Con doble facturación, habría hurtado 409 millones de pesos de Agrovelca en Campoalegre
Raquel Mildred Fierro habría usado su posición como jefe de cartera de esta empresa de insumos agrícolas para hacerse ilícitamente de una cuantiosa suma de dinero. La situación fue revelada por estos días en una audiencia de juicio oral que se lleva en su contra.
La historia sucedió en el año 2011 cuando Raquel Mildred Fierro, para entonces jefa de cartera de la sede de Agrovelca en el municipio de Campoalegre, habría utilizado para beneficio personal una millonaria suma de dinero, la cual era de la cartera morosa de los clientes de esa compañía. La mujer, según la declaración juramentada ante el juez, cobraba la cartera de los clientes en esa localidad pero no los reportaba. La situación fue denunciada por Gloria Inés Perilla, gerente de Agrovelca, y su esposo, Mauricio Otálora, subgerente de la entidad.
Doble facturación
De acuerdo con la declaración dada ante el fiscal por Mariluz Oliveros, quien para entonces era jefe de cartera de la empresa Agrovelca en Neiva, Raquel Mildred les hacia una señal particular a las facturas (un punto en un extremo del documento) para saber cuáles efectivamente eran las que se debían cobrar y de cuáles ella sacaba dinero. De esa manera logró hacerse, según Mariluz, de por lo menos 409 millones. “Yo semanalmente le entregaba a ella [Raquel Mildred Fierro] un listado de cartera en el cual yo le demostraba las condiciones de cómo estaban los clientes”, explicó Mariluz.
Raquel Mildred Fierro se habría hurtado la millonaria suma de dinero para beneficio personal, cifra hacia parte de la cartera morosa de Agrovelca en Campoalegre.
Sin embargo, se registró para esa época una avalancha de un río en Campoalegre, la que arrastró los cultivos de muchos de los clientes de la empresa. Luego de esta calamidad, Mariluz y Héctor Cazallas, ingeniero agrónomo y vendedor de Agrovelca, fueron a visitar algunos de los clientes que tenía la compañía en Campoalegre.
“Sabíamos que la cartera de Campoalegre estaba vencida, pero era por esa avalancha que había pasado por esos días. Fuimos, entonces, a visitar los lotes de los clientes, se recogió información, pero yo no vi rastro de que allí hubiera existido un cultivo anteriormente. Yo, como estaba nueva, no noté nada. Raquel me dijo que las personas de esos lotes eran clientes y pues no confirmé”, dijo al juez.
Otra vez la misma cartera vencida
Según Mariluz Oliveros, la testigo de la Fiscalía, a los 15 días de aquella auditoría regresó a Campoalegre a adelantar la visita a los clientes. Para aquellos días, cuenta Mariluz, Raquel Fierro no se encontraba en el municipio, por lo que había dejado a su hermana Pilar Fierro al frente de la oficina. “Yo generé un listado de cartera, me fui con mi portátil, con mi agenda y comencé de nuevo. Cuando noto que otra vez estaba pendiente en mi listado de cartera, con las mismas facturas vencidas, el mismo valor y los mismos números, y yo sabía que ya muchos habían pagado”, explicó a la audiencia.
La empresa se dedica desde el 19 de julio de 1993 a comercializar soluciones agropecuarias, suministrando productos y asistencia técnica.
“Yo voy a Campoalegre y pregunto otra vez sobre clientes vencidos; le pregunto a Pilar, la hermana de Raquel, que por qué tal cliente vuelve a aparecer vencido cuando ese ya pagó. Ella no me supo dar respuesta ese día. Entonces, llamé a Raquel que estaba en Neiva y le dije que por qué encontré a Punto Farid en cartera, cuando ella misma me había dicho que ya había pagado. Ella me dijo que él no había pagado para esa fecha sino para otra, y que lo había hecho con un cheque”, dijo. Sin embargo, ella nunca le dio aquel cheque con el que presuntamente había pagado aquel cliente.
Mariluz Oliveros propuso entonces al comité de cartera de la empresa que se hiciera una auditoría en horas de la noche porque los clientes se encontraban a esa la hora en su casa, pues en el día estaban trabajando. “La gerente me dijo que comenzara desde el siguiente día. Eso fue un viernes, y el sábado entonces me dirigí a visitar uno de los primeros clientes a Campoalegre. El primer cliente que yo visité fue la señora Rosalía Aldana”, explicó.
