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Judicial/ Creado el: 2015-03-15 03:38

“Les mutilaron las piernas pero no el espíritu de vencedores”

Aunque una mina les arrancó una parte de su cuerpo y su vida, el equipo de voleibol paralímpico Héroes Novena Brigada, demuestra que la limitación solo está en la mente. Recientemente el Gobierno Nacional y las FARC acordaron erradicar del país las minas antipersonas, que han sido sembradas en más de cinco décadas de conflicto armado.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 15 de 2015

Todas las noches, después de su jornada diaria, los 12 jugadores del grupo Héroes Novena Brigada de voleibol sentado, llegan para su entrenamiento. Mientras se preparan y acomodan la red que no mide más de 1 metro de altura, hablan y se tratan como una fraternal familia.

Todos tienen algo en común y es que les ha sido amputada una de sus piernas tras caer en una mina antipersona, cuando realizaban labores militares. Su condición les hace utilizar una prótesis. Pero cuando están en la cancha se mueven con admirable destreza para recibir el balón.

La dedicación al deporte y el amor propio los ha salvado de una vida de desidia, de eso da fe Wilder Romero, uno de los dos entrenadores del equipo y estudiante de Educación Física de la Universidad Surcolombiana, que han apoyado la didáctica con los amputados.

“El grupo de Voleibol Paralímpico Héroes Novena Brigada se conformó hace poco más de dos años por iniciativa del soldado profesional Javier Perdomo. Es un deporte nuevo, lleva en el país escasos 5 años, es un reto duro, pero ha tenido una buena acogida”, dice el instructor.

En el torneo del año anterior que se llevó en Sopó (Cundinamarca) lograron alcanzar los puntos que necesitaban para participar en los Juegos Paranacionales a desarrollarse en noviembre de 2015 en Tolima. Antes, viajarán a Medellín a mediados de mayo para buscar quedar aún mejor posicionados para estos juegos.

 

La superación no tiene limitaciones

Uno de los integrantes del equipo de voleibol sentado es Víctor Hernando Bermeo. En el año 2008, a la edad de 28 años, cayó en una mina antipersona cuando patrullaba en la Serranía de la Macarena, haciendo parte del Batallón BCJ35 de la Brigada Móvil Número 3.

Hacia las 11:30 de la mañana él y el resto de la tropa hicieron un descanso para montar el almuerzo, lo enviaron de centinela y pisó la mina. “Sentí mucho ardor en toda la pierna, luego vino la tristeza más grande al verme que no tenía mi pie”.

Lo llevaron para Villavicencio y allá lo intervinieron quirúrgicamente. “Se me perdió totalmente el pie y la canilla por la onda explosiva, como la mina trae además mierda, eso me infectó la herida, además porque tuve que esperar más de seis horas para que me sacaran del área”.

Pero éste hombre de mirada cálida no se dejó derrotar ante la adversidad. “No me metí en mi desgracia, sino que al ver a otros que estaban alegres y en la misma discapacidad, decidí no quedarme en un rincón lamentándome, salí a hacer deporte, a organizar mi vida”.

Una prótesis se convirtió desde entonces en su compañera inseparable, y hoy con 33 años, Víctor está lleno de metas por cumplir. Ha participado en varios campeonatos con su equipo, tiene una familia, un bebé de dos años que es su gran alegría, está validando su bachillerato y su ideal es continuar estudios en derecho y especializarse. “No me he sentido rechazado, a donde voy muestro mi prótesis. Yo sí pido que ojalá no volvieran a colocar más minas porque es un sufrimiento para los que caen en ellas, lamentablemente caen niños, familias que no tienen nada que ver en esta guerra”.

 

Un mina neutralizada, una oportunidad de vida

El Huila es uno de los departamentos donde la guerrilla de las FARC más utiliza el método de las minas antipersona. Según la información suministrada por el comandante del Grupo EXDE de la Novena Brigada, cabo segundo José Luis Acosta Martínez, no existe un dato real del número de minas sembradas por la subversión en terreno huilense.

