A 10 años de la masacre
Hoy se llevará a cabo el acto de desagravio por el cual las autoridades civiles, de la fuerza pública y la comunidad en general, rechazarán todo acto de violencia en el marco del conflicto armado. El siguiente es uno de los tantos recuerdos que aún, luego de 10 años, marcaron desde diferentes ámbitos la vida de quienes vivieron esos momentos.
Rivera nunca olvidará aquel mediodía del 27 de febrero de hace diez años. En el ambiente aún se respira un aire tenso, como si las salpicaduras de sangre estuvieran en las paredes y contornos de aquel salón. Para quien estuvo allí aquel lunes y escuchó las ráfagas de fusil, la nostalgia le hace recordar -luego de 10 años- este trágico y repudiable hecho. En voz de una de esas tantas almas que, aunque no fue testigo de los hechos, sí vivió lo que todo un pueblo sufrió: el miedo a la incertidumbre.
Aníbal Azuero y Alfadil Arias, Q.E.P.D.
Se escucharon en el restaurante
Para María Ilse Andrade Soriano, el tranquilo fin de semana que vivieron ella y sus compañeros de Neiva pasó a ser el más terrible de su vida y el de muchos huilenses que también sintieron la guerra. “Ese día yo me encontraba con unos amigos almorzando en un restaurante ubicado en el parque central del pueblo. Estábamos por regresarnos a Neiva, luego de haber estado ese fin de semana en unas jornadas formativas en un centro recreacional, muy habituales en Rivera”.
Selfides Fernández y Desiderio Suarez, Q.E.P.D.
“Ya habíamos comprado también los pasajes para regresarnos a Neiva, cuando escuchamos un sonido horrible. Salimos del restaurante a ver qué pasaba, pero la señora del restaurante nos dijo que nos entráramos porque ella iba a cerrar la puerta. El lugar estaba lleno de comensales, por lo que la dueña del lugar con terror le dijo a su hijo que cerrara y se entrara”, relató Ilse.
Héctor Tovar y Jaime Andrés Perdomo Losada, Q.E.P.D.
Aún, en ese momento, nadie sabía qué era lo que había pasado. Pero solo fue cuestión de esperar unos cuantos minutos para que personas que venían bajando arribaran al lugar de donde aún salía humo a dar a conocer al resto del pueblo lo que en realidad era: una masacre. “Una señora se puso a llorar cuando escuchó gritar a un muchacho, que venía bajando en una bicicleta, que en un centro recreacional había gente tirada en charcos de sangre. Al escuchar nosotros eso, buscamos al señor del carro de transporte público y nos regresamos de una”, puntualizó.
La masacre
El día de la masacre todo el Concejo de Rivera sesionaba en este municipio. Solo sobrevivieron dos de sus miembros, uno de los cuales fue condenado por su presunta participación en los hechos. Hoy en día, este turístico pueblo -a 15 minutos de Neiva- aún siente el dolor que difícilmente se atenuará con el tiempo. Lo que más duele a las nueve familias es el olvido.
Luis Ernesto Ibarra, Moisés Ortiz Cabrera y Octavio Escobar, Q.E.P.D.
A continuación, los nombres de los concejales asesinados que hoy, DIARIO DEL HUILA recuerda: Desiderio Suárez, Moisés Ortiz Cabrera, Luis Ernesto Ibarra Ramírez, Jaime Andrés Perdomo Losada, Alfadil Arias, Aníbal Azuero Paredes, Octavio Escobar, Sélfides Fernández y Héctor Tovar. Ante este frío episodio, las viudas que dejó el crimen levantaron en febrero de hace dos años el Obelisco de la Recordación: Gloria Aguirre Leguízamo, Leida Puentes, Esmérita Narváez, Edelmira Losada, Orfidia Puentes, Alicia Acevedo, Edilma Perdomo, Irene Gutiérrez de Fernández y Luz Cedeño.
