Corte ordena indemnizar a cuatro familias por averías en sus viviendas
Luego de que cuatro familias demandaran a una reconocida constructora de la ciudad por la mala construcción de sus inmuebles, la Corte Suprema de Justicia obligó al arquitecto Marco Tulio Díaz, en última instancia del 7 de octubre, a pagar más de 2000 millones de pesos a los afectados.
Este drama comienza cuando hace aproximadamente 20 años, cuatro familias de medianos recursos de la ciudad, en búsqueda de un techo propio para poder vivir con sus familias, contactan al arquitecto Marco Tulio Díaz Serrano, quien en ese tiempo era el propietario de una reconocida constructora de la ciudad, con el objetivo de que les hiciera sus casas de la calle 8C con carrera 39.
Efectivamente, las viviendas fueron entregadas para estrenar a las familias; hasta ahí, todo bien; los problemas empezaron a los pocos meses cuando empezaron a notar las fisuras y grietas es sus hogares, sobre todo en las paredes y el suelo, por lo que optaron naturalmente por reclamarle a Díaz Serrano por esta situación, a lo que él hizo caso omiso, por más de que se tratara de lograr un acercamiento entre las partes.
Por consiguiente, aproximadamente hace 14 años optaron por iniciar un proceso legal, en el que contrataron al abogado Fernando Rojas con el objetivo de que el arquitecto Díaz Serrano les respondiera ya que se encontraban sumamente preocupados porque sus viviendas estaban muy afectadas; en algunos casos, la dilatación de las paredes de sus casas alcanzaban los 15 o 20 centímetros, a tal punto de que según y como cuentan los propios afectados, podía mirar todo lo que pasaba en el exterior.
“Los ingenieros que yo llevé en ese momento, quienes eran los más idóneos en el país y entre los que estaba quizás uno de los mejores calculistas del país, Antonio José Tuco Puentes, quien rindió un concepto técnico y afirmó ante el juzgado cuarto civil que esas casas no aguantaban si su propio peso y que tenían que evacuarse inmediatamente”, afirmó el abogado Fernando Rojas Suárez.
Historia del proceso
Al principio, las expectativas de los afectados en cuanto a las posibilidades de ganar este proceso legal eran escasas ya que, como se sabía, la acción se inicia cuando unas constructora no cumple una acción reivindicatoria que se da al año siguiente después de que aparece el daño y ya se tenían cerca de cuatro años no más para demandar -tiempo que ya había pasado-, pensaron que nada se podía hacer y que estaban perdiendo el tiempo, pero la defensa había estudiado los documentos a cabalidad y encontró que el mismo constructor, quien resultó siendo Díaz Serrano, era quien había pedido la licencia y quien las construyó y las vendió, por consiguiente, el plazo para entablar la demanda se ampliaba no como vicio redhibitorio -12 meses- sino que era de 10 años para denunciarla y de 20 años para presentar la demanda.
Después de muchos obstáculos y de presentar el suficiente material probatorio, en el año 2007 se ganó el proceso en contra de Marco Tulio Díaz Serrano y la justicia falló a favor de los afectados, pero cuando en cabeza del abogado Fernando Rojas Suárez, fueron a embargar al arquitecto, unos predios que previamente se habían ubicado, este arguyó que esos bienes no se podían embargar porque le pertenecían al municipio, e inmediatamente se dispuso a insolventarse, ahí empezó a crear figuras con los bienes que tenía a su nombre, en un primer momento, creando una sociedad de responsabilidad limitada de la Constructora Ipanema, la que liquidó para construir una sociedad de acciones simplificadas y pasó todos los bienes a su hijo que era menor de edad, lo que evidencia que se insolventó para no cumplirle a la gente que en ese momento eran 1200 millones de pesos.
Al ver, Díaz Serrano, que en una primera instancia el Juzgado Cuarto Especializado de Neiva falló a favor de los moradores, impugnó el caso ante el Tribunal Supremo de Neiva, pero como en la ocasión anterior, volvió a darle razón a las demandantes; entonces optó finalmente por elevar a la Corte Suprema de Justicia una acción de casación, a lo que finalmente le respondieron el pasado 7 de octubre de 2016 ratificando los fallos anteriores y obligándole a pagar una nueva suma que supera los 2000 millones de pesos.
