura en la Fiscalía delegada ante el CTI, y ahí comenzó mi carrera en esa bonita familia que me ha tenido aquí durante 14 años”; y así comenzó su relato con DIARIO DEL HUILA.

‘Chata’, hija única

Y el no haber tenido hermanos con los cuales compartir su niñez, inicialmente pudo haberle traído algunas jornadas de soledad familiar. Sin embargo, hoy asegura que fue una bendición, pues son sus padres quienes, luego de su embarazo, acompañan a Diana en formar a su pequeño mientras ella va tras el hampa.

En medio de un mundo, para algunos, tal vez abrupto, el tiempo es el peor enemigo. “A veces es duro tener que sacrificar esos espacios con él; pero yo llego de la oficina y para mi es importante pasar buen tiempo con mi bebé. Es duro porque uno tiene que ser mamá primero que todo y tienes que ser jefe en el trabajo. Uno tiene que cumplir muy bien los dos roles”, resaltó.

Antonio José, su vida

En medio de historias trágicas, de delincuentes a los que hay que procesar para enviarlos a la cárcel, hay una mujer que vive la vida a ritmo de trova cubana y de tararear canciones como ‘Zamba para no morir’ de la argentina Mercedes Sosa. “Me encanta el sudado que me hace mi mami, en especial los domingo. Me encanta ir al cine, recordando mucho la película El Abogado del Diablo, porque va mucho con mi trabajo. Pero lo que yo más adoro y lo que mueve mi vida es Antonio José, mi pequeño”, relata con entusiasmo Diana.

 width=Desde hace cinco años, sus padres son los que han permitido que su rol como investigadora del CTI y de madre los pueda asumir con comodidad.

“Para mí, Antonio José es el eje de mi vida, el motor. Él es la personita que me impulsa a ser mejor ser humano, porque tengo que darle buen ejemplo y quiero que sea un hombre de bien. He sido bendecida, porque yo soy hija única; entonces, mis papas se vinieron a vivir conmigo. Me han acompañado estos últimos cinco años que fue todo el proceso de mi embarazo. Mientras yo trabajo, mi mami y mi papi son los que me colaboran con el cuidado de Antonio José”, relató.

Entre ser madre y su trabajo

Explica que los últimos cinco años han sido en los que le ha tocado asumir los retos más complejos de su vida. Al rol habitual, ya de por sí difícil, que es el de investigar crímenes y buscar delincuentes, era el de asumir un rol aún mayor: el de ser mama.

“Yo soy madre por vocación. Y es un tema del cual yo me siento absolutamente orgullosa, porque mi hijo nació en un momento de mi vida en que yo quería ser mamá. En la que, de pronto, por el rol que yo siempre he desempeñado, porque he estado en muchos lugares del país, no me ha permitido tener una estabilidad emocional con determinada persona. Pero yo fui mama porque quise ser mama”, relató.

Trabajar en esto y la relación con la familia es bastante complejo. “Él sabe que yo soy la jefe del CTI, sabe que es esa institución, sabe que hago yo, que hacemos allí. Yo le hablo a él con muchísima claridad. Para mí ha sido fundamental la comunicación constante con mis padres y con mi hijo”.

Todo un proceso

En sus 14 años con la Fiscalía, ha logrado estar en las zonas más complejas de la geografía nacional. “He trabajado en las seccionales de Tolima, Santander, Bogotá y Meta. Ya luego de cuatro años de estar en el área operativa, me ascendieron al cargo de jefe. Por 11 años he dirigido las unidades del CTI en Melgar (Tolima), en Socorro (Santander), en Vélez (Santander); en Villavicencio (Meta) fui jefe de la Seccional de Análisis Criminal de esa ciudad. Ya en los últimos tres años, me enviaron al Huila. El primer año estuvo en la unidad del CTI en La Plata y los dos últimos en la seccional de Pitalito”, explicó.        

“Me encanta lo que hago, amo mi trabajo. Para mí, la familia que tengo en el CTI es lo más importante. Difícil en lo que hago es tal vez sacrificar espacios con mi bebé que tiene cuatro años. Yo pienso que la ventaja que pudiésemos tener en mi trabajo, no es tanto por el género sino que es un tema de actitud, de ganas, de pasión y de ponerle amor a cada actividad que se desarrolla dentro de la institución”.

Sensibilidad de mujer, relación con el crimen

Su rol de madre la hace más sensible a delitos que se relacionan con la vulneración de derechos a la mujer y a la niñez. Dice que en cada acción que hace en el marco de su trabajo como investigadora ella siempre piensa en su Antonio José. “El tema de los delitos sexuales definitivamente me conmueve. El tema de ver menores implicados en delitos como homicidio, en tráfico de estupefacientes, en hurto, también me preocupa. Entonces, esa imagen de ver a un niño o a un joven delinquiendo o en el rol de victima me impacta muchísimo”, resaltó Diana.

 width=‘Chata’ o ‘Chatica’, como le dicen habitualmente sus amigos, dice que en su trabajo es poco el tiempo que le queda para compartir con Antonio José, su pequeño.

Tener esa radiografía de lo que pasa en el marco de su trabajo influyen en la formación de su hijo. “Me preocupa mucho a mi el tema del consumo de sustancias psicoactivas. A mí me parece que ese es una situación supremamente dolorosa para uno como mamá. Yo le estoy tratando de dar un muy buen ejemplo para que él sea un hombrecito de bien”, resaltó Diana.

Con la convicción de ser mejor cada día, Diana María continuará esclareciendo con su equipo en el CTI los crímenes que azotan la región; de la misma manera como busca, día a día, fortalecer la unidad familiar que necesita su pequeño para hacer de él un mejor ciudadano.