Pero lo que es cierto es que en los últimos 3 años han sido neutralizados 552 artefactos explosivos, 324 en el 2013, 215 en el 2014 y en lo que va corrido del 2015 ya van 13. El cabo Acosta señaló que los municipios de Colombia, Baraya, Algeciras y Tello, son las zonas en donde los frentes 17 y 66 y la columna móvil Teófilo Forero, utilizan este inhumano método de guerra.

“Las FARC utiliza dos clases de artefactos, minas antipersona que son las que se activan al entrar en contacto o proximidad de una persona; y el artefacto explosivo, detonado por una tercera persona o un victimario. Aparte del explosivo, implementan metralla con grapas, puntillas, tornillos, vidrios, y todo aquello que cause gran daño”, explicó el comandante del grupo EXDE.

En los últimos 3 años, se han registrado 8 soldados afectados por artefactos explosivos, 5 en el 2013 y 3 en el 2014. Reportes oficiales señalan que una mina le cuesta a las FARC entre $2000 y $3000, pero para el Estado recuperar una víctima tiene un altísimo costo, pues no solo mutila, sino que genera gastos para la prótesis, la recuperación física y sicológica, el acompañamiento a la familia, entre otros.

Así mismo, las FARC han ideado nuevas formas para que las minas no sean ubicadas fácilmente por las tropas y causar una mayor afectación. “Las ubican en las ramas de los árboles, caños de agua, en los caminos. Además, emplean sustancias para confundir a los antiexplosivos caninos, con las cuales no están asociados con su olor, tales como plastilina, bóxer, café, condimentos, o los envuelven en papel periódico”.

El desminado humanitario lo viene efectuando el Ejército desde hace unos años atrás, estudios actuales están determinando que áreas tienen más presencia de artefactos explosivos para ser neutralizados. 

“Antes, durante y después de la activación de un artefacto explosivo, el grupo EXDE es el que verifica el área de campamento donde va a pernoctar la tropa, se implementan las técnicas como la pericuerda, el binomio canino, el detector de metales y posteriormente si es detectada una mina se procede a ingresar a destruirlo controladamente. Cuando cae un soldado en una mina, el procedimiento es el mismo para descartar que hayan más artefactos a su alrededor, y poder extraer el herido”, indicó el cabo Acosta.

 

Acuerdo de desminado

El pasado 7 marzo de 2015, el presidente Juan Manuel Santos hizo un anuncio importante sobre el acuerdo de desminado que se gestó en los diálogos del proceso de paz en La Habana.

“Las delegaciones del Gobierno y de las FARC, después de una discusión muy larga, porque llevan mucho tiempo discutiendo este punto, llegaron a un acuerdo para poner en marcha un proyecto de desminado. Comenzamos a desminar el país”, dijo Santos.

El mandatario aseveró que se iniciaría en las zonas donde la población ha sido o está siendo más afectada, y que una organización noruega sería quien coordinaría este trabajo.

Según Santos, “las FARC se comprometieron a suministrar toda la información y van a participar, con miembros representantes, de civiles, en la elaboración de los estudios que determinen dónde están estas minas. Y va a hacerse bajo la supervisión del territorio”.

El presidente colombiano dijo también que el Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario del Ejército sería el que efectivamente comenzaría a desminar.

Para una buena representación de autoridades nacionales e internacionales, el acuerdo alcanzado por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC para el desminado de tierras, conlleva aspectos que generan gran preocupación, otros lo han acogido con satisfacción, como una señal de que el proceso va por buen camino.

Un ejemplo de ello es el viceprimer ministro de Asuntos Exteriores y canciller belga, Didier Reynders, quien ha afirmado en un comunicado que el proyecto piloto de desminado conjunto acordado el pasado 7 de marzo en La Habana "constituye un paso importante en el proceso de paz".

Bélgica preside la decimocuarta Asamblea de los Estados Partes en la Convención de Ottawa (Canadá), la cual prohíbe las minas antipersonal. Según ese país, más de 11.000 colombianos, entre ellos más de 1000 niños, fueron víctimas de minas y otros artefactos explosivos que plagan más del 60 % de los municipios.

La controversia está ahora en quién o quiénes finalmente serán los encargados de llevar a cabo el desminado de los territorios y de supervisar estas acciones.