Dramas de las familias afectadas
DIARIO DEL HUILA dialogó con miembros de las cuatro familias afectadas, quienes en medio, por una parte, de la esperanza de que al darse este fallo final por parte de la Corte Suprema de Justicia, por fin se pueda hacer que el señor Marco Tulio Díaz Serrano les reembolse su dinero y, por otra, de que este señor nunca les pague y quede esto en una especie de limbo, narraron su larga historia de peripecias y zozobra.
Olga Peña Ávila
Yo creo que antes del año, se empezaron a ver unas fisuras, unas grietas pequeñas, entonces le dijimos al señor Marco Tulio porque él fue el que nos vendió la casa, lo que sucedía; y él nos dijo que eso era que el terreno se estaba afirmando y que eso no había que ponerle cuidado; pero resulta que siguieron presentándose otras y más grandes, después se hicieron más evidentes al cabo del tiempo, entonces, él mando a resanar estas fisuras y así pasó un tiempo pero eso no solucionó nada; entonces, las cosas se fueron empeorando pero él hizo caso omiso a nuestras quejas, ya se fue la casa dañando más arriba, en la sala, el piso, ya no podía servir la sopa en el comedor porque había una inclinación, hasta que me tocó venderla en 75 millones, me hizo mucho daño.
Graciela Laiseca
“Yo no le compré la casa al arquitecto Marco Tulio Díaz Serrano recién construida sino a un dueño anterior hace como 18 años; con el temblor que hubo en Armenia, a mi casa sí empezaron a vérsele grietas y tanto así que dije: ¿quién me responde por mi casa?, entonces llamé al arquitecto Díaz Serrano, inclusive fui y le pedí los planos y me los dio y le dije que arregláramos por las buenas, a lo que él hizo caso omiso; la verdad, fui la pionera en esto porque con base en esto, nosotros mandamos a arreglar la casa, me fui a pagar un año de arriendo, esta casa se gateó, contratamos a alguien para que nos la arreglara, la casa tenía seguro, entonces me mandaron unos ingenieros para que hicieran unos apiques y miraran el material, o sea, la vigas, el cemento, pero el plano no coincidía con lo que decía, ya que la varilla era de 3/8 y no como decía el plano, que era de media pulgada”.
Fabiola Vargas Tovar y Efraín Amaya
Hace aproximadamente 20 años estamos viviendo en esta casa, la recibimos bien pero la sorpresa fue que al poco tiempo, unos meses, empezamos a observar unas grietas, inmediatamente avisamos al señor constructor Marco Tulio Díaz, él envió unos señores e hicieron unos resanes pero los problemas siguieron presentándose y a medida que pasaba el tiempo, estas se agravaron y ya era tanto el peligro que la puerta cedió, muchas veces nos quedábamos afuera, nos tocaba entrar por las ventanas, hace dos años contratamos quién viniera a hacernos los resanes, a cambiar el alcantarillado, y mientras abrieron las brechas, nos dimos cuenta de que el material de la casa no correspondía con lo que estaba en los planos y que faltó hacerle un estudio y un tratamiento al suelo; por esta causa, vivimos muy atemorizados porque no sabemos con esto de los temblores qué pueda pasar, ya no sé si dormir en el patio o en la casa.
Martha Cecilia Penagos Mora
Nosotros compramos la casa en el año 1993 para estrenar y empezamos a notar grietas en las paredes; como estábamos pagándola todavía, nosotros antes de pasarnos teníamos a nuestra madre viva, entonces hicimos una ampliación y los ingenieros detectaron que no habían zapatas, entonces yo me acerqué donde Marco Tulio Díaz y le comenté esto y él me dijo: “es que los ingenieros no hacen sino llenarse de hierro” y no me contestó nada más; de todas maneras, hicimos arreglos con gente profesional que sabía del trabajo pero se seguían presentando las fisuras. Un hermano que es ingeniero civil nos aconsejó que nos saliéramos de la casa, que no viviéramos más allí y contratamos un profesional en geotecnia, quien nos dijo del mal estado de la construcción, que el hierro no era el adecuado, al suelo no se le hicieron los estudios, nosotros nos volvimos a pasar porque la reconstruimos, le arreglamos de todo, se hizo cimentación hasta encontrar suelo firme, inclusive hay un estudio de Ingeominas que lo pagamos entre todos, que dictamina que esto no era para haber construido, hay un falla geológica.
