Huila retrocedió en Índice Departamental de Competitividad
Huila obtuvo una calificación de 4,35 sobre 10, con una disminución de 0,13 puntos respecto al puntaje obtenido en 2017 y una caída de dos lugares en la clasificación general, según lo calculado por el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario. El departamento se ubica en la decimoctava posición entre 27 regiones del Índice Departamental de Competitividad 2018. Sin embargo, hay avances en educación básica y media.
Por: Juan Carlos Bravo O.
Un Huila que retrocede un poco en índices de competitividad, es la ‘lectura’ que se desprende del último informe el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario.
Las cifras así lo confirman. El departamento de Huila se ubica en la decimoctava posición entre 27 regiones del Índice Departamental de Competitividad 2018, calculado por el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario y obtuvo una calificación de 4,35 sobre 10, con una disminución de 0,13 puntos respecto al puntaje obtenido en 2017 y una caída de dos lugares en la clasificación general.
Además indica el documento que este departamento se encuentra detrás de Magdalena y por encima del departamento de Nariño, regiones ocupan, respectivamente, los puestos 17 y 19 en esta medición, la cual se compone de 94 indicadores agrupados en tres factores y diez pilares de competitividad.
Estos últimos constituyen áreas conceptuales de intervención, en las cuales las autoridades regionales y nacionales pueden llevar a cabo intervenciones claves, con el fin de mejorar la competitividad regional y, a través de esta, obtener logros claros en desarrollo económico y social.
Avances en educación básica y media.
De los diez pilares que mide el Índice Departamental de Competitividad (IDC), Huila se destaca en el pilar de Sostenibilidad Ambiental, en el cual obtiene su mejor calificación (6,89 sobre 10) y ocupa la quinta posición en la clasificación general (Gráfico 2). Adicionalmente, Huila se destaca por su desempeño en el pilar de Educación Básica y Media, en el que ocupa el sexto lugar, con una calificación de 6,55 sobre 10, mejorando cinco posiciones en este pilar entre 2017 y 2018.
Los desafíos más importantes en materia de competitividad se concentran en los pilares de Innovación y Dinámica Empresarial, Sofisticación y Diversificación y Educación superior y Capacitación, en los cuales registra los puntajes más bajos (1,22, 3,06 y 3,23, respectivamente) y los menores puestos (23, 19 y 18, respectivamente) (Gráfico 2).
Huila pierde posiciones
Es importante mencionar que, entre 2017 y 2018, Huila perdió posiciones en nueve de los diez pilares considerados en el IDC. Los pilares en los que mayor retroceso registró fueron los pilares de Instituciones e Infraestructura, reportando en ambos casos una caída de cinco puestos frente a 2017 (Gráfico 3). En el caso de instituciones el descenso se explica principalmente por un bajo desempeño en gestión fiscal, mientras que lo que respecta a Infraestructura, Huila ocupa las últimas posiciones en servicios públicos e infraestructura TIC.
Rosario Córdoba, presidente del Consejo Privado de Competitividad, destacó que avanzar en el cierre de brechas regionales es una de las metas que Colombia se fijó para el año 2030. Afirmó: “No basta con ser una de las tres economías más competitivas de América Latina en el año 2030. Es necesario que, además de realizar grandes esfuerzos en el ámbito nacional, se reduzcan las brechas existentes a nivel regional pues es en los territorios donde ocurre en últimas el desarrollo productivo”. Y destacó que “para dotar a las regiones de una ruta crítica para alcanzar estos objetivos, el IDC se ha consolidado como un importante instrumento para la evaluación del desempeño de los territorios en materia de competitividad”.
Por su parte, Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario, señaló: “A través de los años, el índice ha tenido variaciones, siguiendo la metodología del Foro Económico Mundial, con el fin de mantenerse en su rol de ser el análisis más completo de competitividad para orientar decisiones de inversión y de gobierno.
Actualmente se cuenta con 6 años de experiencia en la compilación y cálculo del IDC, y este indicador se ha consolidado como una herramienta que sirve para identificar áreas prioritarias de intervención, y para monitorear el progreso de las regiones en dichas áreas. A la luz de los resultados y su comportamiento histórico, podemos evidenciar que la competitividad en el país sigue siendo frágil. La educación superior, la innovación, la dinámica empresarial, la sofisticación y la diversificación del aparato productivo representan algunos de los principales desafíos para la mayoría de las regiones”.
Finalmente, vale la pena mencionar que el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario anunciaron que en la próxima medición adoptarán la nueva metodología del Índice Global de Competitividad (IGC) del Foro Económico Mundial, la cual fue dada a conocer el mes pasado en el Reporte Global de Competitividad. En 2019 se lanzará entonces el IDC 2.0, basado en las premisas, factores y pilares incorporados en el nuevo IGC.
