“Si no me vuelo me matan”
En la noche del sábado el periodista corresponsal de DIARIO DEL HUILA en Pitalito, y activista de los derechos humanos, Rodrigo Rojas Garzón, fue secuestrado por cuatro hombres cuya intención era asesinarlo, pero logró escapar e informar de su situación a la Policía que lo auxilió.
Como una pesadilla califica el periodista y activista de los derechos humanos en el municipio de Pitalito, Rodrigo Rojas Garzón, los momentos de angustia que vivió por espacio de ocho horas, cuando hombres armados lo retuvieron para intentar asesinarlo a sangre fría, pero por fortuna logró fugarse para contarlo.
De acuerdo con su relato, el plagio se registró a las 7:30 de la noche del sábado anterior. El comunicador se dirigía a su residencia ubicada en el barrio León Trece, de Pitalito, cuando fue interceptado por cuatro sujetos que se transportaban a bordo de un taxi.
“A pocos metros de llegar a la casa vi que paró el taxi. Uno de los sujetos que iba en la parte de atrás abrió la puerta, me apuntó con arma de fuego y me dijo que me subiera al vehículo, tan pronto me subí vi que eran cuatro sujetos que llevaban sus rostros cubiertos, y me colocan una especie de pasa montañas. Pusieron nuevamente en movimiento el vehiculó, y el tipo que iba al lado del conductor me dijo que si me portaba bien que no me pasaría nada”, dijo Rojas Garzón.
“El taxi transitó unos quince a veinte minutos por la vía central, porque escuchaba carros que subían y bajaban, luego se desviaron a la izquierda y tomaron una vía destapada, en la cual se andaba con mucha dificultad, el automotor andaba despacio y se sentía que cogía huecos.
Fueron como otros cinco a diez minutos desde la carretera central, nuevamente pararon, uno de ellos se desmontó, y se escuchó que abrieron un broche, el carro continuó, y como a unos cinco metros se detuvieron finalmente. El sujeto que va delante de mí me dijo que me bajara y me metieron a una vivienda. Me ayudaron a sentar, y uno de ellos me quitó la capucha”.
Cuenta que luego el que al parecer mandaba a los demás sujetos, se le acercó y le preguntó si sabía porque lo había retenido. “Yo le contesté que no, y entonces me dice que es para que habláramos de “esos hijueputas derechos humanos que tanto defiende, y esa fundación de mierda a la que pertenece”.
Recuerda que le dijeron que si tenía celular que lo apagara y que lo guardara, y que él les obedeció y lo dejó en el bolso, donde tenía su grabadora de voz y su cámara fotográfica.
“La casa donde me llevaron tenía dos habitaciones, construida en material, de paredes color amarillo, puertas en metal, y ubicada frente a un espeso bosque. Me dejaron por un buen rato con uno de los sujetos. En ese transcurso logré recuperar el celular sin despertar sospecha, al rato llegó nuevamente el sujeto que tenía el mando, como señal particular le observé el signo de los nazis en la parte superior de su muñeca derecha.
Me dijo, quiere que le cuente una cosa, por culpa de su labor en los derechos humanos, se tiraron el negocio del transporte de hidrocarburos, y eso ha costado mucha plata entonces tocara hablarle en nuestro lenguaje para a través de usted, quienes están en su fundación de mierda entiendan, con quienes se están metiendo”, relata el periodista víctima de la agresión.
Y continuó, “abrió una de las puertas y sacó un machete… incliné mi rostro y le pedí a Dios que me ayudara. En ese momento uno de los otros dos sujetos que está cerca del bosque lo llama, él acude. Quedó uno de estos tipos cuidándome, me entran muchas ganas de vomitar y me dirijo al baño ubicado en la parte de atrás de la vivienda”.
La huida
El periodista narró cómo pudo fugarse para que no lo asesinaran. Según dijo, observó al lado del baño una cerca de unos dos metros de altura de alambre de púas con maya y en ese momento lo único que pensó fue intentar huir saltándola.
“No me importó nada, solo saltar al otro lado y con mucha dificultad lo logré. De inmediato empecé a correr, pasé cercos, caminé mucho, eran las 3:30 de la madrugada del domingo cuando empecé la huida, y recorrí como unas tres horas con mucho sigilo y angustia de que no me fueran a ver. A eso de las 6:30 me acordé del celular que en descuido del sujeto que me vigilaba metí entre el pantalón, y me comuniqué con el teniente Marlio Hernández, comandante del Quinto Distrito de Policía, quien de inmediato activó un operativo para ubicarme y sacarme del sector”, aseguró Rojas Garzón.
El corresponsal de DIARIO DEL HUILA salió al cruce de la vereda San Francisco, en Pitalito, en donde esperó a las autoridades, y se percató de una herida que se causó con el alambre de púas. Su jean y camisilla, terminaron embarrados y rasgados igualmente al cruzar los alambrados.
El operativo de rescate fue coordinado por la Policía del centro poblado de Bruselas y un funcionario del Gaula, quien llegó al sitio en un vehículo particular y recogió al periodista y activista de los derechos humanos quien fue puesto a salvo de las manos de los antisociales.
Segundo amenazado
En octubre del 2014, el abogado Emiro Bravo Muñoz, presidente de la Fundación para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos “Nelson Carvajal Carvajal”, también fue amenazado por dos sujetos a bordo de una motocicleta que lo interceptaron saliendo de su residencia, y quienes le advirtieron que tenía que salir de Pitalito, o de lo contrario atentarían contra su vida. En esa ocasión los sujetos se identificaron como miembros de “Por la Dignidad del Putumayo”.
Los directivos de esta ONG, pusieron una acción popular para la regulación del Transporte de Hidrocarburos en el Juzgado Cuarto Oral Administrativo de la ciudad de Neiva, y la juez ordenó como medidas cautelares la instalación de seis puestos de control a lo largo de la vía que comunica el departamento del Huila.
Ante este nuevo atentado los activistas de derechos humanos esperan sea acogida por los entes respectivos la solicitud de protección, para poder continuar su labor en la defensa y promoción de los derechos fundamentales, y para el caso del periodista Rodrigo Rojas Garzón continuar también su ejercicio como periodista.
Recuadro
La Fundación
La Fundación para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos “Nelson Carvajal Carvajal”, inicio desde diciembre de 2012 las denuncia pública sobre como el transporte terrestre de hidrocarburos en el Huila y el Putumayo provoca contantes accidentes, contaminación del medio ambiente, riesgo de afectación de una de las fuentes abastecedoras del acueducto de Pitalito, deterioro de la maya vial, e inconformismo en la movilidad.
