viernes, 20 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2016-03-01 10:08

“Mauricio Alejandro siempre reconoció el crimen”: familiar de condenado

Carlos Julio González, padrastro del condenado por el asesinato de Richard Mauricio Rico, desmintió las versiones según las cuales su hijastro mató a Richard estando este durmiendo. Agregó que solo fue un impacto de bala, y que él y su familia ayudaron a su traslado al hospital, antes de su muerte.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 01 de 2016

En dialogo con DIARIO DEL HUILA, Carlos Julio González Posada, padrastro de Mauricio Alejandro Molina, quien asesinó a Richard Javier Rico Calderón, desmintió las versiones según las cuales Mauricio mató a Richard estando descansando, luego de llegar de rumba en la discoteca Manhattan de Neiva.

Agregó que solo fue un impacto de bala, y que él y su familia estuvieron prestos a auxiliarlo luego del desafortunado hecho. Este accidente que cobró la vida de un joven y dejó otros tras las rejas ocurrió a las 6:00 de la mañana del 27 de octubre de 2013.

En una rumba de amigos

Según Carlos Julio González Posada, Mauricio Alejandro Molina y Richard Javier Rico Calderón eran dos entrañables amigos, quienes se conocieron en el barrio Santa Inés hace muchos años.

“Esa noche, salieron a departir en una rumba de amigos, se puede decir de adolescencia de colegio y de barrio. La invitación era una fiesta de disfraces en la discoteca Manhattan, en la que todos los muchachos debían ir disfrazados. Richard Javier fue quien llegó a la casa de Mauricio a invitarlo a departir, y se fue Mauro con Richard de la casa. Cuando regresaron al barrio, se bajaron en la 34”, relató González Posada.

Eran muy amigos

Según lo contado por Mauricio, de la borrachera, pisó mal y se cayó del carro al momento de descender. En ese momento, pasaban unos muchachos y las chiflaron, burlándose de ellos por la caída.

“En ese momento, Richard estaba recogiendo a Mauricio del piso, situación que le incomodó mucho a Richard, y empezaron a decirles que eran gais, etc. Pensaba buscarle problema a esa gente, pero los policías que pasaban les recomendaron que no buscara problemas y que se fueran para la casa. Los dos siempre fueron muy amigos”, dijo el familiar del condenado.

“Molestando” con un revólver

Ellos desistieron de increpar a esos otros y se fueron a la casa de una prima. En el camino, se encontraron con otro amigo, llamado David, a descansar de la fiesta. “Al llegar a la residencia, en la sala se sienta Richard y mi hijo, mientras que David se quedó afuera sentado en el andén.

En el momento, se pusieron a molestar con un revólver. Desde la calle, llegaron los muchachos a molestar a la casa con ese revólver. Mauricio cuenta que, por molestar Richard le accionó dos veces el arma en su estómago y sus costillas, pero él luego se la quitó y se la puso entre las piernas”, explicó.

Fue solo un disparo

Según contó Carlos Julio, Richard intentó raparle el arma a Mauricio, pero este último trató de impedir que la volviera a tomar, y allí fue cuando se accionó. El proyectil impactó en la parte superior del cuello de Richard.

“Asustados, todos salieron a ver qué fue lo que ocurría, cuando se percataron de aquella dramática escena. Mauricio, de lo asustado que estaba, fue a la casa de nosotros, en donde él vivía, a comunicarnos la situación. Me dirigí entonces al sitio y encontré a Richard sentado en la silla, mi sobrina le tenía un trapo en el cuello para tratar de pararle la hemorragia”, dijo.

Mauricio se entregó

“Llegó luego una patrulla de la Policía. Yo con un agente cargamos a Richard Javier. Me lo llevé entre las piernas, hablándole para que no se me durmiera. Lo llevamos a SaludCoop, pero allá llegó sin signos vitales. La Policía llegó luego a la casa de nosotros a llevarse a Mauricio. Pasado 20 o 25 minutos de haber pasado eso, Mauricio Alejandro se comunicó con nosotros. Nos dijo a nosotros que lo esperáramos en el comando de la Policía. Allí pues llegamos con personal de la Sijín y allí llegó Mauricio a entregarse a las autoridades”, puntualizó el relato.             

Posterior a ese hecho, Mauricio fue a la iglesia cristiana a la que asiste María Margot Calderón Becerra, madre del hoy occiso, a pedirle perdón frente a muchos. “Durante la velación de Richard, Mauricio asistió y habló con el hermano, con la mamá. Esa noche lo dejaron ir a acompañar a su amigo fallecido, porque ellos siempre andaban juntos; era su amigo, su confidente. Richard departía mucho con Mauricio. Richard llegaba a la casa y entraba como si fuera la casa de él”, dijo Carlos Julio.

Mauricio, quien era hijo de una familia de tres hermanos, era graduado de Técnico en Producción de Petróleo del Instituto Ecapetrol. Luego de este incidente y de la condena de 9 años por preacuerdo, a esta familia le cambio la vida. Los domingos, que habitualmente son para disfrutarlos en familia en algún lugar agradable, ahora son muchos de estos dedicados a visitar la cárcel en Rivera.