Uno de los ‘tumbes’
Los esposos Armando Cortés y Rosalía Aldana serían los primeros clientes de la compañía en hacer una conciliación de cartera. “Yo, ese día me presenté y dije a qué venía. De una vez salió muy enojado don Armando a decirme que eso estaba mal, que esa información que tenía no era, que ellos ya habían pagado. Yo tenía un listado de clientes en mora en la que aparecía la señora Rosalía Aldana. Aparecía el valor, la fecha, que de acuerdo a lo que yo tenía en el sistema, de lo que nos enviaba la sede de Campoalegre, eran como 88 millones de pesos lo que nos debían”, relató la señora.
Mientras que en la sede Neiva y Garzón de Agrovelca la cartera de morosos era estable, en Campoalegre la situación era crítica.
Ese día, el señor Armando Cortés le presentó a Mariluz las colillas de pago y aseguró que tenía las facturas originales. “Él se fue a buscar las facturas pero no las tenía, y recordó que las tenía la contadora de él. Entonces, le dijo a la esposa que se las trajera de la contadora. Doña Rosalía se fue a traer las facturas originales y a los 10 minutos llegó Mildred Fierro a la casa de doña Rosalía. Nadie la había invitado a esa diligencia, porque eso habíamos acordado con la gerente Gloria Inés. Nadie sabía, pero ella llegó”, explicó.
La primera versión de la deuda
Raquel Mildred le dijo entonces a Mariluz que en efecto, Rosalía Aldana sí debía los 88 millones de pesos que decía deber. “Las dos se miraron [Raquel y Rosalía] y doña Rosalía nos dijo que sí debía esa plata. Yo le dije que por qué si ella tenía las facturas originales. Necesito que me las entregue, le dije. Ella me dijo que no podía, porque su esposo no se debía enterar que ella adeudaba toda esa plata. Yo le dije que necesitaba que me entregara esa factura, pero me respondió que realmente no la tenía”.
“Luego, salí de ahí y me alcanzó Raquel para decirme que habláramos. Raquel me dijo que era un favor que ella le estaba haciendo a doña Rosalía. Me dijo es que ella tenía otra deuda, y me pidió a mí prestadas las facturas de la empresa para ella justificarle al esposo que había pagado toda la deuda. Yo le respondí que uno hacia favores pero no de esa manera, prestando la documentación interna de la empresa para justificar esa plata y 88 millones en mucho dinero”, dijo la mujer.
¿La quería encubrir Raquel?
Aunque ese día Rosalía Aldana aceptó que supuestamente sí debía ese dinero a la empresa, posteriormente ella misma cambió su versión de la deuda. “Yo veía que entre Raquel y doña Rosalía se miraban, se hacían gestos. Entonces, fui con doña Rosalía a la notaría y Raquel se iba a ir detrás de nosotras. Pero yo le dije que no, que allá doña Gloria la necesitaba en el Molino, y ella se fue entonces”.
“Cuando llegamos a la notaría, doña Rosalía se puso a llorar y me dijo que ella quería mucho a Raquel, que era su amiga pero que, en realidad, ella no debía esa plata. Me dijo que Raquel le había pedido el favor a ella (a Rosalía) que mintiera sobre la deuda. Que Raquel iba a utilizar ese dinero, pero que ella después lo iría a reponer”, reveló Oliveros.
Luego de enterarse de esa anomalía con Rosalía Aldana, la gerente Gloria Inés Perilla le pidió entonces que al siguiente día, que era domingo, Mariluz visitara a otros clientes. Es así que ella hizo la visita a Serafín Lizcano, Henry Dussán, Rogelio Medina, entre otros, y en todos los casos se evidenciaron presuntas anomalías.
“Todos me decían que ya habían pagado. Algunos tenían recibos de caja en una hoja, la cual tenía el logo de la empresa, decía ‘recibido de’, colocaba el valor y estaba la firma de Raquel. Eso era lo que me mostraban para evidenciar que ya habían pagado. La mayoría no tenía facturas originales”, dijo.
Finalmente, Raquel Mildred Fierro reconoció, según lo declarado por Mariluz Oliveros, que se había llevado ilícitamente unos 168 millones de pesos, dineros que habían sido recaudados por ella de los clientes de Campoalegre, pero que no habían sido reportados a la empresa. Sin embargo, luego de haber hecho varias visitas a la mayoría de clientes de ese municipio, lograron determinar que la cuantía era superior a los 409 millones de pesos.
