jueves, 19 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-03-31 11:43

32 exhumaciones en La Plata, para que su memoria no se calle

Desde ayer iniciaron las labores de limpieza de la zona del cementerio Jardines de Paz del municipio de La Plata donde están sepultados los 32 cuerpos sin identificar. Esta sería una de las primeras fosas comunes en las que estarían enterrados guerrilleros caídos en combate.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 31 de 2016

Con palas, rastrillos y guadañadoras, personal contratado por la Alcaldía de La Plata, personal del CTI Nivel Central y funcionarios de Medicina Legal, empezaron desde ayer las labores de limpieza de los terrenos en los que están sepultados los 32 cuerpos sin identificar y que fueron asesinada en el marco del conflicto armado. En medio de la alta maleza, que da cuenta de los años de abandono de este punto del cementerio Jardines de Paz de La Plata, buscan levantarse de las profundidades del olvido 32 historias para que su memoria no se calle.

El personal experto

La operación la dirigen dos personas. Una es Carolina Herrera, fiscal 183 de Exhumaciones de Neiva, quien es la encargada de sistematizar lo recogido en el proceso. Otro es Jaime Enrique Castro Bermúdez, antropólogo forense del CTI Nivel Central, quien dirige el proceso de extracción de los restos humanos. El resto del equipo humano lo integran tres antropólogos, dos odontólogas, tres topógrafos, dos fotógrafos, tres personas de la unidad canina y una persona que ayuda en el registro audiovisual. Este personal trabajará durante los próximos 12 días entre las 7:00 a.m. y las 3:00 p.m.

Además del  personal  humano involucrado, Fergie, Pepe y Luna también tendrán su cuota en este trabajo. Son tres perros entrenados en dos áreas fundamentales en estos procedimientos. Fergie y Pepe están capacitados para detectar restos óseos y cuerpos en descomposición, mientras Luna es la que hace el barrido inicial para cumplir el protocolo de seguridad.

“Inicialmente empezamos con una investigación de archivo y documentación; es decir, toda la información que haya de prensa, de documentos judiciales, entrevistas, recuperación de memoria, revisión histórica del cementerio. Todo esto fue el primer paso que se hizo en enero. Luego hicimos una prospección, que es un levantamiento topográfico de todo el campo santo y determinamos los puntos que vamos a excavar, el tipo de tierra, de vegetación. Concretamos una fechas, la cantidad de tiempo de acuerdo con la investigación, para luego ir a la excavación”, explicó, Castro Bermúdez.

Lo que hay tras la fosa

La historia que se esconde tras esta exhumación se remonta a la tarde del 13 de julio de 2002, cuando una volqueta del Ejército ingresó al campo santo y depositó los cuerpos de unas personas sin identificar. Al parecer, serían presuntos miembros del frente 13 Cacica Gaitana y del frente Uriel Varela, de las FARC, quienes habían protagonizado una toma guerrillera a las poblaciones de Oporapa y Maito.

Sin embargo, luego de cruentos combates, el Ejército mató a los insurgentes y, debido a que nadie los fue a reclamar, los depositaron apilados en la fosa común que hoy el CTI exhuma.

Y eso quedó en la memoria colectiva de los pobladores de La Plata. Rodrigo Fajardo, antiguo sepulturero de este campo santo, recuerda aún los días en que ese grupo de soldados llegó a descargar aquella pilada de seres humanos. Aseguran algunos de los vecinos del lúgubre lugar, que no solo en aquel punto del cementerio hay cuerpos sin identificar, que en algunas bóvedas sin nombre se esconden historias de seres humanos que una vez caminaron por esta tierra, a la espera de que también les asignen nuevamente su nombre.

Es así que, esta sería la primera de este tipo que se interviene, dentro de muchas en las que habría personas presuntamente integrantes de las FARC en esta zona del país. Y  es por ello que esta exhumación se da en el marco del Acuerdo 062 de octubre de 2015, suscrito entre las delegaciones de Paz de las FARC y el Gobierno de Colombia. “Ahí siempre estuvo marcado donde ha estado la fosa, porque esta tiene unos rasgos y unos bordes característicos. Igual, la fosa en sus inicios tuvo una marcación con una cruz de madera. La cruz ya no está pero encontramos el pilar de la cruz”, recordó Castro Bermúdez, director de la operación.

El cementerio fue acordonado con dos anillos de seguridad, en miras a evitar traumatismos durante el procedimiento. Se tiene previsto que los cuerpos en estado óseo empiecen a salir a partir del cuarto día de trabajos.